¿Cómo va a ser una vez terminada? ¿Estará realmente lista en diciembre? ¿Qué hace de este equipamiento una construcción casi única en su género? Respondemos a estas preguntas desde dentro
En un escarpado talud cerca de la antigua prisión de Los Rosales se levanta desde hace meses un edificio como pocos. La nueva escuela infantil de Loma Colmenar ya luce imponente cuando se mira desde la zona de Vicedo Martínez y aseguran los expertos que esta es una obra de más de cuatro millones de euros que se convertirá, por muchos otros motivos, en una actuación emblemática para la ciudad.
Pero ¿estará terminada en diciembre? ¿Qué hace de la escuela un edificio tan especial? ¿Cómo quedará una vez terminada? En Ceutaldia.com nos hemos colado en los terrenos que maneja Bilba Construcciones junto a Pablo Arche, jefe de la obra, para hacer un repaso de las peculiares de los trabajos, ver cómo avanzan en un día cualquiera y desvelar mediante las últimas tecnologías cómo será el edificio por dentro y por fuera.
Unos plazos al margen de los oficiales
Empezando por el final, el máximo responsable de la construcción ya deja claro que los plazos manejados hasta ahora son improbables. “Los medios hablan de diciembre”, recuerda sobre el calendario de ejecución, que establecía un plazo máximo de 18 meses, sin embargo “como en todas las obras, hay modificaciones, hay historias, por lo tanto, se prevé que se pueda llegar a ampliar el proceso”.
De hecho, recalca que su contrato está vigente hasta marzo, fecha en la que tiene claro que el equipamiento estará listo para su recepción. Todavía queda por rematar la estructura y a finales de este mes comenzarán los trabajos de electricidad, climatización, impermeabilizaciones, albañilería, saneamiento, carpintería y demás.
También queda finalizar la envolvente y “hacer el repaso”, al que seguirá el mobiliario, lo que llevará al menos “dos o tres meses”. No obstante, la constructora está apurando al máximo para acercarse a la fecha de entrega prevista en un inicio.
Lo que empezó con una cuadrilla de veinte obreros ya suma unos dieciocho este agosto. A final de mes la previsión de Bilba es que unas treinta y cinco personas se paseen por la estructura para comenzar con las instalaciones internas. “O sea”, resume Arche, “la idea es que esto esté funcionando para el curso 2026-2027, que empieza en septiembre, pero es imposible que esté antes”.
Los problemas de una construcción cuanto menos atípica
Todo cuenta y la obra ha tenido que sortear problemas asociados a las condiciones del terreno, que han requerido numerosos “ajustes técnicos” en la estructura, incluyendo la construcción de muros, compactación de la tierra y sistemas de drenaje.
Y es que, la escuela de Loma Colmenar hunde sus cimientos hasta diez metros por debajo de lo que se ve a simple vista. Esto ha sido un quebradero de cabeza constante para los trabajadores, ya que se han ido viendo obligados a ir rellenando cada cota con tierra para permitir el paso de las máquinas por el estrecho y escarpado terreno. Material que luego debía retirarse a medida que se iban completando las alturas.
“Y así hasta tres veces en algunos sitios”, puntualiza el jefe de obra sobre la odisea que ha supuesto levantar cada uno de los pisos con trabajos perfectamente medidos y encadenados que “dependían de que se hiciera lo anterior para avanzar” y que “se han alargado”.
Precisamente haciendo el relleno del muro, rememora Arche que llegó la DANA. Dos meses y medio en los que hubo que parar por completo las máquinas, que no podían siquiera entrar en los terrenos a causa del barro. Y ahí “no, no puedes hacer nada, es imposible”.
Una estructura “rara de ver” y que “vale una pasta”
¿Pero qué es lo que hace a la escuela infantil una construcción tan especial? La respuesta sencilla es el uso de un forjado mixto mediante puntales y cimbra. ¿Y qué es una cimbra? A modo de resumen el jefe de obra explica que se trata de “un andamio pero mejor, estructural”. Un soporte temporal que normalmente “se usa para infraestructuras grandes, para obras civiles, carreteras o puentes” y que permite apoyar la superficie de trabajo.
