Celebración

La Potajá Solidaria de la Fundación Gallardo se hace gourmet

Puesto de venta de manualidades en al Potajá Solidaria de Fundación Gallardo.
El centro ha celebrado el tradicional encuentro con sus usuarios y familiares

La Fundación Gallardo ha desarrollado este sábado su tradicional potajá navideña solidaria. Pero el nombre puede llevar a engaño, a los garbanzos con chocos y los callos se han sumado el cuscús, la pringa una pata de cerdo donada por la cafetería Las Balsas para deleite y disfrute de quienes ha apostado por compartir un rato en el centro con sus usuarios. Y de paso contribuir a una causa solidaria. 

Al sol y en el jardín, así han disfrutado algunos de la Potajá Solidaria de Fundación Gallardo

"Ya es tradicional de la Fundación, desde 2014 venimos realizando la potajá solidaria, salvo los años de covid. El fin es que los usuarios pasen un día con las familias dentro del centro donde acuden diariamente a realizar las terapias de estimulación cognitiva y física que hacen con nosotros", ha explicado Jesús Perea de la Fundación.

Además se han puesto a la venta las manualidades que con visos a la Navidad han venido realizando como parte de esas terapias de estimulación en los talleres los propios usuarios: "Aunque se vea un adorno típico de Navidad, siempre detrás hay un trasfondo terapéutico”, ha puntualizado Perea.

Además de potaje también había otras tapas como esta empanada.

El arte gastronómico lo han puesto los propios miembros de la fundación o sus familiares o como en el caso de la pata, las donaciones, en ese caso de las Balsas. Una encuesta rápida por el jardín en el que las bocas estaban llenas da fe de que el nivel sube, de que "estaba todo muy bueno” y de que más que potajá el evento empieza a tomar tintes de cita gourmet.

Otro grupo degustando y esparciendo solidaridad este sábado en la Fundación Gallardo.
Pura tradición y olla con fondo a la vista, buena señal.
A este grupo también le han gustado los garbanzos.
La pata la ha donado para la causa, la cafetería Las Balsas.
Sánchez Paris da fe de que la comida estaba buena.
Bebidas a 1 euro y una barra bien atendida