GUERRA CONTRA EL BULTO CHINO

Una semana de paz en un lado de la frontera y de caos en el otro

Una semana de paz en un lado de la frontera y de caos en el otro
Foto Fnideq Online
Foto: Fnideq Online.

Tras una semana de implantación del nuevo sistema de control de acceso de entrada en Ceuta por la frontera peatonal permitiendo el paso solo a aquellos con visado, pase o residencia, se repiten cada día las aglomeraciones y protestas en Bab Sebta.


La N352 lleva ya unos meses tranquila, atrás quedan los atascos. Pero nada que ver con la última semana, la carretera de la frontera está casi desierta durante buena parte de la jornada y los peatones cruzan a cuentagotas desde el lado marroquí por las exigentes condiciones impuestas por Delegación con el beneplácito de Marruecos, reclamando visado, pase transfronterizo o permiso de residencia para acceder a Ceuta. Pero las consecuencias se dejan notar en la otra cara del espejo de Ceuta, en el lado de Bab Sebta.

Desde hace una semana, cada mañana se agolpan en la entrada de la frontera marroquí con Ceuta miles de personas, la gran mayoría mujeres porteadoras que vienen a la ciudad a tratar de pasar de vuelta el bulto chino por el paso peatonal, una práctica que tanto España como el Reino Alauita quieren erradicar, y que lleva una semana provocando protestas y sentadas en suelo marroquí.

La solución de Delegación de Gobierno, que pasa por exigir visado, pase transfronterizo o residencia para entrar, automáticamente deja fuera a las porteadoras que, desde hace una semana esperan en el lado marroquí tratando de pasar en vano. Aglomeraciones que también entorpecen, cuando no impiden el paso de aquellos y aquellas que sí tienen visado, residencia o pase transfronterizo, y también a aquellas que sin reunir las condiciones no acceden como porteadoras sino, sobre todo, como empleadas de hogar sin contratos regularizados.

Mientras, en dirección contraria y tratando de esquivar los controles, porteadores, muchos ceutíes, tratan de escamotear en el paso fronterizo del Tarajal un bulto chino que ha multiplicado su precio en algunos casos hasta por diez en los últimos días.

Una semana de paz en un lado de la frontera y de caos en el otro