Un carril bici de Santa Catalina a Benzú costaría 2,5 millones y pondría en valor el litoral norte

Un carril bici de Santa Catalina a Benzú costaría 2,5 millones y pondría en valor el litoral norte
Se establece en principio una anchura de carril de 2,50 para dos sentidos.

- Los técnicos de la Consejería de Fomento proponen un trazado que discurra a través de la plataforma mas cercana a la cota del nivel del mar

- Su viabilidad depende de la disponibilidad presupeustaria y "del grado de implicación de las diferentes administraciones titulares de los terrenos que atraviesa"

- El tramo del Parque Urbano Juan Carlos I al entorno del cementerio sería el de mayor complejidad técnica


La Consejería de Fomento ya tiene una propuesta para habilitar un carril bici de 10,55 kilómetros de longitud en Ceuta evitando las pendientes que caracterizan parte de la orografía local. El trazado es un eje de comunicación este-oeste de doble sentido que discurra a través de la plataforma mas cercana a la cota del nivel del mar por la costa norte "de manera que los ciclistas puedan incorporarse a él por las vías tradicionales para realizar su recorrido".

El arquitecto técnico Miguel Ángel de Juan Morente y el ingeniero civil M. Nabil El Mouhajir son los autores del ‘Estudio de viabilidad Para la Implantación de un carril bici en la Ciudad de Ceuta’ que el Gobierno local se comprometió a elaborar el año pasado a instancias de la coalición Caballas. El documento calcula que sería necesaria una inversión de casi 2,5 millones de euros para crear una vía de esa naturaleza a lo largo de toda la fachada marítima norte de la ciudad.

Su viabilidad “dependerá en último término del acuerdo y del grado de implicación de las diferentes administraciones titulares de los terrenos que atraviesa, requisito indispensable para verlo culminado”, al margen de la búsqueda de la financiación necesaria para llevarlo a la realidad, tarea que corresponderá a las propias administraciones “mediante la inclusión del mismo en los programas de inversiones con la posibilidad de obtener financiación de los diferentes planes de movilidad y sostenibilidad que puedan ofrecerse a nivel estatal y europeo”.

A expensas de “un análisis técnico pormenorizado que permita ofrecer la mejor solución a cada punto concreto, tanto en el trazado como en el acabado de cada uno, buscando soluciones que integren éste en el viario urbano causando el menor impacto tanto en el tráfico como en el estacionamiento de vehículos”, los autores del anteproyecto apuntan que la ejecución del carril bici “permitiría no solo la ejecución del trazado de éste sino, al mismo tiempo, la remodelación y puesta en valor de determinadas zonas que bien se encuentran sin urbanizar o se encuentran degradadas urbanísticamente, posibilitando un cambio estético y sustancial donde existen ciertos valores paisajísticos como en la zona de San Amaro, el cementerio y el tramo de carretera que va de la desaladora a Punta Bermeja o donde se requiere una remodelación vial profunda como en el nudo circulatorio de Cañonero Dato con la avenida de España o la carretera de servicio del Puerto”.

“En contra” de su materialización jugarían “la pérdida de plazas de aparcamiento en determinadas zonas, medida que en muchos casos resulta impopular, hecho que deberá de tenerse en cuenta a la hora de crear nuevas plazas para la sustitución de las mismas mediante la creación de nuevas zonas de aparcamiento”.

A favor, “el beneficio que ofrece a la ciudadanía” reflejado en términos de movilidad, Salud Pública, menos contaminación... pero que requieren a su vez “de un período de adaptación para observar su verdadera repercusión”. También que "la bicicleta, además de ser un medio de transporte más, posee un elevado potencial como elemento moderno de promoción turística".

El trazado propuesto evita el centro (“las vías principales se encuentran peatonalizadas y las que no son tipos de vías estrechas y con fuertes pendientes que las hacen desaconsejables”) y parte de la periferia (“llegar a los núcleos de población del Campo Exterior requiere salvar grandes pendientes, por lo que también se desaconseja su trazado a través de dicha zona”) y plantea un trazado a través de la plataforma más cercana a la cota del nivel del mar dividido en tres tramos.

Tres tramos

El primero enlazaría el Parque Urbano Juan Carlos I con el de Santa Catalina (2,6 kilómetros de longitud) discurriendo en parte por terrenos de la autoridad portuaria, la carretera de San Amaro y parte del borde marítimo-terrestre es uno de los que tendría “mayor dificultad técnica” porque “gran parte de la zona presenta edificaciones fuera de alineación y zonas no urbanizadas que requerirían, además de la ejecución del carril, de una remodelación urbana”. La propuesta de soluciones incluye, en algunos casos, la colocación de pasarelas instaladas sobre el terreno rocoso del perfil de la costa.

El segundo tramo, de los bajos de La Marina a Benítez (5,5 kilómetros de longitud), posee una dificultad “media” desde el punto de vista técnico de la ejecución, siendo “más sencillo de ejecutar que el anterior y permitiendo sectorizarse en tramos más pequeños en función de las posibilidades de desarrollo del futuro proyecto”. En este sector se plantea que se podría estudiar la ejecución de un paso subterráneo desde las Murallas Reales al jardín de la Argentina aprovechando el desnivel existente entre la avenida González Tablas y la cota del Patio de Armas del Conjunto Monumental.

El tercero, equivalente al actual paseo marítimo peatonal hasta Benzú (2,79 kilómetros de longitud), es el que menor inversión requería, puesto que “es existente y se encuentra en perfecto estado de uso además de disponer de elementos de mobiliario urbano”. Posee la ventaja de estar “completamente segregado de la carretera mediante una barrera que le aporta una seguridad extra”.

Un carril bici de Santa Catalina a Benzú costaría 2,5 millones y pondría en valor el litoral norte