La otra cara de la Feria: así trabaja la Policía Local de Ceuta para garantizar la seguridad
Durante las noches de feria, mientras la música resuena y la fiesta se extiende hasta la madrugada, un dispositivo silencioso pero constante vela por la seguridad ciudadana. Coordinados por turnos, los agentes de la Policía Local despliegan su presencia en cada rincón del recinto ferial para anticiparse a cualquier incidente. La noche del 1 de agosto dejó dos intervenciones relevantes, pero el operativo sigue firme: la tranquilidad es una prioridad
La Feria de Ceuta no solo se mide por la afluencia de visitantes, el ambiente festivo o la música que se cuela entre casetas y atracciones. También se sostiene sobre un engranaje de seguridad que, aunque invisible para el público, trabaja con precisión cada noche. La Policía Local, con refuerzos específicos y turnos extendidos, mantiene activo un dispositivo preventivo diseñado para responder con inmediatez ante cualquier alteración del orden.
Antonio Jurado, subinspector accidental del Grupo 1 de la Policía Local, lo explica con serenidad, desde el conocimiento que da la experiencia y la supervisión directa sobre el terreno. “No puedo dar datos exactos por seguridad, pero sí le puedo decir que tanto la zona de casetas como la de atracciones están cubiertas por distintos equipos. La mitad del dispositivo se encuentra en las casetas y la otra mitad, distribuida entre las atracciones de mayores y menores”, resume.
Hasta anoche, la feria había transcurrido dentro de “los cauces normales” y con un balance “muy tranquilo”, tal como señaló Jurado en una entrevista realizada durante la noche del 1 de agosto. Sin embargo, en las horas posteriores, dos incidentes rompieron la tónica apacible.
El primero tuvo lugar en la caseta Cariño Mío, que tuvo que cerrar después de que se utilizara gas pimienta en su interior. Algunas personas afectadas fueron atendidas por Cruz Roja en el propio recinto ferial. Más tarde, sobre las 03:00 horas, en las inmediaciones del barco vikingo, la Unidad de Intervención Rápida (UIR) tuvo que intervenir por una agresión con arma blanca. El herido fue asistido y se mantienen abiertas diligencias de investigación para identificar al autor.
Control reforzado desde las 3:00
Pese a estos hechos puntuales, el dispositivo sigue mostrándose eficaz, reforzándose especialmente a partir de las 3:00 de la madrugada. “A esa hora intensificamos la presencia policial en la zona de casetas, que es cuando se empieza a despejar el área de atracciones”, explica Jurado. Este refuerzo responde al objetivo de prevenir cualquier alteración del orden público, rayertas o incidentes relacionados con el consumo de alcohol.
Alcohol y menores: foco de vigilancia
Uno de los puntos clave del operativo es el control del alcohol en menores. Para ello, se establecen controles de edad en los accesos a las casetas y se recuerda, en reuniones previas con los responsables, la prohibición expresa de vender alcohol y tabaco a menores. “Los caseteros ya lo saben, se les informa todos los años”, insiste el subinspector.
En cuanto a la documentación, Jurado señala que todas las atracciones deben presentar sus seguros de responsabilidad civil ante la consejería competente antes del inicio de la feria. No obstante, si ocurriera un accidente, “la Policía también puede recabar esa información para facilitarla al ciudadano en caso de que deba gestionar la reclamación con su propio seguro”.
Un equipo discreto pero eficaz
A pesar del despliegue, la intervención policial no siempre es visible. “El objetivo es prevenir, estar cerca de los conatos sin que se perciba como una presencia invasiva”, apuntan fuentes del cuerpo. La coordinación con el 112 garantiza una respuesta rápida ante cualquier emergencia. “Si un ciudadano necesita ayuda, basta con llamar al 112. Desde ahí se coordina con el agente de retén y se movilizan los recursos necesarios, ya sea Cruz Roja o emergencias”, detalla Jurado.
El operativo de la Policía Local continúa con atención constante, mientras la feria sigue su curso. A falta de varias noches para el cierre, el dispositivo se mantiene alerta. “Toquemos madera”, decía el subinspector durante la entrevista. En una feria que quiere seguir siendo eso: fiesta, música y alegría, pero también seguridad.