La responsable de Relaciones Internacionales y Coordinación de la Empresa Nacional de Innovación detalla los requisitos para que pequeñas y medianas empresas puedan acceder a una financiación de hasta 1,5 millones de euros por parte del ente público, que "funciona con una lógica muy cercana a la de los inversores privados"
Wallapop, Filmin, Cabify, Wetaca o la centenaria empresa asturiana de El Hórreo son marcas que todo el mundo reconoce. Y todas ellas tienen algo en común: apoyaron su financiación, cuando todavía eran el germen de los exitosos negocios que a día de hoy constituyen, a través Empresa Nacional de Innovación (ENISA). Carolina Rodríguez, responsable de Relaciones Internacionales y Coordinación del ente público, ha desgranado hoy en la jornada organizada en colaboración con la Cámara de Comercio de Ceuta cómo funciona este "prestamista un poco atípico" que cada año pone su dinero sobre la mesa para potenciar el crecimiento de hasta setecientos proyectos innovadores. Las cifras avalan el éxito de la entidad, que en breves sumará los 9.000 préstamos desembolsados, con una inversión anual total de 112,2 millones de euros.
ENISA no escoge a cualquiera, se centra en pequeñas y medianas empresas que presenten un proyecto innovador; ya sea en cuestión de productos, servicios, gestión, mercado… las posibilidades son múltiples. Su “mayor” requisito es que en la iniciativa presentada se cuantifiquen las necesidades financieras de la compañía para abordar el plan de futuro.
Es ahí, ha incidido Rodríguez, donde se encuentra la "clave": "En contemplar a ENISA como un complemento de la financiación del desarrollo del producto". La empresa "no será nunca el único ni el mayor financiador", sino que supondrá una fuente alternativa de fondos para los emprendedores con grandes ideas. Su foco específico es el préstamo participativo, una fuente alternativa que si bien el ente no es el único que lo ofrece en España sí se ha convertido en el más especializado.
“El préstamo participativo es una figura a medio camino entre el préstamo bancario y capital de riesgo”, ha abundado sobre la cuestión que convierte a ENISA en “un prestamista un poco atípico”, que analizan el proyecto, pero también el equipo y el potencial que tanto los recursos humanos como la idea tienen. Ese es su “único aval” y constituye una diferencia con respecto al capital riesgo: la empresa pública no forma en ningún momento parte del accionariado.
Los préstamos son flexibles, se adecúan a las necesidades de los solicitantes, y van desde los 25.000 euros a los 1,5 millones; "se adapta especialmente bien a lo que es la evolución de la compañía" al ofrecer diferentes tramos de interés, incluyendo un cero por ciento cuando en sus primeras etapas no hay todavía rentabilidad. Otro de los aspectos que convierten a ENISA en "una opción especialmente interesante para las startups".
Rodríguez ha desganado durante su concisa y clara exposición el proceso de acercamiento para los interesados, que podrán realizar todas sus gestiones de manera online. Primero deberán aportar la documentación necesaria para iniciar la fase de análisis, cuyo objetivo, en una segunda etapa, será evaluar la viabilidad de ese proyecto y las posibilidades de ENISA de acompañar ese proyecto. El préstamo se firma ante notario para su formalización.
Además, cuenta con programas específicos para jóvenes menores de 40 años y emprendedores y empresas que quieran crecer; también tiene una linea para mujeres y otra para la industria agroganadera, así como para las industrias culturales y creativas.
"Un impacto a muy corto plazo"
“Aquí estamos seguros de que España es un lugar maravilloso para vivir y Ceuta también”, ha comenzado la responsable de Relaciones Internacionales de ENISA la segunda parte de su presentación, en la que ha explicado los beneficios de una Ley de Startups, que coincide con la Cámara de Comercio en querer hacer del país y por extensión de la ciudad autónoma “uno de los mejores lugares para invertir”.
La inversión en innovación, ha recordado, permite generar "un impacto a muy corto plazo" que mejora a su vez la calidad del empleo y la vida de allá donde se implementa. De ahí "la necesidad de generar un marco normativo propio" que fomentase la creación de empresas emprendedoras -conocidas como startups- a través de tres ejes: el talento, las inversiones y las sociedades.
Como ejemplo, Rodríguez ha destacado que con esta ley se mejoraría el incentivo de los llamados “business ángels”, una especie de mecenas que invierten su propio dinero en ideas novedosas de las que esperan poder sacar rentabilidad. Otra de las medidas sobre las que ha puesto el foco ha sido la creación de las "stock options" (opciones sobre acciones) para las empresas que busquen talento altamente cualificado.
En esta línea, de crear un ecosistema que favorezca la innovación en el ámbito digital, ENISA cuenta con un 'Certificado de empresa emergente' que ya han conseguido 1.241 negocios a través de su web, lo que las acredita como beneficiarias de las ventajas fiscales y sociales que comprende la Ley de Startups. "Hay requisitos como no superar un volumen de negocio de 10 millones de euros o tener menos de 5 años", ha puntualizado la representante del ente público, pero por lo demás, como todo en la Empresa Nacional de Innovación, el proceso no podría ser más sencillo.