Contra el racismo

La Marcha del Tarajal resiste al temporal y sigue clamando justicia, reparación y humanidad

El racismo mata. La memoria resiste, ha sido el lema escogido este año por la Marcha por la Dignidad.
Tanto en la jornada de mañana como en la de tarde los discursos anti racista han cobrado más importancia que en ediciones anteriores

La Marcha por la Dignidad en recuerdo de los 14 migrantes que perdieron la vida en la madrugada del 6 de febrero de 2014 sigue viva y reclamando justicia y reparación para las víctimas de esa tragedia de la humanidad y para las del resto de muertes que se producen en el intento de cambiar de país y de vida, de abandonar situaciones crudas de pobreza, marginación o persecución. Ha resistido al temporal que ha dejado varados a las decenas de personas y organizaciones sociales que cada año visitan Ceuta en estas fechas para recordar a Yves, Samba, Dauda, Armand, Lui, Roger, Larios, Youssouf, Ousmane, Keita, Jeannot, Omarou, Blaise y otra persona más de la que se sigue desconociendo su nombre.

Durante la jornada de la mañana han contado con la intervención de uno de los supervivientes a aquella tragedia, Brice O. Ahora reside en Canada y él junto a otro compañero más han denunciado a España ante la ONU por la violencia sufrida en aquella mañana. A él le costó un ojo.

14 personas murieron ahogadas mientras la Guardia Civil les disparaba balas de goma y gas lacrimógeno para evitar que llegaran a la costa. 23 personas fueron devueltas a Marruecos desde la misma playa y sin acceso a ningún procedimiento formal. A lo largo de estos años y a pesar de las denuncias, no se ha hecho justicia, no se han depurado responsabilidades y no se ha reparado a las víctimas ni a sus familias”, se ha recordado en el manifiesto leído en árabe, francés y español. En esta ocasión no en la playa.

Bajo techo en Sidi Embarek

La organización ha reproducido el mismo ritual de cada año: pancartas, encendido de velas, una por cada migrante muerto y lectura del manifiesto, pero lo ha hecho en el local de Luna Blanca bajo la mezquita de Sidi Embarek. Tras la lectura del manifiesto la cantante Ebhel ha dedicado una sentida interpretación de la canción de Juan Conejo que Pedro Sosa canta en todos sus conciertos: El Sueño de la Esperanza.

Allí se han apilado decenas de personas, con una importante representación de los residentes en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes y la presencia de los dos diputados de Ceuta Ya! Y alguno de sus asesores y también algún representante socialista.

La Marcha sigue alzando su voz para reivindicar mayor humanidad, en definitiva, en el trato a las personas migrantes. Tal vez, la abogada Patuca Fernández, haya expresado con mucha certeza y crudeza durante su intervención en el acto desarrollado en el Instituto Abyla por la mañana de qué va el asunto.

"Se protegen las vallas" y no "las vidas humanas"

El lema de este año era un directo ‘El racismo mata. La memoria resiste’. Ya da para reflexionar que la memoria tenga que resistir. Como si toda la sociedad estuviera aquejada de Alzheimer y la insensibilidad hubiera ganado la partida. Pero son los tiempos de Trump, del ICE, o aquí de prometer deportaciones y alzarse contra que quienes ya trabajan hace tiempo entre nosotros lo puedan hacer en regla y contribuir con sus impuestos a hacer crecer los servicios públicos.

Y el racismo ha centrado buena parte de las denuncias. “Hay mucho racismo en la gestión de la frontera y en la legitimación de la violencia. Como si lo que hubiera que proteger fuera la valla y no las vidas humanas. Es racismo cruel y lo hemos vivido de manera patente estos años”, ha lanzado la abogada Fernández.

El racismo mata y se ha institucionalizado

Y ha relatado como en los expedientes judiciales que avanzaron, decayeron, revivieron y volvieron a decaer y ahora se encuentran a la espera del fallo del Constitucional, las víctimas del Tarajal en el procedimiento no son nunca víctimas, ni personas, ni extranjeros. Son subsaharianos”, ha evidenciado Fernández para explicar como el racismo ha impregnado también lo institucional de manera callada y pausada.

Y ha dejado otro apunte, el racismo “no es nuevo, pero en el momento actual el racismo no está en atacar no ya los derechos humanos, sino la universalidad de los mismos. Se defienden, pero sólo para unos pocos”. Y lo ha ejemplificado con el caso de Gaza o lo que pasa en Estados Unidos y sus renovadas ansias imperialistas.

A los que matan les recordamos que pasarán al vertedero de la historia”, les ha lanzado Fernández.

