La iniciativa, financiada por el SEPE dentro del programa Primera Experiencia Profesional, combinará empleo juvenil, sostenibilidad y formación especializada con contratos de doce meses
La Delegación del Gobierno en Ceuta ha presentado este viernes el proyecto Semilla, una iniciativa vinculada a la descarbonización de la Administración General del Estado que permitirá contratar a diez jóvenes desempleados menores de 30 años con perfiles de Formación Profesional. El programa, financiado por el SEPE a través de la línea Primera Experiencia Profesional en las Administraciones Públicas, contempla contratos formativos de un año y se desarrollará en dos áreas principales: sostenibilidad ambiental y recursos humanos y prevención de riesgos laborales.
La presentación se ha realizado coincidiendo con la Semana de la Administración Abierta, una iniciativa nacional destinada a acercar las instituciones a la ciudadanía y fomentar la transparencia. El delegado del Gobierno destacó que el proyecto persigue “tres retos principales”, entre ellos “la formación, el empleo de calidad y la sostenibilidad”.
El representante del Estado explicó que los diez jóvenes se distribuirán en dos grupos de trabajo especializados. El primero estará centrado en sostenibilidad y tendrá como misión ayudar a organismos públicos a cumplir la normativa ambiental. Entre sus funciones figuran el cálculo y compensación de la huella de carbono, la gestión de certificaciones medioambientales y la ejecución de proyectos de reforestación.
“El objetivo es liderar la descarbonización del sector público estatal en Ceuta”, señaló durante su intervención en ak que subrayó que el proyecto busca demostrar que “la formación profesional es una salida de primer nivel” y que tiene “un encaje perfecto en la estructura del sector público”.
Por su parte, según informó, el segundo equipo trabajará en el área de recursos humanos y prevención de riesgos laborales. Se encargará de apoyar la gestión de contrataciones de personal temporal y de realizar evaluaciones relacionadas con la seguridad en los puestos de trabajo.
Tres años de trabajo previo
El secretario general de la Delegación del Gobierno, Ismael Karrouf, explicó que la iniciativa es el resultado de más de tres años de trabajo en materia de sostenibilidad y descarbonización. Según detalló, durante este tiempo la institución ya ha completado varias fases previas, como el cálculo de la huella de carbono y la obtención de certificaciones expedidas por la Oficina Española de Cambio Climático.
Karrouf recordó que el primer paso consistió en evaluar “el número de toneladas que emitimos a la atmósfera cada año”. Posteriormente, la Delegación comenzó a aplicar medidas para reducir ese impacto ambiental mediante actuaciones de eficiencia energética y renovación de infraestructuras.
En este sentido, enumeró algunas de las actuaciones ya ejecutadas, como la mejora de la cubierta y la fachada del edificio, la sustitución del sistema de climatización y la renovación progresiva del parque móvil. “Actualmente, en torno al 50% de los vehículos son eléctricos o híbridos”, afirmó.
Reforestación y compensación ambiental
La siguiente fase del proyecto será la compensación de emisiones mediante la plantación de árboles y especies vegetales. Karrouf avanzó que esta actuación permitirá crear “sumideros de huella de carbono”, es decir, espacios naturales capaces de absorber parte de las emisiones generadas por la actividad administrativa.
Los cuatro técnicos forestales y medioambientales contratados dentro del proyecto serán los encargados de liderar esta fase. Trabajarán junto a un equipo de seis peones y contarán con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente y Obimasa, que facilitarán el material vegetal necesario para las plantaciones.
El secretario general detalló que los primeros meses estarán dedicados a la planificación y selección de zonas adecuadas para las siembras. Para ello, ya se han realizado contactos con el Ministerio de Defensa y con la Ciudad Autónoma para localizar espacios viables.
“La selección de especies será clave para capturar el mayor número posible de toneladas de gases de efecto invernadero”, abundó Karrouf, quien añadió que también será necesario diseñar asociaciones entre especies arbóreas y arbustivas para garantizar la viabilidad del proyecto a largo plazo.
Un proyecto pensado a largo plazo
La Delegación del Gobierno prevé que las primeras plantaciones comiencen en otoño, coincidiendo con la época más favorable para este tipo de actuaciones medioambientales. Aunque la financiación actual cubre doce meses, el Ejecutivo central pretende dar continuidad al programa en próximos ejercicios.
Karrouf insistió en que las políticas medioambientales “exigen un compromiso de largo plazo” y recordó que la normativa europea fija para 2050 el objetivo de neutralidad climática en las administraciones públicas.
“Este proyecto puede ayudar no solo a la Delegación del Gobierno, sino también a otros organismos públicos que quieran avanzar hacia la descarbonización”, zanjó.
Durante la presentación también se realizó una plantación simbólica en el entorno natural elegido para el acto, con la participación de representantes institucionales y de responsables educativos del IES Clara Campoamor, centro donde se han formado varios de los jóvenes que participarán en el proyecto.