Teatro

A la venta las entradas para ver a Ernesto Alterio, Marta Belenguer y Mélida Molina en 'Viejos Tiempos'

Ernesto Alterio en el cartel de la obra.
La representación está programada para el 4 de octubre a las 19.30 horas en el Auditorio del Revellín

Desde este lunes la Ciudad ha puesto a la venta las entradas para ver la obra "Viejos Tiempos", del Harold Pinter, dirigida por Beatriz Argüello, que se representará el 4 de octubre sobre el escenario del Teatro Auditorio del Revellín a las 19:30 horas 

Las entradas se podrán adquirir a través de la web de la Ciudad o en la taquilla del Teatro. El precio de las entradas oscila entre 12, 10 y 8 euros correspondientes a las localidades ubicadas en el patio anterior, posterior, palco (con descuento de 2 euros a personas con discapacidad, tercera edad, carné joven, parados y familia numerosa) y 5 euros para entradas de visibilidad reducida.

Cartel de la obra.

 "La atracción que produce Viejos tiempos de Harold Pinter reside en el secreto que esconde. En el misterio no tanto de la trama, como de sus tres protagonistas. Pinter disecciona en este magnífico texto, a tres personas complejas que luchan por encontrar espacios comunes en los que reconstruir un pasado borroso e inarticulado donde las palabras no tienden puentes, sino que levantan muros apenas comunicables llenos de ferocidad y violencia. Tres transeúntes del tiempo, tres soledades que guarda cada una un secreto. Quizá sea el mismo en los tres… quizá el misterio del tiempo no solo les envuelva a ellos mientras los observamos desde el patio de butacas…", recoge la web oficial de la producción en boca de su directora Beatriz Argüello.

Sinpsis de la obra

La llegada de Anna a la casa de Kate y Deeley desencadena una sucesión de recuerdos en cada uno de ellos, cargados de impactos emocionales, que provocan la utilización de estos como arma arrojadiza hacia el otro. El pasado se modifica cada vez que alguien habla de él y pareciera estar más vivo que el presente. Los acontecimientos tienen lugar a medida que son recordados. Los recuerdos se materializan a modo de ficción en el presente, son contados, actuados… son, por tanto, un hecho teatral en sí mismos.