UGT plasmó ayer su firma -junto a la de sus homólogos de Comisiones Obreras- en el Calendario Laboral de la Construcción de 2024, cuya aprobación se ha visto condicionada por una parte empresarial que ha dilatado el proceso hasta llegar a mediados de año.
El documento en cuestión contempla, entre otras medidas, la reducción de la jornada laboral en caso de producirse una ola de calor que impida a los asalariados el normal desarrollo de sus labores. La teoría, como siempre, está muy bien; la práctica es otra cosa. Así, la Unión ha adelantado que permanecerá "vigilante" y que denunciará a los patronos del sector ante la inspección de trabajo en caso de incumplir estos últimos con lo estipulado.
El acuerdo suscrito explicita, en aquellos supuestos en los que la Agencia Estatal de Meteorología emita "aviso de fenómenos de nivel naranja o rojo", la prohibición de desarrollar "determinadas tareas durante las horas del día en las que se mantengan los avisos" (siempre y cuando, claro, la empresa de turno no pueda garantizar "la protección de sus empleados").
Según se menciona en el documento, en casos de calor extremo, "resultará obligatoria la adaptación de las condiciones de trabajo". En la mayoría de los casos, esa "adaptación" pasa por "reducir o modificar las horas de desarrollo de la jornada prevista".
Al igual que hiciera CCOO, UGT ha pasado por el aro a la vista de "las dificultades presentadas para cerrar la negociación", esgrimiendo que estas han sido "máximas" y que "se ha estado intentado convencer a la parte empresarial durante seis meses"; de ahí la demora.
Cabe subrayar que el nuevo calendario laboral está ajustado con 1.912 horas totales. Este curso, el principal período vacacional ha quedado fijado entre el 27 de julio y el 5 de agosto.