Temporal

Balance de daños tras el tren de borrascas: Nuevas actuaciones en taludes y descartado el desembalse

Protecciones rotas en San Amaro por el temporal

La Ciudad continúa evaluando los daños que los temporales han dejado en Ceuta y prevé tener listos "entre hoy y mañana" los documentos que decidirán si hay que ejecutar actuaciones de emergencia

Con los primeros claros en el horizonte y un pronóstico que promete sol para el fin de semana, el Gobierno de Ceuta encara la fase final de evaluación de daños provocados por el tren de temporales que azota la ciudad desde finales de diciembre, un episodio meteorológico excepcional por su duración e intensidad que ha obligado a activar medidas preventivas, intervenir en corrimientos de tierra y estudiar actuaciones de mayor envergadura en distintos puntos del territorio. Entre las decisiones técnicas analizadas figura la posible apertura de compuertas de los embalses, una medida que finalmente no ha sido necesaria gracias al uso del agua almacenada para el funcionamiento de la desaladora.

El portavoz del Ejecutivo local, Alejandro Ramírez, ha explicado que los servicios técnicos trabajan ya en los informes definitivos para determinar el alcance de los daños y las intervenciones necesarias. 

“Ahora estamos en una fase final, por así decirse, de evaluación, puesto que al mismo tiempo que se van produciendo los diferentes temporales, los servicios también han ido trabajando en esa valoración de todas las incidencias”, ha desgranado. Según ha indicado, la previsión es que esos documentos estén listos “entre hoy y mañana” para decidir si procede la tramitación de emergencia que permita ejecutar actuaciones inmediatas.

Taludes y corrimientos de tierra

Las intervenciones más importantes en todo caso se centrarán en la estabilización de taludes afectados por desprendimientos, un problema recurrente tras semanas de lluvias continuadas.

“Las actuaciones de mayor envergadura que se están valorando son las relativas a taludes, sobre todo con corrimiento de tierras, y que son actuaciones que al final muchas de ellas, si hay que consolidarlo, pues el volumen de inversión también será importante”, ha abundado Ramírez.

El portavoz ha subrayado que, mientras se completan los procedimientos administrativos, los servicios municipales actúan de forma inmediata cuando existe riesgo para la seguridad. ya que, “cualquier medida preventiva que haya que actuar al objeto de salvaguardar seguridad se hace, se intenta ejecutar al momento, sino de manera inmediata”.

En este sentido, ha recordado actuaciones provisionales en viviendas afectadas por desprendimientos, como en la zona de Juan XXIII, donde se intervino para “intentar paliar ese problema” mientras se prepara una solución definitiva.

“Si hubiera algún riesgo que detecten de cara también a las personas, pues también se aplicarán esas medidas preventivas, como algún tipo de desalojo que se pueda producir en un momento dado”, ha añadido.

El precedente de San Amaro

Uno de los episodios más llamativos de los últimos días se produjo en San Amaro, donde una gran roca se desprendió de la ladera norte del monte Hacho durante la madrugada del sábado, impactando contra unos cuartillos deshabitados y provocando un importante susto entre los vecinos.

El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, visitó la zona este lunes para “transmitir tranquilidad” y aseguró que la situación está controlada, aunque se actuará “de manera inmediata” para consolidar el terreno y revisar la infraestructura de contención de agua existente en el lugar.

Los técnicos estudian ahora soluciones como el recrecimiento del muro de contención, la instalación de nuevas mallas metálicas de protección y la limpieza del terreno para evitar nuevos desprendimientos.

El propio Vivas ha enmarcado estos incidentes en un contexto meteorológico excepcional: ocho borrascas desde el 29 de diciembre, tres de ellas de especial intensidad, que han provocado daños materiales, caídas de árboles, pequeñas inundaciones y el desalojo de una familia en Fuerte Terrones.

“Las consecuencias inevitablemente se tienen que traducir en daños”, afirmó el presidente, que destacó el funcionamiento de los servicios de emergencia y el comportamiento “responsable” de la ciudadanía.

Actuaciones de mayor envergadura

Así las cosas, el Gobierno local prevé intervenciones más profundas en algunos puntos especialmente afectados por la saturación del terreno.

Ramírez ha explicado que en determinadas zonas donde ya se actuó en 2021 será necesaria una nueva obra de mayor alcance. Entonces, ha recordado, “he hizo una actuación bastante integral en aquella zona, también con algunas mallas… pero a raíz de estos últimos temporales han trasladado que la actuación allí se va a hacer de mayor envergadura”.

Entre las medidas previstas se encuentran la construcción de un muro más alto, la retirada de rocas con maquinaria y la instalación de sistemas de contención más resistentes con “una malla como metálica, que hace presión sobre todo aquello para hacer más efecto de contención”, ha detallado.

Los pantanos y la desaladora

Las lluvias acumuladas han tenido otra vertiente. Una más positiva. Han llenado prácticamente los embalses del Renegado e Infierno, con una capacidad conjunta de 2,2 hectómetros cúbicos, lo que ha permitido apagar temporalmente la desalinizadora y reducir costes energéticos.

El portavoz del Gobierno ha explicado que el uso del agua embalsada está permitiendo controlar el nivel de los pantanos sin necesidad de desembalses.
“Me consta que finalmente no se ha tenido que ejecutar esa apertura de válvulas para poder echar el agua”, ha clarificado.

El agua almacenada se está utilizando para el funcionamiento de la desaladora, lo que reduce el consumo eléctrico al “permitir también que tengamos un uso de la desaladora utilizando el agua de pantanos durante los próximos tres, cuatro meses”.

El gerente de Acemsa, Juan Manuel Sánchez Valderrama, ya había adelantado que el suministro con agua natural podría mantenerse “hasta al menos junio”, incluso aunque deje de llover, gracias a los acuíferos saturados y al agua acumulada en el terreno.

Por lo que la parada de la desalinizadora puede suponer un ahorro estimado de entre 500.000 y 600.000 euros por trimestre, debido principalmente al alto consumo eléctrico de la planta.

Balance pendiente de los daños

Con todos los datos en la mano y si finalmente la lluvia lo permite, el Ejecutivo local elaborará en los próximos días un balance detallado de desperfectos para solicitar ayudas al Estado y a la Unión Europea a través de fondos destinados a situaciones catastróficas.

Mientras tanto, los servicios técnicos continúan inspeccionando zonas a las que no se podía acceder durante el temporal. “Ahora que ha dado un poco de tregua el temporal… tenemos un detalle más específico”, ha adelantado Ramírez.

El Gobierno insiste en que la prioridad sigue siendo la seguridad y la prevención ante posibles nuevos episodios de lluvia en un invierno que ya ha batido récords históricos de precipitaciones en diciembre y enero.