Religión

"Aun manteniendo mi creencia puedo entender al otro y ser más tolerante"

Abderrahim Mohamed.
photo_camera Abderrahim Mohamed.

Abderrahim Mohamed, quien fuera viceconsejero en Melilla, presenta en Ceuta su libro 'Tendiendo Puentes', un "manual" en el que plantea y desarrolla la creación de una oficina de asuntos religiosos que facilite la integración y atienda las necesidades de las comunidades religiosas en las ciudades autónomas

La atención a la diversidad religiosa en las ciudades autónomas en las políticas públicas a través del planteamiento y desarrollo de una oficina específica. Esa viene a ser de manera muy sintetizada la idea principal del libro -o "manual" como prefiere denominarlo el autor- 'Tendiendo Puentes'. Un "estudio de campo" ejecutado por el ex viceconsejero melillense, Abderrahim Mohamed, quien visitó este jueves Ceuta para presentar el resultado escrito de su experiencia en la ciudad hermana. Lo hizo abogando por la acción pública orientada a buscar el diálogo entre credos: "Aun manteniendo mi creencia, puedo entender al otro y ser más tolerante", reflexionó.

'Tendiendo puentes' analiza en profundidad la gestión de la diversidad religiosa en Melilla. "Es extrapolable precisamente a Ceuta, porque tienen la misma idiosincracia, tradiciones y comunidades". En consecuencia, sus planteamientos son "aplicables" a esta localidad. "Lo que pretendo es que sea una guía práctica y no solo el marco teórico que interesa a los investigadores. El grueso de lo que van a encontrar es una hoja de ruta, una guía reflexiva para la integración respetuosa teniendo en cuenta esa pluralidad religiosa", abunda el autor.

El manual termina con un apartado específico en el que se aboga por implicar a la Ciudad creando un órgano específico. Una oficina de asuntos religiosos y relaciones con las confesiones. "Hablo de todo lo que conlleva crear una oficina de esta índole. El político de turno lo tendrá fácil, ya tiene la hoja de ruta desarrollada, con presupuestos, cronograma y acciones a llevar a cabo", detalla Mohamed.

No se trata en ningún caso de alimentar el folclore de lo que rodea a las confesiones y a sus seguidores, sino de centrarse en políticas sobre lo religioso. Lo central en la acción de esta institución sería generar un clima de entendimiento "para no desestabilizar a los diversos colectivos".

Ahí entra una cuestión fundamental para Mohamed, fomentar el diálogo interreligioso. "Esto apenas se hace ni a nivel nacional, ni internacional. Es necesario un diálogo sincero y abierto". 

Pero, ¿cómo pueden entenderse religiones que consideran que sus planteamientos son los correctos y los del resto, equivocados?. "Cada uno defiende su verdad y para cada uno su verdad es absoluta. Con estas actividades no se pretende fusionar las religiones. Todos defienden su verdad, pero cuando escuchas las verdades de los otros, lo que consigues es abrirte y abrir un debate que lleva a comprender mejor al otro. Aun manteniendo mi creencia puedo entender al otro, ser mas tolerante, mientras que si desconozco algo puedo ser muy extremista", responde el autor, a quien preocupa especialmente la fragilidad de la convivencia.

"Es fácil prender la chispa del enfrentamiento, del rencor y destruir todo lo que en la inmensa mayoría de los ciudadanos creemos y hemos construido. Es mucho más fácil de lo que precisamente parece", prosigue Mohamed, que ve en la educación uno de los ejes de acción que la oficina de asuntos religiosos debería abordar. Principalmente mediante la impartición de talleres, visitas a los centros de culto y explicación de las tradiciones de cada uno de las cinco comunidades religiosas -cristiana, musulmana, judía, hindú y evangélica- presentes en Ceuta.

Ese órgano, que "solo necesitaría de un gerente y de un auxiliar", también se encargaría de asesorar en materia de ayudas, atender a las necesidades de los colectivos y funcionar como representación de estos a nivel nacional y europeo, entre otras muchas funciones. Plantea que esto se puede hacer con poco presupuesto y acciones más bien simbólicas, como organizar pequeños actos coincidiendo con días mundiales, festividades y otras efemérides. En esa línea recuerda acciones como el congreso interreligioso que celebró en Melilla cuando era consejero, en el que estuvieron presentes impartiendo conferencias representantes a nivel nacional de todas las creencias. "Eso se puede hacer con poco dinero, imaginen con más", puntualiza.

Todas estas acciones, entiende, encuentran una cámara de eco idónea en el ámbito local. "Es precisamente un espacio en el que las expresiones cívico-colectivas tienen una mayor proyección pública", concluye, por lo que insta a los poderes públicos a identificar las potencialidades de los distintos grupos religiosos y trabajar sobre ellos. 

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