CGT acusa a la dirección de Obimace de practicar una “venganza” y da al Gobierno 15 días para cumplir la Ley
El sindicato CGT ha mostrado a los medios de comunicación este martes el área de descanso, duchas e instalaciones de los trabajadores de Obimace en el polígono del Tarajal, donde siguen recogiendo residuos como si la frontera no se hubiera cerrado a las mercancías hace 5 años en breve. En realidad han mostrado un cielo abierto, un día soleado de octubre con nubes y unos pocos muebles desvencijados a la fresca con sus trabajadores descansando en ellos. Es lo que el responsable del sindicato en Andalucía y Ceuta, Miguel Montenegro, no ha dudado de calificar como “venganza porque la Inspección interviniese” y lo que el delegado sindical, Sadek Dris, considera un agravio de tal magnitud que ha dado un ultimátum al Gobierno, o arregla el desaguisado en 15 días y le da puerta del Tarajal al coordinador técnico y el encargado general o será el presidente Vivas quien escuche el ruido de los trabajadores debajo de su despacho.
La historia viene de lejos. El sindicato denunció ante la empresa primero y ante el caso omiso ante la Inspección de Trabajo que la caseta que disfrutaban los trabajadores para poder asearse y descansar en el Tarajal no cumplía con los requisitos mínimos legales de seguridad y salud.
La Inspección le dio la razón al sindicato y amonestó a la empresa. La respuesta fue que de buenas a primeras aparecieron a desmantelar la caseta entera un día. Eso fue a mediados de junio. “Vienen y de golpe y porrazo retiran nuestra caseta. Nos ponemos en contacto urgente con el gerente y nos dice que debido a la denuncia de la CGT se va a retirar la caseta porque no reúne las condiciones. Oiga, pero nos deja en peor situación. Y empezamos a recibir amenazas”, ha relatado Driss.
Esas amenazas son la negación de las llaves de los vehículos a algún compañero y el envío de albañiles y oficiales de primera al Tarajal a hacer labores de recogida de residuos que hasta ahora venía haciendo otra cuadrilla. Es decir, la parte de Obimace de Obras se ha puesto a hacer el trabajo de la parte de Medio Ambiente de Obimace.
De esto acusa Driss directamente al encargado general y al coordinador técnico de la empresa que cree “tienen secuestrado al gerente”. Y como en cualquier caso, todo parece indicar que la ausencia de caseta no supone acatar las instrucciones de la Inspección de Trabajo sino agravar la situación, Driss ha dado al Gobierno de la Ciudad, 15 días de plazo para resolver el asunto o defenderán sus derechos a golpe de pancarta y gritos ante el Palacio de la Asamblea.
Y su solución no sólo pasa porque la Ciudad procure un espacio digno de aseo y recreo a los trabajadores del Tarajal de Obimace, sino también porque salgan de la ecuación las injerencias de esos dos mandos, “que nadie sabe quién los ha nombrado”.
Llegue la fecha límite con o sin solución, Montenegro ha expresado su convencimiento en que la Inspección de Trabajo suspenderá la actividad de Obimace en el Tarajal en breve dado que no se está cumpliendo con la legalidad en lo tocante a prevención de riesgos laborales y se pone en riesgo por tanto la salud de los trabajadores.
De unos trabajadores que como ha recordado Driss llevan 25 años en la empresa y que siguen recogiendo y separando residuos para su reciclaje diariamente. Eso sí de las 300-400 toneladas que recogían antes del cierre de la frontera se ha pasado a entre 40 y 80 toneladas, según sus propias cifras.