MIGREUROP denuncia que el CETI no protege a posibles víctimas de trata por evitar el efecto llamada

MIGREUROP denuncia que el CETI no protege a posibles víctimas de trata por evitar el efecto llamada
Residentes del CETI durante la celebración del Día de África en 2013 en el CETI
Residentes del CETI durante la celebración del Día de África en 2013 en el CETI

- Delegación de Gobierno rebate que se aplican todos los protocolos que exige la legislación internacional y pone en duda la veracidad de los datos y declaraciones del informe  redactado por AMDH Nador, APDHA, La Cimade, GADEM y Migreurop & SOS Racismo

- Desde la asociación Elin reconocen que en Ceuta “es muy difícil detectar" estos casos pues las mujeres "están encerradas, en una ciudad de la que no pueden salir y es muy difícil que se sientan protegidas"


Cuando una mujer migrante llega al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ya sea en Ceuta o Melilla se activan el preceptivo protocolo de detección de víctimas de trata, tal y como prescribe Naciones Unidas. Pero, al parecer, no se detectan “puesto que finalmente no se pone en práctica ninguna medida específica de protección”, denuncia el informe del Observatorio de Fronteras MIGREUROP, redactado por las oenegés europeas AMDH Nador, APDHA, La Cimade, GADEM, Migreurop & SOS Racismo y con el que ha colaborado también desde Ceuta la asociación Elin. “Ninguna coherencia entre los discursos, la ley y las prácticas: las supuestas víctimas de trata no son protegidas, ni acogidas de oficio en la península”, denuncian.

Una ausencia de casos de trata de blancas que tiene un motivo: el miedo. Concretamente el miedo al “efecto llamada” señala el informe citando a “un director del CETI” sin especificar si se trata del ceutí o del melillense. Una decisión que estaría recomendada “por la policía” que “habría planteado no querer privilegiar los traslados de víctimas detectadas por miedo a que entonces todas las mujeres traten de aprovecharse del procedimiento”, apuntan.

Delegación afirma que se cumplen los protocolos

Desde Delegación de Gobierno niegan la acusación y aseguran que los protocolos de detección de víctimas de trata están en vigor en el CETI “desde hace tiempo” y ponen en duda que las declaraciones que el informe pone en boca del “director del CETI” sean ciertas, debido, entre otros motivos, a lo poco dados que son a realizar declaraciones, tanto el actual responsable, el ex coronel de la ULOG 23, Ricardo Espírito, como del anterior, el coronel de la Guardia Civil Carlos Guitard. Fuentes de Delegación, ponen en tela de juicio, incluso, que las oenegés hayan pisado alguna vez el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.

Según detalla el informe, cada uno de los servicios del CETI (social, médico, psicológico, jurídico…) con los que se entrevistan las personas a su llegada, “plantea una lista de preguntas y hace una anotación según las respuestas y los indicadores definidos. A continuación se hace una media, y a partir de cierta cifra, se introduce una alerta en el ordenador del director del centro”, aplicando así a rajatabla uno de los tres ejes del llamado Protocolo de Palermo de Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, firmado en 2000 y en vigor desde 2003.

Consejo de la policía

“Quienes intervienen se reúnen para activar los procesos de protección de la víctima y de notificación a la policía, la Guardia civil (sección mujeres y menores) y al Ministerio de Trabajo del que depende el CETI, que se encarga de iniciar una investigación”, relata el informe de MIGREUROP entrecomillando al director del CETI de Ceuta pero sin nombrarlo. En la fecha de la realización del estudio, 2015, el director del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes era el coronel Carlos Guitard. El traslado a la península permitiría una mejor protección, pero no se lleva a cabo, dice el informe citando de nuevo a la dirección del CETI que, “según el director, porque la policía no quiere trasladar a todas las mujeres víctimas de trata por temor al efecto llamada”.

