El cordobés, de visita en Ceuta por petición expresa de nuestro Club de Lectura, se ha enfundado el mono de conferenciante para destripar la última de sus veintidós novelas publicadas hasta la fecha: El rey regente
¿Puede un monarca ser rey y regente al mismo tiempo? ¿Puede alguien ser soberano de un Estado y, a la vez, ejercer como sustituto temporal del heredero al trono? No es que pueda, es que ha habido en la historia -a pesar de ser la formulación un oxímoron en sí misma- más de un caso similar. Más que excepcional, es algo anómalo. Como otras tantas, una de esas anomalías tuvo lugar hace siglos en tu propio país. Sí, España es uno de los pocos lugares del planeta en los que un rey se ha desempeñado, paralelamente, como regente. Fue en tiempos de los Reyes Católicos, la época en la que se comenzó a fraguar esa mal llamada 'leyenda negra'.
El episodio está más que documentado. Uno de los (muchos) historiadores que han ahondado en él se llama José Calvo Poyato. Si su apellido te suena familiar, no es de extrañar: José comparte parentesco con la exvicepresidenta primera del Gobierno y actual presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo. Él, al igual que su hermana, también se dedicó a la política: fue alcalde del municipio cordobés de Cabra entre los años 1991 y 2000, así como diputado en el Parlamento de Andalucía. Tras abandonar la vida institucional y echarse a los brazos de una más que merecida jubilación, José encontró el que, a día de hoy, constituye su mayor hobby: la escritura.
Su especialidad es la novela, mas no cualquier tipo: tiene absoluta debilidad -a juzgar por su nómina de publicaciones- por la novela histórica. La última de las veintidós que ha firmado hasta la fecha cuenta, precisamente, la historia de un rey que, de forma simultánea, se desempeñó como regente. Su título no puede ser más revelador: El rey regente.
José se ha desplazado esta semana hasta Ceuta por petición expresa de nuestro Club de Lectura. La entidad que agrupa a los caballas más forofos del papel y la tinta (puede que también del e-book) ha organizado este último miércoles de junio en torno a la figura del andaluz un 'encuentro con el autor' similar en forma y formato a todos esos que acostumbra a orquestar periódicamente. Pese a ser las previsiones iniciales algo modestas, al final, la acogida ha terminado siendo mayúscula.
Calvo, veterano escritor donde los haya, considera que, "en las estanterías de las librerías, hay muchas novelas categorizadas como 'históricas' que, realmente, no lo son". Según su criterio -y no es cualquier criterio-, "una novela histórica debe ser siempre fiel a los acontecimientos y a los personajes". Está claro que "siempre puede haber elementos de ficción", mas estos mismos "no pueden nunca alterar el hecho histórico". A juicio del literato, si esto último no se cumple, el libro de turno "ya no será una novela histórica".
José defiende que, antes de escribir, "es necesario documentarse adecuadamente para no caer en dislates". Esa es, en su opinión, "la parte más importante de todas" cuando hablamos de novelas históricas. Si las cosas se hacen bien (y así es como, en teoría, deben hacerse), "el proceso de documentación es muy largo". Lo es, incluso, "más que el de redactar".
Calvo sabe (muy) bien de lo que habla: su Rey regente no se creó, ni muchísimo menos, de la noche a la mañana. El libro en cuestión se centra en el lapso en el que Fernando de Aragón, ya viudo de su esposa Isabel, asumió la regencia del Reino de Castilla -debía gobernar su hija Juana- mientras, al tiempo, seguía siendo soberano de su tierra natal. El autor cree que, a pesar de la alargada sombra de la leyenda negra, el expuesto fue "un momento apasionante de nuestra historia".
Son pocos, pero alguno hay; José es uno de ellos: el escritor es de los que piensan que la tendencia historiográfica que atribuye a España tantas y tantas atrocidades es poco menos que propaganda. El novelista considera, "sin la menor duda", que "la leyenda negra fue una invención de los enemigos de España". Esta, a su modo de ver las cosas, "surge tras convertirse nuestro país en el más importante del siglo XVI desde el punto de vista económico y militar". "La única forma de guerrear contra él era desde la creación de mitos", aseguraba.
Calvo sostiene que, a diferencia de lo que ocurría antaño, hoy por hoy, tenemos al enemigo en casa: "Hay una parte muy importante de compatriotas que comparten esas tesis". Tan es así que, a fecha de 2024, "la leyenda negra la tenemos dentro de nuestra propia nación más que en el exterior". Para muestra, un botón: los españoles solemos acusarnos entre nosotros de ser racistas. Lo que nunca (o casi nunca) se menciona es que, "en el siglo XVI, en la Universidad de Granada, hubo un catedrático de latín que era negro". En contraposición, la primera vez que una universidad del mundo anglosajón tuvo un alumno -que no un profesor- de etnia negra fue "en 1865".