La crisis de la sanidad pública ha seguido siendo este 2025 una de las grandes preocupaciones de los ceutíes, especialmente ante la fuga de facultativos
La situación de la sanidad pública sigue siendo una de las principales preocupaciones de los ceutíes en el cierre de este año 2025. Las continuas denuncias en relación con la fuga masiva de profesionales, el estancamiento de las medidas para lograr la estabilización de la plantilla o el incumplimiento de promesas como la dotación de la zona de difícil cobertura pone de manifiesto que poco o nada se ha avanzado en los últimos meses en el cumplimiento de unas reivindicaciones que no son nuevas pero que salen sin atenderse por parte del Ministerio que dirige Mónica García.
Médicos que se van: 15 abandonos en 2025 y 150 desde 2018
Pero quizás el problema más difícil de resolver es el que tiene que ver con la fuga de especialistas. Y es que, a lo largo de este 2025, tal y como ha denunciado el Sindicato Médico, 15 médicos han abandonado la ciudad. Una cifra que es aún peor si nos remontamos a 2018, porque desde esa fecha han abandonado la ciudad un total de 150 facultativos, lo que revela que este éxodo de profesionales se ha convertido ya en un problema estructural y no coyuntural.
Entre los motivos para este éxodo, desde el Sindicato Médico no han dudado a la hora de señalar en no pocas ocasiones a lo largo de este año que no responde a decisiones aisladas, sino a un contexto general de falta de incentivos, condiciones laborales poco atractivas y un ambiente laboral que, aseguran, desalienta la permanencia.
No ayuda tampoco que desde INGESA, insisten, se repita una versión oficial en la que no reconocen la reducción de la plantilla ni la sobrecarga asistencial, cuando lo cierto es que las cifras hablan por sí solas y la salida de 15 médicos a lo largo de este año es una prueba más que evidente de que la salida de profesionales es real.
La zona de difícil cobertura: promesa incumplida que no evita la fuga
Una fuga de profesionales que está muy vinculada, al menos a ojos del Sindicato Médico, con el incumplimiento a efectos prácticos de la Zona de Difícil Cobertura. Y es que, a pesar de que Ceuta fue declarada oficialmente como tal en 2022 y la medida debía incentivar el arraigo de profesionales con complementos retributivos y facilidades específicas (como parte del plan financiado con cerca de 12,94 millones de euros aprobado en 2022), el impacto de esa inversión en la ciudad ha sido cuestionado en no pocas ocasiones tanto por los sindicatos como por los propios profesionales.
Así, aunque el plan contemplaba la incorporación de nuevos médicos en el Hospital Universitario y un refuerzo general de la plantilla en Atención Primaria, lo cierto es que esas medidas “no se han traducido en mejoras reales”, ya que la plantilla continúa reduciéndose y varias especialidades siguen descubiertas, han lamentado este 2025 desde el Sindicato Médico. Y es que los representantes de los facultativos consideran que la etiqueta de Zona de Difícil Cobertura se ha convertido en un simple rótulo sin efectos prácticos, ya que no hay incentivos efectivos, ni fidelización real y persiste una grave falta de estabilidad laboral.
Atención sanitaria bajo presión: pacientes, listas de espera y saturación de servicios
Una situación que, como no podía ser de otro modo, acaba afectando de forma directa a los pacientes que día a día hacen uso de la sanidad pública y que se enfrentan a la saturación de los diferentes servicios, demoras crecientes, consultas pendientes y especialidades con plazas vacantes, además de una sobrecarga permanente en la Atención Primaria y las Urgencias.
Así, la plataforma ciudadana “Todos por una Sanidad Digna” ha vuelto a ser relevante durante este año, continuando con sus reivindicaciones y planteando movilizaciones como la del mes de febrero, en la que más de dos centenares de ceutíes salían a las calles para protestar por el colapso sanitario, denunciando, entre otras cuestiones, que “hay pacientes que mueren esperando una cita”.
Una manifestación en la que denunciaban, además, “las mentiras y promesas vacías de las autoridades” y una “gestión desastrosa”, reclamando a la clase política que dejara de echar balones fuera y aportara soluciones.
En el manifiesto insistían además en una cuestión que consideraban básica, y no es otra que el hecho de que “no se trata de colores políticos, se trata de salvar vidas”, lamentando que el Gobierno de la Nación y el de la Ciudad se culparan mutuamente y considerando a ambos responsables de la situación. A ambos les insistían entonces en que trabajen juntos, con hechos, no con excusas, y que escuchasen unas reivindicaciones que pasaban por ejecutar las medidas oportunas para solucionar esta crisis sanitaria.
La plataforma lo tenía y lo sigue teniendo claro: para solucionar la situación por la que atraviesa la sanidad ceutí lo que hace falta es más médicos y más enfermeros, una clínica de radioterapia para los pacientes oncológicos, una UCI pediátrica, una cámara hiperbárica para los pacientes diabéticos y recursos para los pacientes de TDAH. Una serie de reivindicaciones que detallaban en un dossier con las carencias que entregaban a las autoridades y en el que señalaban los déficits y exigían lo que creen que corresponde a los ceutíes, algo que las autoridades, señalaban el pasado febrero, habían “dejado aparcado”.
La huelga de médicos para cerrar el año
Lo cierto es que, a pesar de la movilización de febrero y las continuas denuncias de los sindicatos, poco o nada ha cambiado la situación a lo largo del último año en lo que se refiere a la sanidad. Desde el Sindicato Médico se continúa calificando como “inaceptable” que INGESA mantenga que “no existe fuga de profesionales” cuando las cifras reales confirman lo contrario y exige transparencia sobre el destino de los fondos públicos asignados en 2022, así como soluciones reales e inmediatas para revertir la situación.
Para los médicos, la inacción prolongada y la desatención de los problemas estructurales ha generado un clima de desconfianza hacia las autoridades sanitarias, entre ellas la ministra Mónica García, en la que tanta fe se había puesto por su pasado activista en la sanidad madrileña. Y es que, afirman, sin un cambio radical en las políticas de incentivos, contratación y estabilidad, la sanidad ceutí seguirá perdiendo personal y calidad asistencial.
A este malestar, en las últimas semanas del año, se ha sumado el propiciado por la negativa del Ministerio de Sanidad a la negociación de un Estatuto propio para los facultativos. Una negativa que cristalizaba en la huelga médica desarrollada entre el 9 y el 12 de diciembre y en la que los profesionales ponían sobre la mesa las condiciones en las que realizan su trabajo. Una protesta nacional que tenía su repercusión también en Ceuta, con los médicos subrayando que el hecho de que la suya sea una profesión marcada por la vocación no debe derivar en la explotación, y revelando hechos como que las horas de guardia no cotizan o que, mientras el resto de profesionales pelean por las 35 horas semanales, ellos están, en la mayor parte de los casos, muy por encima.