La aduana comercial de Ceuta se afianza: nuevos tránsitos sin tutelas ni contratiempos
Dos camiones cargados con materiales de construcción han cruzado esta Semana Santa la frontera del Tarajal desde Marruecos. Por primera vez, lo han hecho sin la supervisión directa de la Delegación del Gobierno, en un nuevo paso hacia la normalización del tránsito comercial entre Ceuta y el país vecino
Dos meses después de su apertura, el paso fronterizo del Tarajal consolida su operatividad con nuevos tránsitos en Semana Santa.
La Semana Santa ha traído consigo algo más que procesiones en Ceuta. Entre el lunes 14 y el miércoles 16, dos camiones fletados por almacenes Susi han cruzado la frontera desde Marruecos cargados con 25.000 kilos de arena de recebo y otros 25.000 de gravilla. Unos movimientos que no sólo afianzan el carácter comercial de la aduana inaugurada hace apenas dos meses, sino que lo hacen sin la necesidad de tutelaje por parte de la Delegación del Gobierno, en un paso más hacia la normalización operativa del tránsito de mercancías.
El dato no es menor. La aduana comercial ceutí, una infraestructura histórica —en el sentido más literal— cuya apertura anunció el presidente Pedro Sánchez en Rabat durante la Reunión de Alto Nivel (RAN) con Marruecos, nunca antes había existido en la ciudad. El camino hasta aquí ha sido largo, con más de dos años de negociaciones, ensayos y ajustes. Pero el presente empieza a dibujarse con trazos más firmes.
El primer pase se logró al tercer intento, con un camión que abrió la vía a un modelo de relación comercial inédito entre Ceuta y el país vecino. Desde entonces, el flujo de vehículos —aunque aún modesto— se ha mantenido, consolidando la operatividad de un mecanismo que, hasta hace poco, era sólo una promesa diplomática.
Ahora, con el paso fronterizo funcionando sin el acompañamiento constante de las autoridades, el mensaje es claro: los trámites se están simplificando y el engranaje empieza a funcionar con mayor autonomía. La Delegación del Gobierno lo celebra como un avance sustancial en esta primera fase de apertura.
Cristina Pérez, delegada del Gobierno, ya apuntó en rueda de prensa tras el primer pase de pescado por la aduana que el Ejecutivo mantendrá su apuesta por facilitar el desarrollo económico de la ciudad. "Seguiremos trabajando para garantizar un flujo comercial eficiente y seguro", aseguró entonces.
Y no será un camino improvisado. Para monitorizar su evolución, España y Marruecos mantendrán reuniones bilaterales trimestrales. En estos encuentros se evaluarán los avances y se introducirán posibles mejoras. "Si hay aspectos que requieren cambios o si alguna medida no está funcionando, se revisará y se adaptará", explicó Pérez, subrayando el carácter flexible del proceso.
Mientras tanto, la iniciativa privada toma posiciones. Varios empresarios ceutíes han mostrado interés en lanzar nuevas expediciones con productos alimentarios y bienes diversos. Señales de un tejido económico local que observa en esta aduana una puerta real —y no solo simbólica— a nuevas oportunidades.