HUELGA INDEFINIDA

Los trabajadores del comedor del CETI se plantan

Los trabajadores del comedor del CETI se plantan
Uno de los empleados de Dulcinea Nutrición increpa a la Delegación de Gobierno.
Uno de los empleados de Dulcinea Nutrición increpa a la Delegación de Gobierno.  

“Nos piden que tengamos paciencia, pero en el banco no tienen paciencia, el recibo de luz o del agua no tiene paciencia”. La plantilla de Dulcinea Nutrición, adjudicataria del comedor del CETI, ha dicho basta tras casi tres meses sin cobrar y viendo cómo la Administración ha asumido el coste del catering pero no de sus trabajadores, abandonados por la empresa.

El comedor del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) está en servicios mínimos desde este lunes de forma indefinida. Tras más de tres meses sin cobrar, la plantilla del servicio de cocina del CETI, del que es adjudicataria la empresa Dulcinea Nutrición, se ha puesto en huelga de forma indefinida desde este lunes y hasta que resuelva su situación. Así y todo, son conscientes de que la huelga es poás que simbólica: los servicios mínimos solo permiten que hagan huelga dos trabajadores por turno, con lo que el comedor apenas se resiente.

No hay solución a la vista para su problema, con la empresa Dulcinea Nutrición esquivando problemas por medias Península, desde acuartelamientos en Cádiz a la cafetería de La Moncloa. “La empresa no nos está pagando, la Administración y el Gobierno son responsables por haber permitido que esta empresa se haga con el servicio. Solo pedimos lo que es nuestro. Llevamos tres meses trabajando gratis” ha reivindicado la jefa de cocina, Pepi García Cepero. Desde la empresa no les cogen el teléfono, la Administración les da largas y su única esperanza, cobrar de Fogasa, el fondo de garantía salarial, hace ya años que no se la creen: “Tenemos una denuncia desde hace más de tres años y medio con la empresa anterior porque nos deben nóminas y aún estamos esperando. Ni Fogasa, ni nadie nos ha pagado un céntimo”.

Mientras ven impotentes cómo la Administración asume el gasto de los avituallamientos y paga a proveedores pero no a los trabajadores: “Nosotros somos los negros y ellos los negreros”, resume indignada la portavoz de los trabajadores de Dulcinea Nutrición, víctimas por segunda vez de las consecuencias de una empresa que licita a la baja y se hace con un contrato público para desaparecer poco después. Primero fue Global Food, adjudicataria del comedor del CETI, tres años después están en las mismas con la siguiente, Dulcinea Nutrición.

Los trabajadores del comedor del CETI se plantan