El hombre asegura que tuvo que asumir una guardia de 16 horas él solo mientras su padre permanecía ingresado
Un profesional del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de Ceuta ha hecho pública una denuncia en la que alerta de lo que considera “una doble vulneración de derechos reconocidos por ley”. Asegura que su caso no es aislado, sino “solo un ejemplo” de un problema que arrastra más de quince años sin respuesta. El trabajador afirma que la Dirección de Atención Primaria le ha denegado en dos ocasiones el permiso de cinco días hábiles por hospitalización de un familiar. Según explica, la Administración se ampara en que el permiso debe disfrutarse “dentro de los siete primeros días”, un criterio que califica de obsoleto y sin respaldo legal.
Recuerda que el artículo 48.a) del EBEP (Estatuto Básico del Empleado) reconoce un mínimo de cinco días hábiles por hospitalización, un derecho que no puede reducirse mediante instrucciones internas. La jurisprudencia, subraya, es clara al establecer que los mínimos legales solo pueden ampliarse, nunca limitarse.
El profesional defiende además que respetar la literalidad del EBEP “mejora la atención a nuestros familiares”, al permitir distribuir los días en función de las necesidades del proceso clínico, desde el ingreso hasta la recuperación, y facilitar el reparto del cuidado entre los distintos miembros de la familia.
Tres hermanos, dos permisos concedidos… excepto al que trabaja en Sanidad
El afectado incide en la desigualdad sufrida en comparación con sus tres hermanos, funcionarios de Educación y del SEPE, quienes obtuvieron el permiso de manera inmediata. Él, pese a trabajar en el Ministerio de Sanidad, recibió dos denegaciones. “Cuidamos a los pacientes cada día, pero a nosotros se nos niega cuidar de nuestras familias”, lamenta.
La denegación del permiso tuvo, según relata, un efecto directo en la atención sanitaria. Explica que tuvo que asumir una guardia de 16 horas él solo mientras su padre permanecía ingresado. Sostiene que no se reforzó el servicio, no se contrató sustituto y no se evaluó el impacto asistencial.
Durante esa jornada se mantuvieron dos consultas abiertas con un único enfermero, sin tiempo para pausas ni descanso. Advierte que, de haberse recibido un aviso domiciliario del 061, el SUAP habría quedado sin personal. “Ningún servicio de urgencias puede permitirse ese vacío asistencial”, afirma.
Quince años de desigualdades sin resolver
El profesional enmarca lo ocurrido en un problema estructural que afecta al SUAP desde hace más de quince años. Señala que el personal continúa cobrando menos por nocturnidad, festivos y vísperas de festivos que los trabajadores del Hospital Universitario, pese a pertenecer todos al Ingesa y a ser el SUAP el servicio que más noches trabaja al año.
Añade que esta situación se agrava por los riesgos para la salud asociados al trabajo nocturno, relacionados con trastornos del sueño, estrés, problemas cardiovascular y una mayor probabilidad de errores asistenciales.
Días de antigüedad que se pierden
Otra cuestión que denuncia es la gestión de los días consolidados por antigüedad. Afirma que la Dirección obliga a unirlos a las vacaciones, lo que provoca que parte de esos días se pierdan debido al trabajo a turnos. Asegura que el problema es conocido y continúa sin solución.
El trabajador sostiene que la propia Dirección de Atención Primaria ha reconocido en reuniones internas que la desigualdad salarial entre el SUAP y el Hospital existe, es injustificable, es corregible y vulnera el principio de “a igual trabajo, igual salario”. Sin embargo, afirma que no se ha adoptado ninguna medida desde hace más de quince años.
“No quiero privilegios, quiero que se cumpla la ley”
El enfermero concluye que su denuncia no busca un trato favorable, sino que se respeten los derechos establecidos por ley y se corrija una situación que, asegura, afecta de forma continuada al conjunto de profesionales del SUAP. “No quiero privilegios. Quiero que se aplique la ley. Y quiero que ningún compañero vuelva a pasar por esto”, afirma.