Los riesgos de beber el agua muy fría

Los riesgos de beber el agua muy fría
Los riesgos de beber el agua muy fría Foto: Pexels
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Los nutricionistas y los especialistas de todo el mundo coinciden en que beber agua demasiado fría puede ser perjudicial para nuestra salud, mientras que el agua templada o caliente nos aporta innumerables beneficios. No es, sin embargo, una conclusión actual. Aunque ahora tengamos más datos científicos que sirven como prueba a esta afirmación, existen culturas en las que, tradicionalmente, el consumo de agua fría ha sido casi nulo ya que siempre hierven o calientan el agua antes de beberla.

Una creencia asiática

Hablamos por ejemplo de la cultura asiática. La capacidad de las personas chinas para tomar bebidas frías está muy por debajo de la que tenemos los occidentales. Esto se debe, principalmente, a que ellos mismos han evitado las bebidas frías y las han sustituido siempre por las calientes, incluyendo el agua, sin importar si están a una baja temperatura en invierno o si es pleno verano y las temperaturas alcanzan los 40 grados.

Según las creencias chinas, el estómago no tolera bien la naturaleza fría y puede incluso provocar mareos, por lo que la medicina tradicional china siempre ha recomendado beber el agua tibia o caliente.

Esto lo han reafirmado creencias populares, como la de que, durante una pandemia de cólera, el sur se salvó porque sus habitantes ya tenían la costumbre de hervir siempre el agua.

Hervir el agua no tiene por qué ser una tarea tediosa

El agua fría provoca contracciones en los vasos sanguíneos, haciendo que el cuerpo tenga que regular la temperatura utilizando la energía de los nutrientes. Además, cuando se bebe durante las comidas, el agua fría dificulta la digestión y solidifica las grasas, que se adhieren a las paredes del intestino y pueden provocar problemas como el estreñimiento.

Si, por el contrario, el agua fría se bebe después de comer, la mucosidad aumenta y se debilita el sistema inmune, pudiendo provocar dolores de garganta o resfriados. También empeora enfermedades previas como problemas respiratorios, migrañas o dolores de cabeza.

El agua caliente, por otra parte, ayuda a eliminar las grasas, a desintegrar los alimentos y a los movimientos intestinales. También es buena para eliminar los tóxicos y purificar la sangre, además de aliviar calambres y tener un efecto relajante.

Por estos motivos, aún en pleno verano cuando el calor nos haga querer tomar un vaso de agua helada, o después de hacer ejercicio cuando nuestra temperatura corporal es alta y buscamos reducirla de alguna forma, deberíamos intentar evitar el agua fría y, en su lugar, adquirir el hábito de hervirla.

Para muchas personas el hecho de hervir el agua cada vez que queramos tomarla puede sonar como un proceso tedioso. Sin embargo, los hervidores de agua pueden facilitarnos esta tarea.

El portal https://mejores10.info/ ha realizado una comparación que podemos tomar para encontrar el mejor hervidor de agua, algo que es imprescindible si queremos adquirir el hábito de tomar agua caliente.

Con los hervidores de agua se acabó esperar a que el fuego o la vitrocerámica caliente lo suficiente el agua para que ésta comience a hervir, un proceso que puede llegar a tardar largos minutos si, además, es mucha cantidad.

Con un hervidor, el proceso se reduce a un par de minutos como máximo, sin tener que ensuciar nada o acabar con la cocina llena de utensilios. De hecho, ni siquiera es necesario prestarle atención y podemos hacer otras cosas mientras esperamos a que termine y tengamos lista el agua que habíamos puesto dentro.

Y una vez caliente, podemos rellenar con ella un termo que la mantenga tibia para poder ir bebiendo durante el día.

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