DESESCALADA: FASE 1

Pocas terrazas y todas llenas en el primer día de desconfinamiento de la hostelería

Pocas terrazas y todas llenas en el primer día de desconfinamiento de la hostelería
Clientes en una terraza en el Paseo del Revellín
Clientes en una terraza en el Paseo del Revellín  

Un paseo por la principal arteria de Ceuta, de la plaza de África a Azcárate evidencia que, al igual que la pasada semana, con la primera fase de la apertura de comercios, la hostelería de Ceuta ha optado por la prudencia en su particular desescalada. Pocos son los hosteleros que este lunes 11, día 1 de la Fase 1 han montado la terraza. Desierta de mesas sigue la plaza de los Reyes, igual ha amanecido la plaza Correos y solo un café del Paseo del Revellín, la terraza de la plaza Azcárate y dos en la Gran Vía han abierto para atender a la primeros clientes de la desescalada. 

Rafael es el encargado de La Riquísima en la plaza Carmen Cerdeira y afronta este día con la prudencia recomendada, con la mitad de las mesas (en este caso una decena) pero todas llenas de clientes, separadas unas de otras por la preceptiva distancia de seguridad y con camareros equipados con máscaras transparentes de plástico, cual soldadores con bandeja, y sin servicio de barra ni en el interior del local. “Todo a rajatabla, tanto con los clientes como con los empleados”, confirma, “hemos quitado por lo menos 10 ó 15 mesas, tenemos la mitad de la plazoleta”. Y todo es, además, un poco más difícil. El ocio tiene ahora tiene los tiempos marcados: para desayunar o tomar un café, el cliente tiene media hora. Para comer o cenar, hora y media, explica. Los camareros ahora además han de tener un cronómetro y mucha mano izquierda. “Cuando vemos que ha pasado la media hora, aguantamos cinco minutos y se lo decimos de buena manera para que no se enfade y no se marche de mal humor”.

Pero lo más laborioso es la limpieza y desinfección constantes: “Cuando se levanta el cliente hay que desinfectar, ahí tenemos su bomba con agua con lejía, su gel de manos, los clientes tienen que tener ahora un poquito de paciencia porque se tarda un poquito más. No basta con limpiar, tienes que desinfectar”. En La Riquísima han abierto, pero han tenido sus dudas hasta el último momento. “Hemos dudado por el tema de los horarios, si era el 30 ó el 50 por ciento, si hacía falta un croquis para montar una terraza y montar un croquis con un ingeniero son 1.300 euros y ahora no estamos en el momento de gastar 1.300 euros en un croquis”.  Requisitos que finalmente no serán necesarios en este periodo de transición hacia la llamada ‘Nueva Realidad’, aun falta por determinar el horario, que ha de fijar la Ciudad en un inminente Boletín Oficial Extraordinario, aunque desde Sanidad se baraja permitir la apertura entre las 06.00 y las 23.00 horas. 

"Bajamos a ver si había algo abierto y nos sorprendió que no hay nada por ahí arriba, pero es normal es que esto es una ruina”,

Pero la duda y la prudencia ante el nuevo panorama y las restricciones de aforo en la hostelería han bastado para que muchos negocios prefieran tomárselo con calma. No así los clientes que han copado las escasas plazas disponibles en las también escasas cafeterías que han vuelto al trabajo en este día 1 de la Fase 1 en Ceuta. “Qué ganas tenía, no me pido otro café y otra tostada porque no tengo tiempo”, agradece Jackie, una clienta de Pat & Cris, que ha abierto sus puertas de nuevo en la Gran Vía. Ella e Inma son dos de las clientes que han recuperado la costumbre de hacer una pausa en el trabajo para salir a desayunar. "Bajamos a ver si había algo abierto y nos sorprendió que no hay nada por ahí arriba, pero es normal es que esto es una ruina”, explica señalando a la terraza, con solo tres mesas, las tres ocupadas. “Tampoco puedes entrar en el baño, imagínate si te tomas dos o tres cañas”, añade. Ambas se alegran de volver a retomar una actividad tan sencilla que hemos descubierto indispensable: sentarnos a tomar un café o una caña. “Sobre todo porque da mucha lástima verlo todo cerrado”, señala Inma. Un bar o un restaurante es casi inviable en estas circunstancias, señalan. “¿Y una tienda de ropa? Imposible. Desinfectar la ropa y dejarla en cuarentena 48 horas (si alguien se la ha probado) no más de una persona dentro de la tienda. Imposible”.

Un bar o un restaurante es casi inviable en estas circunstancias, señalan. “¿Y una tienda de ropa? Imposible. Desinfectar la ropa y dejarla en cuarentena 48 horas (si alguien se la ha probado) no más de una persona dentro de la tienda. Imposible”.

Es lo mismo que parecen haber pensado la gran mayoría de comercios de ropa, que no abrieron el pasado lunes 4 de mayo cuando se permitía la reapertura con cita previa, ni han abierto este lunes 11 en la fase 1 de la desescalada, cuando ya está permitida la venta presencial pero con limitaciones de aforo en las tiendas.  De momento, las grandes marcas han de esperar para su reapertura y son pocos los comercios de moda abiertos en la ciudad. Una de las pocas franquicias de moda abierta en Ceuta, la única del Paseo del Revellín que ha vuelto a la actividad, lo ha hecho sin medida de seguridad alguna, sin gel, ni aforo restringido y con la única protección de unos guantes y unas mascarillas que se han comprado las propias dependientas pagándolas de su bolsillo para la vuelta al trabajo.  Es la excepción a la norma en un sector, el comercio, que sigue prefiriendo la prudencia antes que abrir de nuevo las puertas y recuperar la normalidad, si es que eso es posible.

Terraza clientes hostelería

Pocas terrazas y todas llenas en el primer día de desconfinamiento de la hostelería