La colaboración entre el Ejecutivo local y el Archivo de Cádiz ha permitido devolver a la vida al “padre de los padrones” y el registro del hospital que antiguamente se ubicaba en la Plaza de África
En la sala de prensa del Palacio de la Asamblea se han abierto esta mañana dos ventanas al pasado gracias a la restauración de dos libros que invitan a conocer mejor la historia de la ciudad autónoma, su sociedad y su organización. Se trata de dos obras recuperadas gracias a la colaboración entre el Ejecutivo local y el Archivo de Cádiz que desde 2021 ha logrado devolver a la vida casi una decena de obras. La consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, ha presentado sendos documentos “invaluables” junto al cronista oficial de la ciudad autónoma, José Luis Gómez, y la directora del Archivo General, Rocío Valriberas.
El primero de los libros, el de Jorge Seco, data de 1586; este procedía de la Real Hacienda de Ceuta y fue recuperado por los profesores Posac y Gordillo y posteriormente donado al Archivo municipal. “Se puede decir que es el padre de nuestros padrones” ya que, según ha explicado Gómez, comprende una lista con los nombres de los ciudadanos, sus trabajos y cuánto cobraran por ello. Surgió como “una especie de auditoría” encargada por Felipe II que permite conocer mejor la estructura económica y social de la Ceuta de aquel entonces. No en vano ha sido estudiado “por no menos de seis historiadores”.
El segundo tiene como origen el Hospital de San Blas, que se situaba en la Plaza de África, y supone el registro de hospitalización más antiguo de la ciudad, procedente de la Santa y Real Casa de la Misericordia y que llegó a los fondos del antiguo Ayuntamiento a finales del siglo XIX con el archivo de la institución benéfica. Para hacerse a la idea de su importancia “hay que pensar que de los dos últimos siglos casi no quedan registros”, lo que lo hace todavía más especial si cabe. En él, aparece la entrada y salida de los pacientes, “era una sanidad muy básica” y las enfermedades se trataban desde los propios domicilios, por lo que “la mayoría son soldados”.
La tarea fundamental de los archiveros, ha recordado Variberas, “es preservar documento”. Pero “conservar significa dejarlos (los documentos) como se han recibido, porque el pergamino se deteriora con el tiempo”. Encontrar un equipo que restaure, confiesa, “es complicado” porque hacer una intervención inadecuada puede hacer que el pergamino se destroce. Y en el caso del Archivo General, la suerte ha querido que encontrasen a la persona indicada, cuyo delicado trabajo con papel japonés y pergamino de otros códices de origen eclesiástico “página a página” ha permitido devolver a la vida tanto el libro de Jorge Seco como el del hospital. “Se han reconstruido con una limpieza total”.
Un trabajo "mal financiado"
El proceso, sin embargo, es lento, y entraña un proceso administrativo que solo suma horas a la labor. No es caro, aclara, pero lleva tiempo. “Restauramos dos libros al año con un trabajo efectivo de tres meses”, calcula. Ahora mismo el Archivo de Ceuta tiene otros dos documentos en Cádiz, que se presta también a su custodia durante el proceso, evitando que puedan caer en manos inadecuadas. Se han priorizado aquellos que presentaban un estado más precario, pero todavía quedan otros 20 o 25 libros más en cola.
La Ciudad trabaja en dos líneas, la de la la digitalización de sus fondos y esta, la de la restauración, “un lujo que nunca se habían podido dar”, señala Gómez, quien no se muerde la lengua para asegurar que “la cultura está mal financiada y la restauración peor”, por lo que el acuerdo entre administraciones ha salvado del olvido estos libros. Y si bien ya existían copias digitales, ahora habrá dos versiones: la original y la restaurada, que es la preferida por los estudiosos, ya que permite ampliar y mover las páginas de una manera que el papel no puede sostener.
Así pues, aunque no es lo habitual, tanto la consejera como el cronista y la directora han animado a los interesados a pasar por el Archivo, donde podrán observar si así lo desean estos pequeños pedacitos de la historia de Ceuta.