Carnaval

Fali Mosquera pregona el Carnaval de Ceuta "sin falserío", con una mirada desde fuera pero el corazón muy dentro

Pregón de Carnaval a cargo de Fali Mosquera

El histórico autor gaditano emociona al Revellín con un discurso en forma de coplas en el que explica por qué se enamoró de la ciudad y de su gente

El Carnaval de Ceuta ha vivido esta noche un pregón para el recuerdo. Fali Mosquera se subió este jueves al escenario del Revellín como pregonero y cumplió lo que había avanzado en los días previos: ofreció un pregón cantado, alejado del “falserío”, centrado en el sentimiento y concebido como un homenaje al carnaval caballa visto con los ojos de quien llega desde fuera, pero lleva décadas cruzando el Estrecho para compartir coplas y amistad.

Mosquera asumió el encargo con una mezcla de orgullo y responsabilidad. Lo dejó claro desde el primer momento. Para él, Ceuta no es una plaza más en el calendario carnavalesco, sino una tierra vinculada a su trayectoria personal y artística desde comienzos de los años ochenta. De hecho, recordó sobre las tablas que sus agrupaciones han cantado en múltiples escenarios de la ciudad —desde el Siete Colinas hasta actuaciones en otros espacios culturales— y que ha visitado la ciudad en incontables ocasiones desde 1983.

Lejos de dirigirse a los ceutíes para explicarles qué es su propia ciudad, el autor gaditano optó por otro enfoque. Tal y como había anunciado, no se dedicó a describir Ceuta a quienes la conocen de sobra, sino que explicó por qué él se enamoró de esta tierra y por qué sigue estándolo. El pregón fue, así, una declaración personal, una especie de carta de amor en forma de coplas a la afición caballa y al carácter abierto de su gente.

Lo hizo con los suyos, "con esos hombres, con esas manos, con esas gargantas, con esos corazones"... "como siempre ha sío". 

Pregón de Carnaval a cargo de Fali Mosquera 

Un pregón cantado y con memoria

Fiel a su trayectoria, Mosquera articuló buena parte de su intervención a través de la música. Las coplas sirvieron de hilo conductor para repasar vivencias, anécdotas y recuerdos acumulados durante más de cuatro décadas de relación con Ceuta. Evocó su primer contacto con la ciudad "con once añitos nada más" y de la mano de su padre, que "hasta esta orilla", a Santa María de África vino a rezarle. 

Recordó "aquel barco inmenso y su lento navegar, y que tardaba en cruzar el Estrecho una eternidad" mientras escuchaba al coro gaditano que acompañaba a los Mosquera cantarle coplas al Carnaval. "Allí fue donde se encendió la primera chispa que luego forjó este alma de comparsista". 

Aquella experiencia confirmó algo que ya intuía: que en Ceuta existe una afición enorme al Carnaval de Cádiz.

"Igualita que cádiz"

El pregonero subrayó ese vínculo especial que une a ambas orillas. "Mira, papá, es igualita que Cádiz: marinera, bonita, chiquita y coqueta", contó que le decía a su padre.

Pregón de Carnaval a cargo de Fali Mosquera 

Defendió que las ciudades de costa comparten una forma de ser abierta y hospitalaria, y situó a Ceuta como una plaza donde las agrupaciones gaditanas siempre han encontrado los brazos abiertos. Ese cariño, afirmó, es el que ha cimentado su relación con la ciudad más allá de los escenarios.

El homenaje no se limitó a la afición. Mosquera puso en valor también el nivel de las agrupaciones locales, reivindicando que el Carnaval ceutí tiene nombre propio dentro del panorama andaluz. Desde esa mirada externa, pero cercana, reivindicó la personalidad propia del carnaval caballa, capaz de nutrirse de Cádiz sin perder su identidad.

Responsabilidad y emoción

El artista confesó sobre el escenario el “gusanillo” que sentía en el estómago antes de comenzar. Esa inquietud, explicó, es necesaria para cualquier creador que pisa una tierra a la que le une un vínculo emocional tan fuerte. El pregón no fue un trámite, sino un reto que asumió con la intención de no defraudar a quienes durante años lo han recibido como uno más.

Y a pesar de los nervios previos, tuvo un momento para la memoria personal. Mosquera recordó su larga trayectoria en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde trabajó durante cuarenta años, y cómo compatibilizó su vida laboral con medio siglo de carnavales. Evocó su costumbre de visitar a enfermos y familiares aficionados al carnaval para hacerles más llevaderas las horas de hospitalización, un gesto que definió como una forma de devolver al carnaval parte de lo que el carnaval le ha dado.

Pregón de Carnaval a cargo de Fali Mosquera 

Esa dimensión humana se trasladó al tono del pregón. No fue un discurso grandilocuente ni cargado de artificio, sino cercano, salpicado de anécdotas y vivencias compartidas con amigos ceutíes; trufado de referencias a los lugares más emblemáticos de una ciudad a la que confesó su amor sin miramientos. "Es que eres igualita que mi tierra, a lo mejor por eso tanto te quiero", confesó.

Un mensaje desde fuera, pero con sentimiento

El eje central del pregón fue esa idea de mirar Ceuta desde fuera, pero con el corazón dentro. Mosquera reivindicó que cuando un foráneo piropea una tierra debe explicar por qué se ha enamorado de ella. Y eso fue exactamente lo que hizo: desgranó los motivos personales y artísticos que lo han unido durante décadas al carnaval caballa.

El resultado fue un pregón que combinó emoción, humor y música, y que reforzó el puente histórico entre el Carnaval de Cádiz y el de Ceuta. El público respondió con calidez a un discurso que no buscó la exageración fácil, sino la autenticidad de un hombre que no se siente "un poeta", sino un simple "aficionao". 

Así, con el corazón en la mano y la garganta, Fali Mosquera añadió un nuevo capítulo a una relación que, según confesó, sigue muy viva. Se marchó del escenario con el deseo de haber estado a la altura y "no haber defraudao", la esperanza de poder cenar y con la satisfacción de haber rendido homenaje a una afición que, según sus propias palabras, siempre lo ha tratado como en casa.

Pregón de Carnaval a cargo de Fali Mosquera