La prisión de Ceuta arrastra un déficit estructural de personal y un absentismo del 17,6%

Nuestra Señora de la Merced 2023 cárcel centro penitenciario acto Fuerte Mendizabal
photo_camera Fuerte Mendizábal.

La plantilla denuncia falta de efectivos en vigilancia, envejecimiento, permisos denegados y los sindicatos exigen la llegada de al menos 25 funcionarios en prácticas

La prisión de Ceuta arrastra desde hace años un déficit estructural de personal que afecta de forma directa al funcionamiento ordinario del centro y, especialmente, al área de vigilancia y custodia. A esta carencia se suma un absentismo que alcanza el 17,60% entre el personal funcionario y una plantilla envejecida cuya media de edad se sitúa en los 56 años. Trabajadores del centro y el sindicato CSIF han alertado de una situación que consideran insostenible y han reclamado refuerzos urgentes con la próxima promoción de funcionarios en prácticas.

Según las fuentes consultadas, el problema de personal en instituciones penitenciarias es generalizado, pero en Ceuta tiene carácter estructural. La relación de puestos de trabajo, explican, está mal dimensionada desde la apertura del centro y no se ha corregido con el paso del tiempo, lo que ha consolidado una plantilla insuficiente para cubrir todas las necesidades operativas.

Entre 24 y 27 funcionarios para la vigilancia permanente

Uno de los aspectos que más preocupa a los trabajadores es la forma en que se calcula la ratio de personal. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias divide el número de internos entre el total de funcionarios del centro. Sin embargo, desde la plantilla sostienen que esa fórmula no refleja la realidad del servicio.

La comparación, señalan, debería hacerse entre el número de internos y los funcionarios que se encargan directamente de su vigilancia y custodia durante las 24 horas del día, los 365 días del año. En ese escenario, la cifra real oscila entre 24 y 27 efectivos en el mejor de los casos.

Esa disponibilidad, añaden, debe cubrir turnos, descansos, bajas médicas y permisos, lo que deja márgenes muy ajustados para garantizar tanto la seguridad como el cumplimiento de la normativa interna.

Aumento del absentismo y envejecimiento de la plantilla

El sindicato CSIF ha advertido de que el absentismo ha aumentado en el último trimestre y se sitúa exactamente en el 17,60% entre el personal funcionario. Este dato se produce en un contexto de envejecimiento acusado de la plantilla, con una media de edad de 56 años.

Desde el centro explican que la sobrecarga de trabajo, la dificultad para disfrutar de permisos y la presión derivada de la falta de efectivos inciden directamente en el desgaste físico y psicológico de los trabajadores. El incremento de bajas médicas y ausencias, apuntan, no puede analizarse al margen de ese contexto.

En la actualidad, el centro cuenta con diez funcionarios en prácticas: dos correspondientes a la promoción de 2023 y ocho de la de 2024. La cifra contrasta con los 25 funcionarios en prácticas que se incorporaron con la promoción de 2022, un refuerzo que, según las fuentes, permitió aliviar temporalmente la presión sobre la plantilla.

Denegación reiterada de permisos

Otro de los puntos conflictivos es la aplicación de la instrucción 7/2019 sobre jornadas y horarios. Las fuentes consultadas explican que, con la actual dotación de personal, cumplir estrictamente con esa instrucción resulta en ocasiones inviable.

Denuncian que la denegación de permisos por necesidades del servicio se ha convertido en una práctica recurrente. Recuerdan que este concepto debe aplicarse de forma excepcional y motivada por circunstancias reales y sobrevenidas. En su opinión, en el caso de Ceuta responde a una planificación deficiente desde el Centro Directivo en Madrid.

Esta situación, aseguran, repercute en la conciliación familiar y limita los descansos, lo que incrementa el malestar dentro de la plantilla.

Reclamación de refuerzos con la promoción de 2025

Ante este escenario, los trabajadores reclaman que la próxima promoción de 2025 suponga un refuerzo real para la prisión de Ceuta. En su planteamiento, el centro debería recibir al menos 25 funcionarios en prácticas para cubrir las carencias actuales.

Consideran que una cifra inferior perpetuaría el déficit estructural y mantendría la dinámica de sobrecarga, permisos denegados y aumento del absentismo. Para la plantilla, la solución pasa por una planificación adecuada de recursos humanos que tenga en cuenta las características específicas del centro y garantice un funcionamiento estable y seguro.

Mientras no se adopten medidas de refuerzo, concluyen, la prisión seguirá operando con un equilibrio frágil entre efectivos disponibles y necesidades reales del servicio.

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