La exposición de la artista ceutí se inspira en sus vivencias en España y Marruecos, captando la luz y esencia de esos lugares
El público podrá disfrutar a partir de este viernes de la pintura de la artista ceutí Amparo Selva. La inauguración de la muestra está prevista para las 20.00 horas en el Museo del Revellín.
Dice de su obra David Muñoz Arbona, XVIII Premio Artes y Cultura Ciudad de Ceuta, que es "clara, dulce y alegre". Así lo señala en el tríptico promocional de la exposición, en el que cuenta como las pintora dejó su localidad natal para cursar Bellas Artes en Granada, intuyendo que "su destino iba a ir ligado a una vida vibrante, errante y plena en emociones y anhelos".
Cuenta también que sus hijos son su fuente de inspiración para representar "lo bello, lo natural, lo eterno y lo efímero al mismo tiempo". Considerada por Arbona "africanista en el arte", señala este que Selva "ama su tierra y todos los parajes que la rodean".
Tras su dilatada experiencia como profesora de dibujo en Ceuta, Andalucía, Murcia y Larache, ha sabido representar distintas gentes y parajes,con colores vivos y alegres. Antropología e historia, naturaleza e imaginación, con una paleta de luz, de aire y de vida, conforman sus fundamentos artísticos.
"La misma luz que alumbrara las obras de insignes pintores como: Mariano Fortuny, Mariano Bertuchi, Cruz Herrera, Carlos Tauler, J. Gómez Acebo y Ferrer Carbonell entre otros". Eso sí, con una notable diferencia: "Nuestra pintora lo hace con ojos de mujer del siglo XXI. Amparo (Selva) hace suya la frase de Joaquín Sorolla de 'el mar estaba calmo, todos los rojos y amarillos se reflejaban, parecía que viajábamos sobre un mar de oro (…) Los duelos con sol,son menos duelos'".
Amaneceres y atardeceres, monte y mar, Occidente y Oriente, se fusionan en su obra. "Caleidoscopio de colores, que son sabores y olores convertidos en formas. Entre el mar Mediterráneo y el rio Lucus, entre pizarras de Benzú y areniscas de Calamocarro, entre palmeras y abedules… se encuentra su alma. La artista mira a Yebala, a mujeres cabileñas, a zocos y a medinas, a pimentón, cilantro y comino. También plasma con sus pinceles la Ceuta clásica, de Hércules y Calipso.Visiones propias de los artistas románticos y de los expedicionarios científicos decimonónicos; parajes como los que fotografió José Ortiz Echagüe durante su estancia en Marruecos o policromías como las de José Cruz Herrera, inspiran su obra y su estética", añade Arbona.
Todo eso podrán disfrutar los ceutíes desde este viernes en el Museo del Revellín.