Según los datos oficiales, solo en la madrugada del sábado se registró la entrada de siete menores que consiguieron alcanzar territorio ceutí de forma irregular
Ceuta vive de nuevo una situación límite en su sistema de acogida de menores extranjeros no acompañados. El área de Menores de la Ciudad Autónoma alberga actualmente a alrededor de 480 niños y adolescentes -según informa Europa Press- llegados sin compañía de adultos, después de un fin de semana marcado por una fuerte presión migratoria en el que tanto las autoridades españolas como las marroquíes han mantenido una vigilancia constante.
Según los datos oficiales, solo en la madrugada del sábado se registró la entrada de siete menores que consiguieron alcanzar territorio ceutí de forma irregular. A ellos se suman otros siete jóvenes que cruzaron entre la noche del miércoles y el jueves, confirmando una tendencia creciente en las llegadas de las últimas semanas.
Despliegue en el mar y en tierra
Las fuerzas de seguridad de ambos lados de la frontera han intensificado su presencia. Varias unidades de la Marina Real de Marruecos permanecen desplegadas en la costa para interceptar los intentos de cruce a nado hacia Ceuta, protagonizados en su mayoría por jóvenes marroquíes.
En paralelo, el litoral ceutí sigue bajo la custodia de patrullas del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, que vigilan los puntos más sensibles de entrada. Durante la noche del domingo al lunes, Marruecos reforzó además el perímetro fronterizo terrestre con cuatro unidades que se mantuvieron en la zona durante horas para impedir saltos o intentos de acceso masivo.
Saturación en los centros de acogida
La presión migratoria ha vuelto a llevar al límite los recursos de acogida de Ceuta. El área de Menores cuenta con capacidad para 132 personas como máximo, pero actualmente atiende a más de tres veces esa cifra, lo que dificulta garantizar las condiciones adecuadas de alojamiento, asistencia sanitaria y apoyo educativo.
En paralelo, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), dependiente del Ministerio de Inclusión, también se encuentra por encima de su capacidad. Según datos de la Delegación del Gobierno, acoge en estos momentos a 600 personas, frente a las 512 plazas oficiales, lo que evidencia un escenario de saturación que preocupa tanto a las autoridades locales como a las organizaciones humanitarias.
Un desafío que se prolonga
Este nuevo repunte migratorio llega en pleno verano, una época en la que tradicionalmente aumentan los intentos de entrada debido a las condiciones del mar y la mayor actividad turística en la ciudad. La combinación de capacidad desbordada y presión constante en la frontera obliga a reforzar la coordinación entre España y Marruecos, así como a replantear medidas que permitan aliviar la carga sobre el sistema de acogida ceutí.
La situación de los menores extranjeros no acompañados sigue siendo uno de los principales retos para Ceuta, que reclama desde hace meses una distribución solidaria con otras comunidades autónomas para evitar la saturación de sus servicios y garantizar una atención digna a estos jóvenes, muchos de los cuales arriesgan su vida en el mar o en la frontera para alcanzar territorio español.