El consumo de alcohol en Ceuta toma un giro inesperado
Las cifras más recientes apuntan a un cambio que obliga a mirar más de cerca lo que ocurre entre los adolescentes ceutíes
Ceuta ha amanecido este 15 de noviembre con un mensaje que interpela a todos: familias, comerciantes y jóvenes. En el Día Mundial sin Alcohol se ha desvelado un dato inquietante: Sí, los jóvenes caballas beben mucho menos que los del resto del país, una tendencia que se explica fácilmente dada la alta población de confesión musulmana, pero el último estudio revela un cambio en la tendencia que la Ciudad no piensa dejar pasar. Y por eso Sanidad ha lanzado una ofensiva en toda regla para frenar una práctica que empieza a crecer donde más duele: entre los menores.
Los datos que sorprenden… y los que preocupan
La publicación del estudio ESTUDES 2025 ha llegado envuelta en un doble impacto. Por un lado, los números continúan situando a Ceuta como una de las ciudades con menor consumo juvenil de España. El porcentaje de jóvenes que ha probado alcohol alguna vez en su vida alcanza solo el 34,9 por ciento, muy lejos del 73,9 por ciento de la media nacional.
Algo similar ocurre con el consumo durante los últimos doce meses, que se queda en el 33,8 por ciento frente al 71 por ciento estatal, y con el de los últimos treinta días, que registra un 25,5 por ciento en la ciudad frente al 51,8 por ciento de España.
Incluso los indicadores más preocupantes muestran diferencias llamativas. Las borracheras alguna vez en la vida afectan al 15,5 por ciento de los estudiantes ceutíes, mientras que en el conjunto del país alcanzan el 44 por ciento. En cuanto al binge drinking, la práctica de ingerir grandes cantidades de alcohol en poco tiempo, el 9,5 por ciento de los jóvenes ceutíes reconoce haberla realizado en el último mes, muy lejos del 24,7 por ciento nacional.
Sin embargo, los mismos datos que refuerzan la imagen positiva de Ceuta contienen un aviso inquietante. A diferencia del descenso registrado en España, la ciudad experimenta un ligero aumento respecto a 2023. El repunte se aprecia sobre todo en chicos y en las edades tempranas, entre los 14 y 17 años. Además, un 8,6 por ciento de los menores admite haber adquirido alcohol directamente, sin intermediarios, y buena parte del alumnado señala que bebe porque “hace las fiestas más divertidas”, porque disfruta de las sensaciones o, y esto es lo más preocupante, porque lo usa para sobrellevar momentos de tristeza.
Ceuta se moviliza: una campaña que lo invade todo
Dadas las circunstancias, la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales, a través del PSDOCA (Plan Sobre Drogas y Otras Adicciones), ha hecho coincidir el Día Mundial sin Alcohol con una acción contundente que busca impactar en la calle. Carteles visibles en tiendas, bares, supermercados y cualquier punto donde se vendan bebidas alcohólicas lanzan un mensaje directo: “Nos importa la salud, la infancia, la adolescencia”.
El recordatorio es tan claro como incómodo, porque subraya la prohibición de vender alcohol a menores y exige una implicación real de toda la comunidad para cerrar cualquier grieta en un problema que, aunque menos extendido que en el resto del país, requiere más vigilancia que nunca. Esta campaña forma parte de una estrategia nacional coordinada con el Ministerio de Sanidad, pero Ceuta ha decidido llevarla al terreno cotidiano para que todos, desde comerciantes hasta familias, asuman su papel en la prevención.
Un marco legal que no termina de llegar
Mientras el proyecto de Ley nacional de prevención del consumo de bebidas alcohólicas por menores avanza en el Congreso tras su aprobación en Consejo de Ministros, Ceuta recuerda una vez más la necesidad urgente de contar con un respaldo jurídico claro.
Sanidad reconoce que ha sido imposible diseñar una herramienta legal propia que permita actuar con seguridad y establecer un régimen sancionador eficaz en casos de venta de alcohol a menores. La preocupación radica en que el consumo no depende únicamente de decisiones individuales; el entorno, la normalización cultural, el precio, la disponibilidad y la publicidad influyen directamente en la exposición de los menores al alcohol.
Veinticinco años de trabajo constante
El PSDOCA no es nada nuevo, el plan cuenta con un recorrido de más de veinticinco años en la prevención de adicciones en la ciudad. Más de 70.000 jóvenes y 1.200 familias han participado en actividades, formaciones y programas de prevención.
El dispositivo abarca talleres en institutos sobre alcohol, cannabis, tabaco y bebidas energéticas; formación para padres sobre normas, límites y comunicación con adolescentes; presencia de la Unidad Móvil Rule en zonas de ocio nocturno para disuadir consumos y prevenir riesgos; campañas en redes sociales a través del proyecto SKAPA; actividades de ocio alternativo y saludable, y cursos online destinados tanto a docentes como a orientadores y familias. Cada año, más de 4.000 jóvenes reciben atención directa en estas iniciativas, que han contribuido a retrasar la edad de inicio en el consumo de sustancias y a situar a Ceuta muy por debajo de las cifras nacionales.
Ceuta no puede relajarse
La Comisión de Alcohol y Menores, operativa desde 2021 y formada por Sanidad, Educación, INGESA, fuerzas de seguridad, asociaciones empresariales, familias y entidades juveniles, insiste en que la ciudad no puede permitirse bajar la guardia.
Los buenos datos históricos no significan que el problema esté resuelto. El repunte reciente es interpretado como una señal clara de que cualquier complacencia puede pasar factura. Por ello, todas las instituciones implicadas coinciden en un mensaje firme: Ceuta ha avanzado mucho, pero sin una ley clara y sin compromiso de toda la ciudadanía, seguirá siendo vulnerable ante el fenómeno del alcohol en menores.