URBANISMO

Ceuta 1930, la ciudad que pudo ser

Ceuta 1930, la ciudad que pudo ser
 Perspectiva del nuevo centro de actividad y estación de tren de Gaspar Blein. Fuente- Garpar Blein, Proyecto de Ensanche de Ceuta, 1932. Archivo General de Ceuta.
Perspectiva del nuevo centro de actividad y estación de tren de Gaspar Blein. Fuente- Garpar Blein, Proyecto de Ensanche de Ceuta, 1932. Archivo General de Ceuta.

Hace 90 años, Ceuta convocó un concurso de ideas para diseñar la ciudad del futuro. El proyecto ganador cayó en el olvido por la resistencia ceder suelo militar y el estallido de la Guerra Civil.


El Colegio de Arquitectos de Ceuta ha planteado un decálogo de propuestas para afrontar la crisis y construir la ciudad del futuro, diez ideas en las que la décima pasa por la convocatoria de un concurso internacional de arquitectura para proponer cómo debería ser la Ceuta de 2070. Una idea que busca propuestas la ciudad mirando al futuro, en las antípodas del cortoplacismo que abunda en la política del siglo XXI. Una idea que hoy parece tan sensata como inalcanzable para la ciudad autónoma del hoy pero que ya se llevó a cabo hace 90 años, recuerdan desde el COACE. Aunque aquella Ceuta nunca legó a ser realidad. La Guerra Civil enterró una iniciativa en la que participaron destacados urbanistas y cuyo proyecto ganador quedó para siempre guardado en un cajón, sustituyéndose por la idea de urbanismo que traía consigo el régimen franquista y que terminó siendo el modelo a seguir para la Ceuta que hoy conocemos.

Casi un siglo después, dos arquitectos de la Universidad Politécnica de Madrid, María Cristina Garcia y Salvador Guerrero, han rescatado aquella iniciativa en un artículo, ‘El concurso para el Plan de Ensanche y Reforma Interior de  Ceuta de 1930: conceptos y herramientas urbanísticas’, enmarcando en  la investigación “Ceuta circa 1930”, financiada por el Instituto de Estudios Ceutíes. Un interesante artículo que ha difundido el Colegio de Arquitectos de Ceuta y que muestra las líneas maestras de la Ceuta que pudo ser y no fue.

Las bases del concurso de ideas, convocado el 12 de julio de 1930, bien valdrían para la Ceuta contemporánea, a juzgar por los objetivos marcados en la propuesta, muchos de ellos todavía sin resolver: “Las autoridades locales ceutíes —explica el artículo—necesitaban disponer de un plan de ordenación urbana debido, principalmente, a tres factores: la obligación marcada por el ordenamiento legal vigente, la necesidad de dotar a la ciudad de un parque de vivienda económica para la clase obrera, y, finalmente, la aspiración a convertirse en la puerta entre Europa y África a través de sus instalaciones portuarias”. Poco o nada tiene que ver aquella incipiente Ceuta de 1930 con la de 2020: la infravivienda, que hoy sigue siendo un problema, era entonces la norma y el ensanche era todavía un proyecto de futuro, pero muchos de los problemas de densidad y sobrepoblación, así como los problemas de comunicación, zonificación y puesta en valor del patrimonio siguen siendo casi los mismos.

La ciudad en torno al “cerebro”

Siete prestigiosos equipos se postularon a este concurso, quedando como finalistas tres propuestas con la firma de los destacados arquitectos urbanistas César Cort, Pedro Muguruza y Gaspar Blein, siendo este último quien resultara elegido con una idea “funcional de Ceuta” frente a las otras propuestas que hacían bascular la ciudad en torno a su núcleo histórico, explican los autores del artículo: “Gaspar Blein apuesta por la ciudad funcional, donde la nueva centralidad, el denominado “cerebro”, se  constituye como la  moderna zona de actividades económicas. Grandes edificios de veinte plantas de altura, definidos como rascacielos comerciales, se unían con bloques horizontales de cuatro alturas, que albergaban en sus plantas bajas servicios como bares y restaurantes”. Un proyecto, explican María Cristina Garcia y Salvador Guerrero, basado en los principios del arquitecto: “orden, higiene y economía”.

Un orden que, en este caso, parecía irradiar desde el que Blein consideraba que debía ser el centro neurálgico de la ciudad: el puerto, su cerebro y sus conexiones: “El espacio urbano se estructuraba a través de una vía que partía en disposición diagonal de la Plaza de Marruecos (según la denominación de Blein), verdadero epicentro de su proyecto, localizada en el inicio del ensanche junto al puerto, el auténtico centro neurálgico que dotaba de verdadera identidad a la ciudad. En la Plaza de Marruecos confluían las principales vías de conexión de la ciudad tanto con el exterior, a través de las carreteras Ceuta-Tetuán y Ceuta-Tánger, como con el interior, a través de un nuevo puente que conectaba con la ciudad consolidada. Las estaciones de autobuses y de ferrocarril, vinculadas al puerto, generaban en  la mencionada plaza una suerte de intercambiador puerto-ferrocarril-autobuses”.

