El Gobierno sabía hace más de año y medio que el Ramón y Cajal tenía amenaza de “desplome” de una zona
El Ramón y Cajal, en el corazón de Hadú, es uno de los centros escolares por el que menos han pasado los pequeños trabajos de mantenimiento y mejora que ha venido programando y ejecutando el Gobierno de la Ciudad en los últimos 6 años. Al menos así lo delata un vistazo rápido a las adjudicaciones para pequeñas obras en la Plataforma de Contratación del Estado. A penas 73.000 euros, repartidos en 6 contratos menores desde 2018: una reparación del aljibe (476 euros), la sustitución de cerramiento del muro perimetral en 2018 (casi 40.000 euros), instalación de fontanería en 2020 (8.500 euros), adecuación de los aseos de la planta baja, también en 2020 (2.500 euros), en este 2025 la reparación e impermeabilización de la cubierta del comedor (12.000 euros) y un poco antes en 2022, en diciembre, se adjudicó por 9.000 euros la redacción de un proyecto técnico que estudie las necesidades que se demandan en el centro al arquitecto Fernando Céspedes Rivas. Este contrato es el que se transforma poco después en un proyecto de obra mayor que es el que ha destapado las deficiencias.
El contrato salió a licitación en marzo de 2024 y se adjudicó en julio de ese mismo año. La formalización de la adjudicación de la obra es del 19 de julio de 2024 por un presupuesto final de 111.000 euros bajo el título de ‘Obras de reparación de forjados, reforma y adecuación de aula en el Colegio Ramón y Cajal de la Ciudad Autónoma de Ceuta”. En el proyecto elaborado por Céspedes ya se señala que el forjado está en condiciones casi ruinosas y que supone una amenaza.
Las obras tenían un plazo de 6 meses desde que se hiciera el acta de los trabajos. Es decir. Deberían haber estado finalizadas durante el curso pasado. Pero es algo que la Ciudad ha convertido casi en norma, en especial para contratos de obra pequeños, que una vez adjudicados pueden pasar meses o incluso más de un año hasta que los trabajos se inician. Casi siempre detrás del retraso acaba por estar la misma explicación: el retraso en los suministros necesarios para acometer la obra. Pero más allá, es importante recordar que el encargo del estudio y el proyecto al arquitecto databa de diciembre de 2022. Es decir, lo más probable es que a lo largo de 2023, en Educación ya supieran lo que iba a poner después el proyecto. De hecho el proyecto que figura en el concurso lleva fecha de febrero de 2023.
Las deficiencias que suponían el desplome
Y es que lo verdaderamente interesante de ese contrato de obra que es el que ha forzado a cerrar el centro a la docencia y trasladar a todos sus grupos a otros 4 centros esparcidos por el entorno de Hadú es uno de los párrafos que figuran en el proyecto realizado por el arquitecto Céspedes. En concreto el que arranca la “Justificación de la solución adoptada” en lo tocante a la “reparación de dos paños del forjado que separa las plantas semisótano y baja, en la zona de acceso al centro”, es decir por donde transita todo el alumnado al menos dos veces por día:
“Ambos paños se encuentran en estado de conservación muy deficiente a causa de la corrosión de las armaduras, habiéndose producido el desprendimiento de parte de las bovedillas del entrevistado y de los recubrimientos de los nervios de hormigón, amenazando con el desplome de la zona dañada”.
Céspedes consideró necesario actuar para “garantizar la resistencia y estabilidad del sistema estructural. Esta consiste en el refuerzo de los nervios de hormigón dañados mediante la colocación de prótesis metálica”. El pliego es de marzo de 2024. A Céspedes se le había encargado el mismo a finales de 2023. Al menos desde entonces, el Gobierno de la Ciudad tenía conocimiento de esta circunstancia, sino antes.
Y es que tal y como figura también en el proyecto, las "necesidades a satisfacer" se determinaron en conversaciones con la Dirección del propio centro y durante una visita realizada al mismo en la que participó el "arquitecto de la Consejería de Educación y Cultura". En esa visita se decidió que era necesario reparar esos dos paños del forjado en el acceso al centro, reforzar unas dependencias para formar una nueva aula denominada 'Aula del futuro' y la reparación del pavimento y solera de una pequeña zona ubicada al final de la planta baja, donde "el pavimento presenta un hundimiento apreciable a simple vista".
Una vez metidos en harina, y con los trabajos arrancados, alguna circunstancia ha alertado de que por “prudencia”, como explicó este miércoles la Dirección Provincial de Educación a través de un comunicado, lo mejor era suspender la actividad en el centro para realizar nuevas mediciones que radiografíen mejor la situación en el centro. Este miércoles a primera hora está previsto que el máximo responsable ministerial en la Ciudad, Miguel Señor, dé más explicaciones sobre lo sucedido.