Las familias del Ramón y Cajal, "desesperadas", exigen soluciones urgentes y transporte gratuito ante el cierre del colegio
Los padres concentrados frente al Ayuntamiento describen una situación "insostenible" que comienza a afectar al rendimiento y humor de los pequeños, que "lloran y echan de menos sus clases"
El malestar entre las familias del colegio Ramón y Cajal ha ido en aumento desde que el centro fue cerrado por motivos de seguridad estructural. Este jueves, un grupo de madres y padres se ha concentrado frente al Ayuntamiento para exigir “soluciones inmediatas” que permitan el regreso de los alumnos a sus aulas lo antes posible.
“Estamos reunidos para hacer un llamado urgente a la colaboración y coordinación entre la dirección provincial de Educación y la Ciudad, para acelerar las obras y reparaciones necesarias de nuestro colegio, garantizar que los niños puedan regresar lo antes posible a sus aulas con sus compañeros y profesores”, ha explicado Rihab Abdeselam, miembro del AMPA.
“Las familias estamos desesperadas”
Las familias han trasladado que la situación actual es insostenible, tanto a nivel organizativo como emocional. “Las familias estamos desesperadas, advertimos hace meses sobre las condiciones del centro y sentimos que nuestras preocupaciones no fueron atendidas. Ahora exigimos soluciones inmediatas que prioricen el bienestar y la educación de nuestros niños”, ha reclamado Abdeselam.
Según ha detallado, el cierre ha afectado especialmente a los alumnos con necesidades educativas especiales y a las familias con varios hijos matriculados en el centro. “Muchos padres deben llevar a sus hijos a diferentes colegios al mismo tiempo, algunos de ellos lejos de sus domicilios, sin contar con medios económicos para transporte adicional. Necesitamos transporte gratuito para las familias afectadas”, ha pedido como solución a esta "situación tan horrible".
Problemas con el comedor y jornadas interminables
A la complicación de los desplazamientos se suma la gestión del comedor escolar, que ya ha generado disgusto "tanto por la cantidad como por la calidad" de los alimentos ofrecidos.
Además, “los padres deben regresar para recoger la comida del comedor, lo que complica la organización familiar y laboral. Tienen que coger a los niños del colegio en el que estén, luego regresar a por la comida del comedor al Ramón y Cajal, que eso es doble problema”, ha explicado Abdeselam.
La representante del AMPA ha añadido que esta situación afecta a las familias que trabajan y dependen de las aulas matinales: “Tenemos que estar a las cinco de la mañana de pie. Es una situación muy complicada. Tendrían que agilizar las obras y terminar lo antes posible”.
Los niños, desorientados
Las madres y padres, que se confiesan "desorientados" -al igual que sus pequeños- con tanto cambio, han coincidido sin embargo en que los más perjudicados por esta situación son los menores. “En principio fue normal, porque son niños y para ellos todo es fácil, pero según van pasando los días, los niños se están quejando mucho”, ha asegurado Rihab Abdeselam.
Los desplazamientos diarios y la falta de estabilidad han empezado a afectar al rendimiento y al ánimo de los alumnos. “Estamos a días soleados, vienen días de lluvia, vienen días de frío. No se puede. Aparte, las familias de Hadú no se pueden ir con transporte público porque Hadú está en obras, está todo en obras. Los autobuses de la mañana no te paran, porque vienen repletos”, ha denunciado.
“Estamos que no podemos más, la solución que tenemos ahora es exigir que termine las obras lo antes posible”, ha añadido la madre, visiblemente afectada.
“Nos han puesto un candado y nos han dejado a un lado”
Desde el AMPA han denunciado la falta de información y comunicación por parte de las autoridades. Según han explicado, las obras aún no han comenzado, y el centro permanece cerrado sin una fecha clara de reapertura. “Los vecinos de Ramón y Cajal, los que vivimos ahí al lado, estamos viendo que siguen sin obras. O sea, todavía no hay obras en Ramón y Cajal”, ha afirmado Abdeselam.
Fátima Embarek, presidenta del AMPA, molesta con que "tarden dos y tres meses en llegar" las ansiadas reparaciones ha criticado la falta de respuestas: “Han puesto el candado y nos han dejado a un lado. Con el colegio cerrado. Y no queremos estar así todo el año”.
La representante de las familias ha sido tajante al reclamar una intervención inmediata: “Queremos que nos den una solución, que no nos mientan más, que por favor agilicen la obra. La educación es algo que no se puede dejar aparte. Hay otros sitios que no hacen tanta falta y los están arreglando rápidamente. La educación es muy importante”.
Familias desbordadas y pequeños separados
El desajuste logístico también ha generado tensiones entre familias y centros de acogida. “Los niños están desorientados, se quejan de que no quieren ir por la mañana a clases, que si tienen problemas con otros alumnos... Luego tuvimos también problemas con las familias de los otros colegios, a la entrada, a la salida, quejándose como si fuésemos nosotros los que elegimos esta situación”, ha explicado Abdeselam.
Embarek ha pedido que se estudien alternativas temporales que permitan un retorno parcial: “No queremos más chapuzas. Que arreglen por lo menos medio colegio y acerquen, aunque sea, a los niños que están más lejos, los de Juan Carlos I o Ciudad de Ceuta. Los demás podemos esperar un poquito hasta que vayan arreglando la mitad del colegio. Que hagan algo, que se muevan ya, ya”.
“Nuestros hijos quieren volver a su colegio”
Las familias han recalcado que lo que está en juego no es solo la comodidad, sino el bienestar psicológico de los menores. “Nuestros hijos quieren estar en su colegio. Lloran, echan de menos su clase, sus cosas. Esta situación está afectando tanto a nuestros hijos como a las familias”, ha expresado Embarek.
Con la voz quebrada, la presidenta del AMPA ha concluido con un mensaje claro: “Pedimos por favor que no nos dejen en esta situación, porque es una situación precaria. No podemos estar así más tiempo”.