No solo “es raro de ver” en un edificio de este tamaño porque “lo instala poca gente”, sino que, hablando en plata, “vale una pasta”. De hecho, desde Bilba han subcontratado a una empresa “especialista” de Barcelona para encargarse del cimbrado.
“Aquí no hay muchas obras que hayan tenido este trabajo”, cuenta Arche orgulloso de verse ante lo que considera “una obra icónica por la cimentación, por la profundidad, por el talud” sobre el que se erige. Ninguna otra construcción ha “liado todo este follón para cien metros longitudinales” donde el espacio para moverse es limitado, asegura con cierto humor.
Sorprende, pero era de hecho la mejor opción, ya que prescindir de esta estructura, la cimbra, hubiera supuesto “el doble de material y de dinero”, de ahí que la constructora se decantara por este forjado mixto para dar seguridad a los pilares de hasta ocho metros que sostienen la escuela. Todo un acierto.
Sobre ellos –aunque ya el desarrollo de la obra en sus estratos superiores ha sido “más normalito”– hay un total de nueve pastillas, es decir, ‘suelos’ independientes, divididos para garantizar la estabilidad del equipamiento. “Es una cuestión de estabilidad”.
Un arcoíris en el skyline de Ceuta
Una de las características más llamativas de la escuela de Loma Colmenar es que contará con “un cerramiento de aluminio para proteger a los niños de caídas” y mejorar la seguridad del edificio que utilizará los colores del arcoíris. Uno por clase. “Las aulas están decoradas del mismo tono que tienen los paños de seis metros de la fachada”, cuenta divertido Arche a pesar de la complicación que supone hacer cuadrar la gama cromática de todos los materiales.
Los baños, los suelos, las puertas… todo va a juego y puede verse en el programa informático que maneja desde su oficina. Este ofrece modelos 3D por capas con todo lujo de detalles que permiten ‘pasear’ por la escuela.
Además, las láminas de colores esconden una feliz sorpresa que precisamente aparece al ‘entrar’ en este programa: Las lamas cierran pequeños patios al aire libre con salida directa desde las aulas para aquellos días que las inclemencias climáticas no permitan a los peques salir a sus zonas de recreo habituales. Una en la planta baja y otra en la primera, desde donde tienen una espectacular vista a la ciudad y la Bahía Sur.
Los servicios: Varios accesos, zona de lavandería y zonas por edad
El centro, realizado en varios niveles contará con tres accesos. Uno en cada extremo y otro en la zona central donde “estará la zona de educadores, la lavandería y un comedor grande para los nenes” entre otras facilidades.
Su distribución no es ningún secreto. Las aulas se dividirán por edades: En total, el centro ofrecerá casi doscientas plazas, organizadas en doce aulas adaptadas a los tres tramos de edad propios del primer ciclo de Educación Infantil; de cero a un año, de uno a dos años, y de dos a tres años.
En sus patios, columpios, y en los exteriores elementos de jardinería que rematarán la icónica obra fruto de una cuidadosa planificación de las etapas restantes, con un fuerte enfoque en la calidad y seguridad para los futuros usuarios del edificio.
La incorporación de la nueva escuela infantil permitirá a la Consejería de Educación, Cultura y Juventud reforzar la red pública de centros, sumándose a las actuales instalaciones como la Guardería Nuestra Señora de África, la Escuela Infantil Juan Carlos I y La Pecera y dando respuesta a la creciente demanda de plazas.
A pesar de los convenios vigentes con centros privados que aportan 250 plazas concertadas, la presión existente ha impulsado la creación de una infraestructura pública más amplia, accesible y moderna que, si todo continúa según lo previsto, será una realidad el curso que viene.
