VIRGEN DE ÁFRICA

«La petalá»: el peculiar (y desconocido) destino de las flores ofrendadas a la Virgen de África

«La petalá»: el peculiar (y desconocido) destino de las flores ofrendadas a la Virgen de África
Cientos de pétalos, insertados dentro de una caja de cartón
Cientos de pétalos, insertados dentro de una caja de cartón / Pelayo Alcaina

La Hermandad de la Patrona conserva buena parte de los obsequios florales para darles un interesante uso


¿Nunca se han preguntado qué sucede con los cientos de flores que se entregan a la Virgen de África tras la finalización del evento que conmemora su festividad? La mayoría de los ceutíes no saben (ni siquiera, los más devotos) que muchas de estas flores, lejos de desecharse, se conservan para ser reutilizadas en la procesión que tiene lugar al día siguiente.

Todo comienza al término de la ofrenda floral del día 4 de agosto. Cuando las masas se dispersan y el silencio y la quietud vuelven a hacer acto de presencia a las puertas de la parroquia patronal, los integrantes del grupo joven de la Hermandad de Santa María de África se reúnen para iniciar lo que se conoce como «la despetalá». Así, los distintos miembros de la agrupación -encabezada por el presidente de Nuevas Generaciones, Pelayo Alcaina- se dedican, en primer término, a separar y clasificar las flores según su apariencia y su estado de conservación. Tras esto, se procede a la retirada de los pétalos para su posterior depósito en grandes cajas de cartón. Estas, una vez llenas, son precintadas y almacenadas dentro de la basílica de la Patrona de Ceuta.

Al día siguiente, la hermandad reparte los pétalos entre los feligreses de la iglesia de África para que estos los lancen a la Virgen a su paso por el tramo más emblemático del recorrido procesional de la efigie: el de la calle Jáudenes. Esto último es lo que se denomina «la petalá», momento en el que cientos (si no miles) de fragmentos florales colman la antigua Calle Larga y cuyo atractivo no admite discusión alguna.

Este particular acontecimiento constituye el broche final de la festividad de la Virgen de África antes de volver a ser «encerrada» (previa limpieza) en su templo hasta el año siguiente.

«La petalá»: el peculiar (y desconocido) destino de las flores ofrendadas a la Virgen de África