EXPOSICIÓN

Gabriel Alonso y el espejo del Callejón del Gato

Gabriel Alonso y el espejo del Callejón del Gato
Gabriel Alonso, obra
Gabriel Alonso.
El Museo de Ceuta en el Paseo del Revellín acoge una retrospectiva “caótica y muy personal” del pintor ceutí afincado en Valencia

La obra de Gabriel Alonso es difícil de encasillar. Su obra pictórica y escultórica se escapa de cánones y márgenes. Bascula entre el cómic y la composición más clasicista, juega con lo onírico y lo teatral. Muestra una realidad deformada, coqueteando con lo grotesco, lo caricaturesco. Es gentío y naturaleza muerta. Es costumbrista, es pop, es humorística, es teatral. Es esperpento. Es el espejo del Callejón del Gato en el que Gabriel Alonso refleja la vida, sus miedos, sus manías, sus recuerdos.

Es cierto, la obra de Gabriel Alonso es difícil de etiquetar, pero también es fácil de disfrutar. Si lo desean solo tienen que pasarse por el Museo de Ceuta en el Paseo del Revellín para comprobarlo. Allí se expone la muestra, bajo el título ‘Se va el cordero’, hasta el próximo 9 de octubre.

‘Se va el cordero’ “es un buen resumen” de su obra, admite Alonso en conversación con Ceuta al Día minutos antes de la inauguración de su exposición, con la presencia del consejero de Cultura, Carlos Rontomé, y la directora del servicio de Museos, Ana Lería. Pero ‘Se va el cordero’ no es exactamente un recorrido cronológico, ni mucho menos didáctico. “Es una selección personal. Es más por mis movidas mentales”.

Gabriel Alonso
Gabriel Alonso

El primer encontronazo con la obra de Gabriel Alonso te lleva directo al cómic underground estadounidense, el influjo de Robert Crumb sobrevuela desinhibido el personalísimo estilo de este artista ceutí, valenciano de adopción. “Siempre fui muy fan”, reconoce. ¿Es Gabriel Alonso un dibujante de cómic que se coló en las galerías o un pintor que nunca ha dejado de ser ilustrador?. “En principio lo que me llamaba llamaba era una cosa (el cómic, la ilustración), pero en cuanto me metí en el tema del color ya lo absorbió todo, de vez en cuando tengo recaídas”, re ríe, “soy muy de cuadernitos, de mis apuntes y mis historias. Pero lo que me pasa es que en el tema de novela gráfica, como se dice ahora, me bloquea mucho el guión. En mis cuadros hay historias pero no es solo mismo que secuenciarlas”.

Cuadro de Gabriel Alonso
Cuadro de Gabriel Alonso

La obra de Alonso está impregnada de un costumbrismo consciente, a veces crítico, casi siempre en los márgenes. Su mundo es colorista, sólido, reconocible. Sus personajes son redondeados, de facciones gruesas. ¿Por qué? “Eso ya no lo sé, igual hay un punto de autorretrato, de buscar limitaciones. Es una cosa igual un poco de impulso, lo veo en alumnos, lo primero que vas a pintar es la cara y ya los ojos es terrible, ese impulso es una explicación que le veo”.

Gabriel Alonso, cuadro
Gabriel Alonso, cuadro

Los lienzos de Alonso son pinturas corales, escenarios en algunos casos repletos de personajes y detalles, escenas teatrales con una composición de reminiscencias clásicas. “Sí he tenido esa fase quizás un poco abigarrada, ahora no me veo tanto en esa fase, estoy un poco más…” —duda él mismo dónde encuadrarse— “…en un simbolismo constructivo. Ultimamente estoy pintando cuadros con una sola figura”, dice señalando a un Pato Donald metamorfoseado en Centauro.

Pato Donald Centauro
Pato Donald Centauro

Ese Pato Donald que parece sacado de un mal sueño es también el mejor símbolo del sendero que transita ahora el artista. Gabriel Alonso explora el “borrado” del personaje en su obra, su deformación definitiva. Su metamorfosis. Precisamente el tema que centró su tesis doctoral: “Híbridos, zoomorfos y antropomorfos. De la tradición grotesca al arte contemporáneo”, en la que realiza un exhaustivo estudio de los procedimientos metamórficos en el grabado en la ilustración gráfica del siglo XIX. 

“Quizá haya una vuelta al origen”, reflexiona Gabriel Alonso rodeado de su obra: escenas callejeras, revisiones mitológicas, personajes pop deformados… Hasta Bob Esponja arrumbado en un callejón. Tal vez el mejor símbolo de la libertad creativa de Gabriel Alonso.

Gabriel Alonso bodegón  friki Bob Esponha
Gabriel Alonso, bodegón 'friki'

Gabriel Alonso y el espejo del Callejón del Gato