ACTO INSTITUCIONAL

El Día de Ceuta 2020, un homenaje a las víctimas mortales caballas de la pandemia de la COVID-19

El Día de Ceuta 2020, un homenaje a las víctimas mortales caballas de la pandemia de la COVID-19
Vivas, con los familiares de los cinco fallecidos con la COVID-19 en Ceuta.
Vivas, con los familiares de los cinco fallecidos con la COVID-19 en Ceuta.  
Samra Amar, Juan García, Juan Rodríguez, Carmen Raya y Ana Gil reciben la Medalla de la Autonomía a título póstumo para que su recuerdo perdure “no solo en nuestra memoria, sino en la institución, máxima representación de la ciudadanía de Ceuta”.

La Ciudad Autónoma ha convertido el acto institucional de este 2 de septiembre de 2020 en el Teatro Auditorio en un homenaje a las cinco víctimas mortales caballas que se ha cobrado la pandemia de la enfermedad del coronavirus. Allegados de Samra Amar, Juan García, Juan Rodríguez, Carmen Raya y Ana Gil han recogido a título póstumo la Medalla de la Autonomía que la Asamblea acordó concederles por unanimidad con la intención de que su recuerdo perdure “no solo en nuestra memoria, sino en la institución, máxima representación de la ciudadanía de Ceuta”.

"Estas cinco medallas que no sirven de consuelo a sus familiares, pero que sí quieren transmitir un cálido mensaje de fraternidad, apoyo y ánimo, en el convencimiento de que, la mejor forma de honrar la memoria de los cinco es seguir su ejemplo: amar la vida y procurar ser felices y hacer felices a los demás", ha resumido Vivas.

"Este año pasará a la historia como un año trágico, como el año del coronavirus, una tragedia cuyas víctimas mortales son su cara más dramática, más triste, más dolorosa por la muerte y por cómo esta llega, de forma inesperada, casi por sorpresa; triste y dolorosa por el desgarro irreparable que supone no poder acompañar ni despedir al ser querido en el último trance", ha lamentado el presidente de la Ciudad durante su discurso, en el que ha tenido palabras de recuerdo para cada uno de los fallecidos durante los últimos cinco meses, "cinco ceutíes que tienen otro denominador común: eran buenas personas en el más noble y auténtico sentido del término".

"Estas cinco medallas que no sirven de consuelo a sus familiares, pero que sí quieren transmitir un cálido mensaje de fraternidad, apoyo y ánimo, en el convencimiento de que, la mejor forma de honrar su memoria"

De Juan Rodríguez ha remarcado que "estaba a la altura de su estatura física, que era mucha". "Conocía y apreciaba la importancia y el valor del tiempo y su mujer, sus tres hijos, sus dos nietos y el resto de la familia encontrarán siempre en él un ejemplo a imitar, un espejo donde mirarse", ha resaltado.

De Juan García, "más que amigo" del primero, ha recordado que "era una persona entrañable, divertida, aunque no lo aparentaba, y participativa, con la que se podía contar siempre". "Tenía unas cualidades artísticas verdaderamente sobresalientes y en octubre llegará una nieta, y con ella una nueva ilusión: no estará físicamente para recibirla, pero sí en espíritu para darle amparo y protección desde el espacio celestial que ahora lo acoge", ha añadido.

"Estoy convencido de que allí arriba, cada viernes, siguen quedando para hablar de sus cosas, para compartir desvelos, ilusiones y esperanzas; para reconocerse como amigos, como amigos de verdad, como compañeros del alma", ha continuado el presidente antes de referirse a Carmen Raya como "todo un ejemplo de esfuerzo personal y de generosidad, de generosidad sin límite para hacerse cargo de una estudiante cuya familia vivía fuera de Ceuta; generosidad en la tienda de comestibles que montó y donde todo el que llegaba obtenía lo que necesitaba, aunque no pudiera pagarlo; generosidad con sus compañeros del hospital, sin distinguir categoría ni condición; generosidad en el desempeño de sus funciones como presidenta de la Asociación de Vecinos de Alfau; generosidad y cariño para cuidar de su marido, Indalecio, afectado por una parálisis durante 35 años y al que subía en brazos hasta el cuarto piso en el que vivían".

Sobre Samra Amar ha incidido en que "para quienes la conocían era alguien muy especial, un fiel exponente de la mejor juventud de nuestra tierra: emprendedora, simpática, creativa, sensible y cariñosa, cariñosa con todo el mundo pero, sobre todo, con los más humildes". "Sembró la semilla del amor, del amor con mayúsculas, allí por donde fue y en todo lo que hizo, y dejó dicho que no mueren las personas que permanecen vivas en el corazón de quienes las amaron. Es verdad, y por eso sigue viva en el corazón y el recuerdo de sus familiares y amigos", ha apuntado.

De Ana Gil ha resaltado que "era una mujer alegre, activa, cariñosa, dulce y familiar, muy familiar". "Estaba enamorada de Ceuta, de su querida tierra, a la que defendía y de la que presumía y le gustaba todo, especialmente el Parque Marítimo del Mediterráneo, donde disfrutaba y se sentía feliz; y nuestra Semana Santa, que vivía con intensidad y que no cambiaba por ninguna otra", ha repasado.

El Día de Ceuta 2020, un homenaje a las víctimas mortales caballas de la pandemia de la COVID-19