La ciudad funcional

La zonificación de la ciudad era una de las máximas del concurso y, en concreto, de la propuesta de Blein, que planteaba las zonas destinadas a uso industrial y militar alejadas del centro urbano, agrupando los acuartelamientos y demás dependencias militares en la zona norte del Campo Exterior, desde la que se planeaba la apertura de una nueva vía que la interconectara con la trama urbana. 

Los  criterios  de  partida  para la nueva zona residencial se basaban en los principios de la ciudad funcional: la accesibilidad y la presencia del aire y del sol, además de  la  proximidad de las zonas verdes, por lo que en su propuesta se formulaba el modelo de bloque abierto.

Para las zonas residenciales, el proyecto ganador tenía también una idea muy concreta, basada en el modelo de “bloque abierto”, zonas verdes y masas arboladas para proteger del viento: Los  criterios  de  partida  para la nueva zona residencial se basaban en los principios de la ciudad funcional: la accesibilidad y la presencia del aire y del sol, además de  la  proximidad de las zonas verdes, por lo que en su propuesta se formulaba el modelo de bloque abierto. Incluía  también completos  estudios de soleamiento y ventilación de las viviendas. Para conseguirlo, descartó el uso de los patios interiores en  los  bloques de viviendas, ya que su presencia implicaba irremediablemente carencias en la iluminación y la ventilación de las viviendas. No permitió  para  los  bloques un ancho mayor que la doble crujía, y proponía la orientación de los edificios buscando el máximo soleamiento y la eficaz protección de los vientos dominantes a través de la presencia de grandes masas de vegetación en los espacios libres.

En la zona sur, se  desarrollaba un parque urbanizado con viviendas de lujo y hotelitos, donde se proyectarían las nuevas instalaciones deportivas formadas por el estadio, las pistas de tenis y el campo de golf. En el frente costero de la bahía sur, se seguirían  conservando los históricos macizos amurallados de la ciudad, y contaría además con una playa artificial con balneario y espigón de protección”.

Parques, club náutico, balneario, campo de golf

El proyecto de Blein invita a soñar con una ciudad muy distinta a la actual, una ciudad de parques y árboles, con un rincón destinado al lujo y el turismo. Las  zonas verdes y las deportivas eran consideradas como los grandes pulmones de la ciudad y las áreas de ocio por excelencia, del proyecto, resaltan los autores del artículo. Blein proponía ganar terreno al mar en el frente urbano, como finalmente se hizo décadas después. Pero él no planteaba un mar de hormigón destinado albergar el recinto feria, sino un espacio verde de tratamiento ajardinado en el que se ubicaría un club náutico. Además, desgrana el ensayo, preveía “dos nuevos parques dispuestos en alternancia con las zonas de mayor densidad urbana y con la dirección de los vientos dominantes enlazaban en la parte norte del ensanche con la masa de vegetación que limitaba la zona portuaria, con lo que se daba continuidad al  sistema  de  espacios verdes", explican. Además, "en la zona sur, se  desarrollaba un parque urbanizado con viviendas de lujo y hotelitos, donde se proyectarían las nuevas instalaciones deportivas formadas por el estadio, las pistas de tenis y el campo de golf. En el frente costero de la bahía sur, se seguirían conservando los históricos macizos amurallados de la ciudad, y contaría además con una playa artificial con balneario y espigón de protección”.

Pero el proyecto quedó aparcado “ante su inviabilidad económica” ante un obstáculo que hoy sigue siendo un handicap para el desarrollo de Ceuta: la enorme cantidad de suelo militar repartida por toda la ciudad, que dificultaba su expropiación e impedía crecer y modernizarse a una ciudad cuyo urbanismo, casi un siglo después, sigue lastrado por su condición de ciudad castrense. “En la práctica era imposible realizar las numerosas expropiaciones pertenecientes al ramo militar contempladas en el proyecto ganador. La venta de las nuevas parcelas que se generarían era el único modo de financiación prevista por el plan, por lo que la propuesta quedó en el cajón”, resumen.

Para terminar de rematar el proyecto, cuatro años después del fallo del concurso, en 1936, estalló la guerra. “Habría que esperar a la posguerra para que Pedro Muguruza, otro de los finalistas, volviese a Ceuta con un nuevo plan pero este ya siguiendo las instrucciones del urbanismo franquista. La idea de Ceuta de Blein quedó para siempre enterrada en las estanterías del Archivo General de Ceuta.

Consulte AQUí el artículo completo de María Cristina Garcia y Salvador Guerrero, ‘El concurso para el Plan de Ensanche y Reforma Interior de  Ceuta de 1930: conceptos y herramientas urbanísticas’ en el que se desarrollan también las propuestas de César Cort y Pedro Muguruza.

Lea AQUí el hilo de Twitter del Colegio Oficial de Arquitectos de Ceuta en el que recuerdan el concurso de ideas convocado hace 90 años.

Las imágenes utilizadas en este artículo y reproducidas en el artículo y en el hilo de Twitter, explica el COACE, pertenecen al número de la revista África publicado en febrero de 1932 que puede consultar AQUí 

Estandarización de viviendas planteada por Blein para Ceuta en 1932

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