MANIFESTACIÓN

Ceuta responde con indiferencia al movimiento para exigir una frontera "fluida y segura"

Ceuta responde con indiferencia al movimiento para exigir una frontera "fluida y segura"
Imagen de la cabecera de la manifestación.
Imagen de la cabecera de la manifestación.  

Apenas "entre 600 y 700 personas", según la estimación de la Policía Nacional, secundan la movilización promovida por los agentes sociales y respaldada por todos los partidos políticos, la FPAV y otras entidades para urgir a los Gobiernos a resolver el caos del Tarajal, que según los convocantes amenaza con "matar" más pronto que tarde la economía y el resto de la ciudad.

Va a ser que no solo el Gobierno "no alcanza a comprender la auténtica dimensión" del problema de la frontera o, "lo que sería peor, lo comprende pero no lo considera una prioridad". La sociedad ceutí así en general tampoco parece especialmente preocupada. No al menos para secundar la segunda manifestación promovida por la Confederación de Empresarios, la Cámara de Comercio, CCOO y UGT y, esta vez, respaldada también por todos los partidos (salvo el PP), la FPAV y distintos agentes sociales (ADICAE...).

Este martes han salido a la calle, aproximadamente, los mismos que el 15 de marzo. Si no menos. "Entre 600 y 700", ha calculado la Policía Nacional. Los convocantes no han querido rebatir sobre el terreno siquiera esas cifras al término del recorrido que ha ido desde la Plaza de la Constitución hasta la de los Reyes para, estación de penitencia ante la Delegación, terminar en la de la Manzana del Revellín.

'¡Cada vez somos más!' han coreado a veces los asistentes con escaso poder de convicción. '¡Ceuta y Melilla, unidas, jamás serán vencidas1' ha sido otro de los lemas que, en doble versión también con "vendidas" de broche, ha festejado la sincronización de las movilizaciones en las dos ciudades hermanas. En una nota, los empresarios se han descolgando elevando a "2.000" los manifestantes en Ceuta y cifrando en 1.500 los melillenses movilizados e insistiendo en que "es crucial acabar con la mala gestión fronteriza y empezar a apostar por el comercio local y por crear un nuevo modelo de ciudad" porque "si la frontera no funciona, el comercio tampoco".

La local, que partía con un punto de rebelión contra la astenia gubernamental que propia una suerte de entierro social, de "dramática realidad", ha acabado sonando casi a sepelio del propio movimiento. Si "nada ha cambiado" tras varias protestas en los despachos oficiales, menos parece haberlo hecho entre la ciudadanía.

En la calle, multitud de establecimientos abiertos y mucha gente comprando, paseando, viviendo una tarde de primavera veraniega absolutamente ajena al presunto drama que pretendía sintetizar una pancarta con el lema 'Por una frontera fluida y segura. SOS Ceuta y Melilla'. En la Plaza Nelson Mandela, el manifiesto que se ha leído ha insistido en que las economías de las ciudades autónomas atraviesan "el que probablemente sea el momento más delicado de su historia", en que el sector privado se debilita "de manera acelerada", en que la actividad cae y su impacto inicial en el comercio "se extiende como una imparable mancha de aceite a la hostelería , el transporte y a todo el sector servicios en general".

Ana Morón, la plataforma 'Afectados por la frontera', ha rebatido el símil preferido de Vivas, el de que Ceuta es un barco que va con rumbo fijo, advirtiendo que en realidad no pasa de "barca a la deriva" con unos gobernantes que parecen no tener ni "ganas" ni capacidad para ir a Marruecos a arreglar lo que pasa en la frontera, sea lo que sea el misterio que, como si la ciudadanía fuese incapaz de comprenderlo, ha desatado el caos diario.

El presidente de la Confederación de Empresarios, Bhagwan Dhanwani, uno de los convocantes que sí ha dado la cara, ha agradecido a todos los presentes su apoyo y ha reiterado que el de la frontera es "un problema que afecta a todos", a la economía y a las empresas ("sin ellas o hay trabajo ni consumo ni inversiones ni empleo") pero también al resto de "la vida de las personas".

Si el objetivo era hacer llegar la voz de Ceuta, el grito de socorro de una ciudad con la soga al cuello, hasta Madrid, seguramente no se ha oído ni en Algeciras. Va a ser que la ciudad está a otra cosa, en el "no estamos tan mal", confiada en que las instituciones están haciendo efectivamente "todo lo que se puede", como afirman Vivas y Cucurull.

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