La Nocturna que empezó por la tarde y terminó tan solo un poco más tarde
No es la Carrera de San Urbano, pero cada vez está más cerca de cogerla en lo que a seguimiento se refiere. El año pasado, fueron alrededor de 400 los ceutíes que concurrieron a la cita; este 2024, la cifra de participantes ha rozado el medio millar. La conclusión, en ambos casos, es la misma: en Ceuta, nos gusta mucho correr. A falta de saber qué opinan sus promotores, cualquiera se atrevería a decir que su éxito ha sido rotundo. A tenor de lo visto este 23 de junio, parece más que evidente que la Nocturna de San Juan se ha convertido ya en un evento más que merecedor -por méritos propios- de ser tachado de 'multitudinario'.
La prueba ha encontrado acomodo en el mismo escenario de siempre, en una ubicación que no tiene postal parecida: la explanada del Chorrillo. Grandes, medianos y pequeños han convergido en el lugar para poner en práctica el que, a buen seguro, constituye su mayor hobby: el running. Instantes antes de que los participantes pasasen de las ochenta a las ciento cincuenta pulsaciones por minuto, el ambiente en los bajos de Juan XXIII era el propio de una celebración; su estampa, la reflejada en ese dicho que reza 'más gente que en la guerra' (en serio, no cabía ni un alfiler).
Los deportistas -ataviados de la cabeza a los pies con ropa deportiva- iban llegando a la zona casi por goteo mientras, de fondo, sonaban temas tan icónicos como Eye Of The Tiger, Beggin’, Levels y We Are The Champions. Inglés o espanglish; no importaba: todo el mundo cantaba. Llegadas las nueve y media, todos los corredores estaban ya en sus marcas. Con estos ya más que prevenidos, se iniciaba una cuenta atrás de cinco segundos tras la que Alejandro Ramírez hacía sonar una vuvuzela que suponía, en efecto, el comienzo de la marcha.
Como en toda carrera popular, ha habido quien ha optado por correr; otros, por trotar; otros tantos -los que menos- por caminar despacio, sin prisas. Fuese la velocidad mayor o menor, el itinerario -el recorrido- ha sido el mismo para todos cuantos han tomado parte en la cita. Lo que también han compartido los concurrentes ha sido medalla y ensaimada. Ambas se podían morder, pero solo una de ellas era para comer (a menos que uno buscase autoinfligirse una aparatosa indigestión).
En categoría masculina, el primero de los participantes en cruzar la línea de meta ha sido el de (casi) siempre, aquel que ganó la Cuna de la Legión hace escasamente tres meses: Mohamed Abdeselam, mejor conocido como ‘Billy’. El veterano deportista ha terminado la carrera a los 11 minutos y 33 segundos de producirse el pistoletazo de salida, dos por encima de lo que las porras dictaban. Por detrás, en segundo lugar, ha quedado Vilal Ahmed. Nabil Segovia, por su parte, se ha agenciado la tercera plaza.
Del lado femenino, la flamante ganadora ha sido Lidia Baro Fernández, quien volvía a la explanada del Chorrillo luciendo camiseta de la Policía Nacional transcurridos poco más de veinte minutos desde el inicio de la prueba. Dentro del mismo segmento, el segundo peldaño del podio se lo ha llevado Manar Mohamed Hossain; el tercero, Manar Ali Hamed.