A juicio de las oenegés firmantes del informe sobre la situación de los migrantes en Ceuta y Melilla, a las que define como “centros de selección a cielo abierto”, la policía habría planteado no querer privilegiar los traslados de víctimas de trata detectadas por miedo a que entonces todas las mujeres se declaren víctimas para aprovecharse del procedimiento. Sin embargo, en su opinión, teniendo en cuenta el reducido número de mujeres en los CETI de Ceuta y en Melilla (en Ceuta había en mayo de 2015 unas 30 mujeres y 600 hombres), “un traslado sistemático de mujeres, por prevención, no parece que fuera complicado de realizar”.

“Así que las mujeres identificadas como potenciales víctimas de trata no son protegidas por un traslado más rápido a la península, pero tampoco lo son en el CETI puesto que no se quiere poner en práctica algún tipo de procedimiento visto el poco tiempo que permanecen”, denuncian.

Drama silencioso y silenciado

La situación personal y cultural de las mujeres migrantes no ayuda tampoco, recuerdan desde la asociación Elin, apuntando hasta qué punto es complicado hacer un seguimiento de las mujeres presentes en el CETI, algunas incluso “muy controladas por sus acompañantes de la misma nacionalidad del sexo masculino”.

Las mujeres migrantes no ‘asaltan’ la frontera ni se encaraman a la valla. En todos estos años sólo se han dado dos casos, los dos en Melilla. Si son subsaharianas casi seguro llegaron en patera, sin hacer ruido y sin hacer ruido viven, casi invisibles, en Ceuta. “Vienen poco espontáneamente a la asociación y cuando vienen, apenas se confían, a diferencia de los hombres que hablan más fácilmente”, cuentan desde Elin en el informe MIGREUROP.

Ceuta: un caso complejo

Desde la asociación Elín, la hermana Paula Domingo, matiza en conversación telefónica con Ceutaldia.com: “Puede suceder” que una víctima de trata no haya sido debidamente protegida. “Es muy complicado detectarlo”, apunta, “es muy difícil en Ceuta, cuando se ha detectado se ha intentado buscar soluciones”, dice puntualizando que la asociación no trabaja en el CETI y su relación con los migrantes se da siempre fuera de sus instalaciones, en la sede de la asociación o en los muchos actos y actividades que lleva a cabo esta ONG independiente que trabaja por la integración de los inmigrantes sin recurrir a subvenciones.

“Es una ciudad pequeña de la que no pueden salir cuando quieran, están encerradas, es muy difícil que se sientan protegidas”, explica la hermana, recordando algún caso, pocos, de mujeres que denunciaron y fueron trasladadas. Pero la gran mayoría prefiere guardar silencio, por vergüenza o por enterrar el dolor. “Para una mujer hacer una ruta de emigración es diez veces más difícil que para un hombre, las mujeres que llegan a Ceuta o hasta la Península son heroínas, han tenido que sufrir todo tipo de problemas, violaciones y demás. Y también ellas tienden a guardar su intimidad y seguir superando dificultades”.

Además, apuntan las oenegés autoras del estudio, la interpretación del concepto de ‘trata’ es difusa. “Para algunos de los actores entrevistados es muy vaga y muy confusa – matiza el informe - y puede incluir la prostitución voluntaria, el acoso o la violación”. Un director del CETI, al que el informe tampoco nombra, concluye incluso que “todas las mujeres subsaharianas son víctimas de trata, en un 99 por ciento”.

Para las oenegés, “se ve cómo la ‘trata’ es a menudo un término comodín que engloba todas las formas de violencia que pueden padecer las mujeres en el trayecto migratorio”, lo que para MIGREUROP ”impide comprender precisamente la situación en la que se encuentran realmente, sus estrategias de supervivencia y sus necesidades específicas de protección” y “ el desconocimiento de lo que viven las mujeres perdura y permite a las autoridades, al establecer una relación directa entre trata y migración irregular, instrumentalizar la cuestión para criminalizar las migraciones en general y justificar una gestión arbitraria de los movimientos migratorios”.

MIGREUROP denuncia que el CETI no protege a posibles víctimas de trata por evitar el efecto llamada