La tecnología: Aliada y barrera para el empleo de las personas con discapacidad

discapacidad silla ruedas
photo_camera Una persona en silla de ruedas.

Un 83,2 % de los discapacitados utiliza medios digitales para encontrar trabajo, pero un 60 % de ellos tiende a autoexcluirse de procesos de selección por obstáculos relacionados con el diseño, el lenguaje o la configuración de los portales de empleo

La tecnología ha transformado profundamente el acceso al mercado laboral, pero no todas las personas transitan ese camino con las mismas oportunidades. El 14º informe Tecnología y Discapacidad, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco con el apoyo de Keysight Technologies Sales Spain, expone cómo las herramientas digitales son fundamentales para la inclusión de las personas con discapacidad, pero también cómo pueden convertirse en una barrera invisible que excluye desde el primer clic.

El estudio, basado en una encuesta a 300 personas con discapacidad en búsqueda activa de empleo, confirma que un 83,2 % utiliza medios digitales para encontrar trabajo. Sin embargo, un 60 % de ellas tiende a autoexcluirse de procesos de selección por obstáculos relacionados con el diseño, el lenguaje o la configuración de los portales de empleo. Esta cifra se eleva hasta el 75 % en el caso de las personas con discapacidad relacionada con la salud mental.

La pantalla como primera barrera de acceso al trabajo

En un contexto donde la mayoría de ofertas laborales se difunden a través de plataformas digitales, la pantalla se convierte en la puerta de entrada al empleo. Pero cuando esa puerta está diseñada sin criterios de accesibilidad o se formula en un lenguaje excluyente, deja fuera a miles de personas cualificadas.

El informe detecta que un 71 % de las personas encuestadas se topa habitualmente con ofertas redactadas con lenguaje capacitista, como expresiones del tipo “persona joven y dinámica” o “excelente presencia”, que pueden disuadir a quien no encaje en estándares físicos tradicionales. También se citan requisitos como levantar cargas pesadas o teclear rápidamente, sin que estén necesariamente vinculados a las funciones reales del puesto.

Además, un 31,5 % alerta sobre la existencia de sesgos en los sistemas de cribado automático, como tests psicométricos con tiempos ajustados, puntuaciones que penalizan trayectorias laborales interrumpidas o algoritmos entrenados con perfiles normativos que perpetúan la discriminación estructural.

El 25 % restante señala problemas técnicos directamente vinculados al diseño de los portales, como imágenes sin texto alternativo, formularios no compatibles con lectores de pantalla o vídeos sin subtítulos. Estas carencias dificultan o impiden que personas con discapacidad visual, auditiva o neurodivergente puedan siquiera postularse.

 Expositor instalado por Cocemfe en la Plaza de los Reyes (UTE)
Expositor instalado por Cocemfe en la Plaza de los Reyes. / (UTE)

Autoexclusión por anticipación al rechazo

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, explica que la discriminación no siempre aparece en la entrevista, sino antes, en el texto de la oferta. “El lenguaje, los requisitos poco inclusivos o la ausencia de señales claras de apertura pueden hacer que se autoexcluyan, no porque no deseen trabajar, sino porque no se sienten bienvenidas”, apunta.

Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco, ahonda en el caso de quienes tienen discapacidad por salud mental: “El simple acto de enfrentarse a un anuncio poco claro o exigente puede alimentar la autocrítica o generar bloqueo cognitivo. Si la oferta no menciona ajustes razonables ni utiliza un lenguaje inclusivo, la persona anticipa rechazo y prefiere no postularse”.

Los testimonios recogidos son contundentes: “Pensé que no encajaría en el perfil que buscaban”, “La web de inscripción no era accesible, así que lo dejé”, o “Me echó para atrás que pidieran carnet de conducir, aunque no fuera imprescindible”.

Inteligencia Artificial como herramienta de inclusión

El informe también revela un dato prometedor: el 43 % de las personas con discapacidad ya utiliza herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para mejorar su empleabilidad. ChatGPT, Copilot o plataformas como CV Maker y Vmock les ayudan a redactar currículums, preparar entrevistas o generar cartas de presentación.

Bravo destaca que “estas herramientas suponen un refuerzo de confianza y una vía para reducir barreras, especialmente cuando existen dificultades de comunicación, inseguridad o falta de acompañamiento profesional en el proceso de búsqueda”.

Vocación tecnológica y falta de oportunidades reales

Más allá del acceso al empleo, la tecnología también genera aspiraciones. Según el estudio, un 82 % de las personas encuestadas desea formarse en áreas relacionadas con el sector tecnológico, como la programación, la ciberseguridad o la inteligencia artificial, y más de la mitad considera factible trabajar en este ámbito. Este interés rompe con estereotipos tradicionales que han encasillado históricamente a las personas con discapacidad en ciertos sectores laborales.

Sin embargo, la motivación no siempre se traduce en oportunidad. El acceso a formación adaptada, procesos inclusivos y entornos laborales accesibles sigue siendo limitado. Frente a esta brecha, surgen proyectos como la Escuela Digital para el Empleo, una iniciativa de la Fundación Adecco financiada por la Agencia para el Empleo del Ayuntamiento de Madrid, que ofrece formación especializada en desarrollo web, análisis de datos o ciberseguridad a personas vulnerables, incluidas aquellas con discapacidad.

Tecnología accesible, talento sin límites

El informe concluye con una idea clara: la tecnología es un factor clave para la inclusión, pero debe estar diseñada con una mirada diversa. Si las herramientas digitales y los espacios de empleo son accesibles desde el principio, se amplían las oportunidades para todos. Si no, se levantan muros invisibles que excluyen a quienes ya enfrentan más dificultades.

El reto, por tanto, no está solo en innovar, sino en innovar con propósito y accesibilidad, de modo que el talento —sea cual sea su origen o circunstancia— tenga el lugar que merece en el mercado laboral del futuro.

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