El transporte de residuos se ha estabilizado en lo que va de año a base de cambios de fletes tras la crisis de finales de 2024 cuando tanto los residuos ordinarios como los considerados peligrosos estuvieron sin salir de Ceuta más de una semana
No se llama aleluya, sino 'Aurora', pero se podría exclamar aleluya con su advenimiento. El barco tipo RoRo que se esperaba para primeros de enero en la línea de traslado de residuos desde Ceuta hasta Algeciras al fin ha llegado. Casi dos meses de retraso en los que el problemático servicio se ha mantenido estable, aunque con cambio de buque ya en dos ocasiones y un amago de parón el mismo uno de enero.
La problemática es la de siempre. Urbaser, empresa adjudicataria de la gestión de la planta de transferencia de basuras -con un contrato prorrogado por decreto desde hace años- no tiene barco propio. Tampoco dispone de uno desde hace mucho Marítima Peregar, la naviera a la que subcontratan para que se haga cargo de esta parte del acuerdo, la del traslado de los desechos.
A un precio elevado, según reconocen fuentes internas consultadas por este medio, Peregar cerró a finales de año la incorporación del 'Aurora' a la línea de manera estable, al menos hasta que se complete la tan prometida adquisición de un buque permanente. Su llegada a puerto norteafricano se esperaba para los primeros días de enero.
Como casi siempre en esta larga odisea de la basura, se produjeron retrasos. La naviera se vio obligada a alquilar de nuevo el 'Mistral', que como el 'Aurora' y otros tantos ya había ejecutado este menester de manera puntual.
En un nuevo giro de guión, el 'Mistral' fue reclamado para otras tareas en la zona sur de Marruecos y también en Almería. Entonces apareció un barco finlandés, el 'Mimmer' que ha venido haciendo las labores de manera regular hasta que, finalmente, esta misma semana se ha completado la vuelta del 'Aurora'. "En principio éste debería de ser el definitivo hasta que Peregar se compre alguno. Pero ya sabemos que si mañana Peregar encuentra un flete 20 euros más barato, se cambia", comenta con cierta sorna una persona conocedora de la forma de operar de la dupla Urbaser-Peregar.
Entretanto el nuevo contrato para la Planta de Transferencia y el traslado de residuos sigue en la nevera de la Consejería de Fomento, camino de alcanzar el año de retraso respecto a las promesas iniciales del consejero, Alejandro Ramírez. En ese lapso se ha llegado a vivir una situación crítica por la no salida de los residuos que ha llevado a incrementar notablemente en los presupuestos de este año de la Ciudad la partida para el transporte. También asegura el Gobierno que se está negociando con el Ejecutivo central la posibilidad de que este se haga cargo de los costes de la línea sin resultados de momento.