Las empresas afrontarán a partir del uno de enero de 2026 una transición forzada hacia el modelo de facturación electrónica y muchas, según reconoce la experta Sylvia Espelt, "aún no están preparadas". La abogada y asesora fiscal fue la ponente elegida para explicar los pormenores de este cambio y como afrontarlo durante el desayuno tecnológico organizado por la Cámara de Comercio en el Hotel Ulises.
La ponente puso a alrededor de una veintena de asistentes al tanto del contexto de la transformación. "Estamos a mitad de camino en ese proceso y hay dos herramientas que van a entrar en vigor: 'Factura electrónica' y 'Verifactu', que son un puente hacia la facturación electrónica a nivel europeo", detalló.
Por el momento la entrada en vigor del sistema se ha prorrogado hasta el uno de enero de 2026 para las grandes compañías y hasta julio de ese año para las pequeñas firmas. "Las empresas que ya han tendido alguna relación con la administración disponen ya del sistema en contratos superiores a cinco mil euros. El resto no están preparadas y necesitan formación. Son aplicaciones muy específicas en las que cualquier error que comentamos no se puede rectificar. Son registros que se quedan", advirtió Espelt a los presentes, recalcando la importancia de un correcto conocimiento de las aplicaciones.
Quedan sin embargo fuera de este apartado establecimientos como las pequeñas tiendas de barrio que tratan básicamente con clientes que son personas físicas. "Esto es obligatorio en las relaciones entre empresas", concretó, aunque también reconoció que existen excepciones en sectores de "especial transcendencia económica". Es el caso por ejemplo de las agencias de viajes, exentas únicamente si realizan la venta de manera presencial y el comprador no la necesite.