Manifiesto más afilado

Más allá de seguir reclamando justicia y reparación para las víctimas de la tragedia del 6 de febrero de 2014 en el Tarajal y para el resto de víctimas en otras situaciones similares como las de Melilla, el manifiesto de este año ha sido algo más punzante que en anteriores ocasiones. Tal vez porque ante el renovado impulso que parecen coger las políticas abiertamente discriminatorias y rafias en todo el mundo, han sentido la necesidad de alzar la voz de forma más contundente ante esta realidad.

Desde “el racismo mata” del lema hasta la identificación de la frontera con la violencia y el propio racismo que se ha ido colando en las alocuciones. 

“La impunidad ante la vulneración del derecho a la vida en las fronteras del Estado Español está estrechamente ligada a un racismo institucional y social cada vez más explícito, más presente y más normalizado por una parte de la sociedad”, ha leído una de las responsables de la organización, María Jiménez, en el manifiesto.

“La Unión Europea avanza a toda prisa hacia una nueva ley de deportación que facilitará la persecución y detención de personas, su deportación a países no seguros o incluso en los que nunca han estado”, ha recogido el manifiesto.

Como contra punto a esas políticas, han puesto de ejemplo positivo la anunciada regularización masiva, “celebramos el logro histórico”. Y apuntan un dato cierto, dicha regularización no cae del cielo, llega tras años de campañas y movilizaciones “del movimiento antirracista”. Luchar y movilizarse a veces sirve para lograr objetivos.

España se distancia de la deriva en Europa y el mundo hacia la criminalización hla expulsión de la población migrante”, ha aplaudido el colectivo que componen más de 200 organizaciones sociales en el manifiesto.

Schengen también mata

Pero aún falta. Se trataría de “sólo un paso hacia la justicia social en la política migratoria”. Para avanzar más hacen falta otras políticas migratorias. Más allá de la sempiterna reclamación de vías seguras para la emigración, el manifiesto ha recogido incluso una crítica abierta a la política impulsada en Ceuta por el Gobierno de la Ciudad Autónoma y la Delegación al exigir el visado Schengen. Uniendo esa nueva situación que se produce en el paso fronterizo desde 2022 y que impide a la población del norte de Marruecos acceder a Ceuta sólo con su pasaporte a las 45 muertes conocidas en 2025 por los cuerpos que arrastró la costa a las playas de Ceuta.

“Esto ha hecho que muchas personas hayan visto como su única alternativa para ejercer su derecho a la libre circulación es lanzarse al mar y arriesgar la vida, perdiéndola en muchas ocasiones. Tan solo en el año 2025, 46 personas, la mayoría de ellas marroquíes, han sido encontradas muertas en las playas de Ceuta y muchas más han desparecido”, ha recogido el manifiesto.

Denuncias

El manifiesto ha unido denuncia y exigencias de mejora. Han pedido “más apuestas políticas como la regularización, para garantizar una acogida digna a las personas migrantes y refugiadas que llegan hasta España tras rutas muy violentas y mortíferas”.

A la denuncia al Pacto Europeo de Migraciones y Asilo que consideran “incompatible con los derechos humanos” que avalan que provocará mas tragedias como las del Tarajal, han sumado otra a la “violencia administrativa que dificulta el acceso de muchas personas a conocer sus derechos, a solicitar asilo, les expone a más violencia como la explotación laboral, situación de calle y hace de las instituciones una frontera más”.

Han denunciado la instrumentalización de las personas migrantes; “el neocolonialismo en las políticas de cooperación”. Y también que los estados siguen sin asumir su responsabilidad por “las miles de muertes en el mar cada año de personas migrantes, omitiendo su deber de socorro, dando lugar a que no se busque a las personas desaparecidas y que siga habiendo personas sin identificar”.

"Denunciamos el racismo en todas sus formas, pero hoy sobre todo, aquel que atenta contra las vidas migrantes en las fronteras a través de las instituciones y las políticas fronterizas”:

Exigencias

Para mejorar esta situaciones, los convocados a la Marcha han pedido que el Estado asuma su responsabilidad por las muertes en las fronteras y que “se garantice el rescate de todas las vidas en el mar”, lo que conlleva a su vez más esfuerzo en la búsqueda e identificación y en mayor respeto a los derechos de las familias de los fallecidos. “Ninguna política migratoria puede seguir construyéndose sobre la muerte y la impunidad”.

Otro asunto que demanda cambiar la movilización es “la externalización de las fronteras”. Quieren además poner fin a los acuerdos que sirven para no respetar los derechos humanos y exigen “evaluaciones públicas, mecanismos de transparencia y control democrático” de los mismos.

Vías seguras y legales con reconocimiento del derecho a la libre circulación de personas, como cada año, ha sido otra de las semanas. “Acceso efectivo al derecho de asilo” y derogación de “las legislaciones que atentan contra la dignidad de las personas migrantes y racionalizadas, incluida la Ley de Extranjería”.

Y por último “políticas firmes y sostenidas contra el racismo, la xenofobia y los discursos de odio, porque sin igualdad real no hay democracia”.