Meando y vomitando en botellas, sentados en fila en un corredor que básicamente es el de la muerte de una esperanza, sufriendo el frío o el elevado calor y a la vista de todos. Así son los últimos momentos en suelo español de los inmigrantes marroquíes mayores de edad que son cazados entrando a nado a Ceuta
En un pasillo peatonal a la vista de todos esperan tirados en el suelo decenas y a veces cientos de inmigrantes marroquíes que han intentado llegar a nado a Ceuta. Han sido cazados por la Guardia Civil -que muy limitada de efectivos los salva de la muerte en el mar- y durante largas horas, lo que Marruecos suele demorar su reingreso en el Reino Aluita, esperan a la intemperie y a la vista de todos en lo que llaman coloquialmente "el tubo de la vergüenza". Mucho frío a veces, mucho calor otras y condiciones "inhumanas" -como mear y vomitar en botellas- siempre, acompañan a los que serán repatriados en un corredor que es la muerte de una esperanza.
Lo cuentan fuentes locales del colectivo AUGC, que ya ha denunciado exactamente esto en numerosas ocasiones, haciendo especial hincapié en la mermada plantilla con la que la Benemérita tiene que hacer frente al fenómeno migratorio.
Él y sus demasiado escasos compañeros detectan y rescatan del agua a quienes tratan de burlar la frontera, poniendo en riesgo siempre su vida. Una vez llegan, de una caseta les entregan ropa seca y mantas y los conducen al espacio que España ha habilitado para la espera hasta que la Policía marroquí acude a recepcionarlos: "Vienen cuando les da la real gana", afean los agentes, que esperan con ellos durante horas en ese lugar.
Un estrecho pasillo sin espacio para sentarse más allá del suelo rojo, sobre el que se acumulan botellas con orines, restos de comida y vómitos. Una mezcla de fragancias que se mezcla sensorialmente con el frío en invierno y el calor en verano. "Los guardias se quejan mucho de que la situación no es acorde. Ahora en invierno las temperaturas son bajas y están ahí tirados en el suelo y en momentos críticos como estos pasados meses de julio y agosto se juntaban cientos", agregan las fuentes consultadas.
No ayuda a generar seguridad en los efectivos de la Guardia Civil el hecho de que no haya ningún obstáculo visual que evite que quienes pasan por la frontera del Tarajal los observen e interactúen con ellos. "Quienes entran a Marruecos con sus vehículos los ven allí tirados en el suelo, interactúan con ellos y nos criminalizan porque no saben el contexto. Les ofrecen comida o tabaco e incluso han llegado a alterar el orden público".
Por ello el colectivo AUGC ha solicitado un cambio de emplazamiento para el espacio destinado a las devoluciones de inmigrantes, reivindicación que se suma a la eterna petición de más medios materiales y personales que palíen la acumulación de desgaste físico y mental que sufre la plantilla de la Benemérita.