MARRUECOS

El largo y silencioso camino del dicho al hecho de la aduana comercial

El largo y silencioso camino del dicho al hecho de la aduana comercial
Frontera aduana Marruecos marroquí mehani -1
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Desde Delegación de Gobierno insisten en que la apertura de unas instalaciones aduaneras está garantizada: “100% seguro”


Esta es una crónica construida con medias palabras, gestos y silencios en torno a lo poco, poquísimo, que se sabe del destino de la aduana comercial. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en Rabat el pasado 8 de abril que no solo las personas, sino también “las mercancías” iban  “a circular con normalidad en régimen de expedición comercial a través de los respectivos pasos aduaneros” tras la reapertura de las fronteras terrestres con Marruecos. Desde entonces nada se sabe.

Este viernes en delegación de Gobierno, durante la rueda de prensa de balance de la Operación Paso del Estrecho, el jefe de Gabinete esquivaba como podía las preguntas de los medios. “Estamos hablando de la OPE y creo que no toca hablar ahora mismo (de la aduana comercial). Se irá viendo conforme se vaya trabajando hay que dejar que la acción del Gobierno central y la colaboración con la Ciudad vaya fortaleciendo todo para que dispongamos de la aduana comercial en el tiempo que esté previsto”, regateaba Juan Hernández.  Una respuesta hueca que traducen fuentes de Delegación de Gobierno sin ir mucho más allá. La aduana comercial está garantizada, “100% seguro”, subrayan. Se trata de un acuerdo entre dos países y eso en diplomacia es un seguro de vida. El acuerdo está ahí y es meridianamente claro, se habla de circulación de personas y mercancías por los respectivos pasos aduaneros y, para mayor garantía el anuncio se formuló en Rabat, tras un encuentro de Sánchez con Mohamed VI.

Pero, en cualquier caso, apuntan, son negociaciones sobre un tema muy sensible que se están llevan a cabo con la máxima discreción y que requieren del silencio y prudencia para mantenerse a salvo de los focos mediáticos y lejos de las presiones para llegar a buen puerto.

Las sensaciones son buenas, aseguran. La relación con las autoridades marroquíes en la frontera han mejorado en comparación con el pasado reciente, aunque los recelos históricos no son fáciles de olvidar. El entendimiento pleno no se logra de la noche la mañana.

Pese a la desconfianza y la indefinición, la aduana comercial se recibió como la gran noticia que es. Un anuncio que se calificó de oportunidad histórica por prácticamente todos los agentes políticos y económicos, que aplaudieron la posibilidad. Como es costumbre solo Vox se desmarcó y lo consideró primero “peligroso y humillante" para Ceuta y después optó por la incredulidad tachando el anuncio de “bulo”. 

Incluso Marruecos lo confirmó después de que su jefe de Aduanas, Nabyl Lakhdar, lo pusiera en duda alegando falta de espacio: “Los controles aduaneros necesitan mucho más espacio. La configuración actual de Bab Sebta no lo permite”, alegaba el director general de Aduanas de Marruecos, obligado a desdecirse poco después. “Las aduanas comerciales es un tema político dirigido por los ministerios de Interior de Marruecos y de España”, aclaraba el propio Lakhdar.

Mientras unos y otros especulamos, en algún lugar secreto lejos de los focos, emisarios de España y Marruecos negocian en silencio y discreción el futuro de Ceuta y su entorno.

El largo y silencioso camino del dicho al hecho de la aduana comercial