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En Ceuta se vive menos y peor, ¿por qué?

Una mujer pasea por la Marina

Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla continúan marcando los índices más bajos de esperanza de vida en España, con cifras por debajo de los 81 años, mientras que la media nacional alcanza los 83,1 años. Estos datos reflejan disparidades significativas en salud pública y calidad de vida en comparación con otras ciudades como Madrid, donde los habitantes pueden vivir más de 85 años.

Según el último informe del Ministerio de Sanidad de España, en 2022 la esperanza de vida al nacer en Ceuta y Melilla se situó en 80,79 y 80,75 años, respectivamente, cifras notablemente más bajas que la media nacional de 83,1 años. La evolución de la esperanza de vida en la ciudad autónoma muestra una ligera tendencia al alza, pero la ciudad sigue enfrentando grandes desafíos en términos de salud pública. Factores como la falta de recursos médicos, las condiciones socioeconómicas y los desafíos medioambientales explican en parte por qué Ceuta se mantiene por debajo de la media nacional, lo que resalta la necesidad de políticas más centradas en la mejora de la salud y la calidad de vida en la ciudad.

 La edad media a la que suelen fallecer los caballas contrasta fuertemente con la situación de otras regiones del país, como Madrid, que lidera la clasificación con una esperanza de vida de 85,18 años

La brecha no es una simple cifra estadística, sino un reflejo de los desafíos estructurales en estas ciudades autónomas. Tanto en Ceuta como en Melilla, factores como la alta concentración de población en barrios con menor acceso a recursos, la escasez de servicios médicos especializados y las condiciones socioeconómicas difíciles han influido en la salud de la población. Además, las características geográficas de estas ciudades, expuestas a olas de calor extremo y a la escasez de infraestructuras sanitarias avanzadas, también impactan negativamente en la longevidad de sus habitantes

El informe revela que, en términos de "vida saludable", Ceuta también se encuentra por debajo de la media nacional. En 2022, los españoles pudieron esperar vivir 79,3 años en buena salud, mientras que en Ceuta este dato es significativamente inferior. Esta diferencia pone de manifiesto una vez más que, aunque los ceutíes puedan vivir años adicionales, la calidad de vida durante esos años es menos óptima en comparación con otras regiones.

Por otro lado, la capital nacional sigue siendo una referencia en cuanto a esperanza de vida y calidad de vida saludable, con factores como una mejor infraestructura sanitaria, programas preventivos más eficientes y un sistema de salud más accesible que contribuyen a que sus habitantes vivan, en promedio, más tiempo y con una mejor calidad de vida

A pesar de los esfuerzos por mejorar la sanidad pública y las infraestructuras, las dificultades derivadas de la alta tasa de población extranjera en la ciudad atónoma, las tasas de pobreza más elevadas y los retos derivados de su ubicación geográfica (como las altas temperaturas estivales y la falta de especialización en ciertos servicios de salud) llevan décadas afectando a la longevidad de sus habitantes.

Y si bien en los últimos años, especialmente hacia 2022, la esperanza de vida en Ceuta ha seguido siendo baja en comparación con la media nacional, la  cifra más reciente, de 80,79 años, marca una leve mejora respecto a décadas anteriores. Algo se está haciendo bien.

Los datos también revelan una importante brecha en términos de "vida saludable", donde Ceuta sigue estando por debajo de la media del país, lo que indica que, si bien las personas pueden vivir más tiempo, la calidad de vida en esos años es menos óptima.

Este escenario plantea la necesidad urgente de políticas públicas que mejoren las condiciones sanitarias y sociales en Ceuta y Melilla. La implementación de medidas preventivas, la mejora del acceso a servicios de salud y la promoción de hábitos saludables son claves para reducir estas desigualdades y aumentar la esperanza de vida en estas ciudades autónomas. Con un enfoque integral en salud pública, es posible mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, acercándolos a las cifras más positivas registradas en otras partes del país.