La Ciudad no paga a Urbaser desde abril
- La Ciudad Autónoma tiene contraida una deuda con la empresa del Grupo Dragados que realiza la limpieza viaria y la recogida de basura de diez millones de euros
El Consejo de Gobierno ha enmendado hoy el presupuesto de licitación del nuevo contrato para la limpieza, baldeo de calles, recogida de basura y gestión de contenedores que sacará a concurso a primeros de año. El coste de dicho contrato será de 16.224.836 euros, unos cien mil euros más de lo que se anunció en un primer momento.
El anuncio de la corrección ha servido al portavoz gubernamental, Guillermo Martínez, para repasar algunos aspectos relacionados con el asunto y matizar parte del discurso del Ejecutivo durante el pasado pleno ante una interpelación de Aróstegui sobre el asunto.
Así Martínez ha rebajado la deuda con Urbaser de los 20 millones que afirmó Aróstegui que se deben a la mitad. La deuda es de diez millones de euros. Se deben 7 mensualidades. La última vez que se pagó a Urbaser fue en abril.
Y a pesar de la ingente deuda con la empresa del grupo Dragados, Martínez ha afirmado con rotundidad que la misma “no condicionará la adjudicación” aún cuando la deuda siguiera existiendo o hubiese crecido en el momento de la adjudicación.
Así el portavoz del Ejecutivo ha aclarado que el 80 por ciento de la puntuación del concurso será para premiar a la mejor oferta económica y sólo un 20 por ciento se reservará a los criterios y mejoras técnicas en el servicio.
Martínez ha recordado que uno de los mayores costes del contrato es el de personal. A la limpieza viaria y la recogida de basuras se dedican unos 500 trabajadores. Una plantilla que encarece el servicio y logra que se desarrolle con “cierto grado de satisfacción”, en palabras de Martínez.
El portavoz también ha desmentido que se estén pagando servicios no prestados. Y ha defendido la gestión de control del Gobierno. “La facturación que se lleva a cabo y la que se abona es la de los servicios que realmente se prestan. Que no lo dude nadie”, ha afirmado Martínez.
El Gobierno lleva un control por triplicado de las funciones de Urbaser. Así se requiere la certificación del servicio firmada por los capataces de la empresa, el cumplimiento de esa función realizada es verificado con posterioridad por Medio Ambiente que cuenta con personal en exclusiva dedicado a inspeccionar la labor realizada por la empresa, y a veces incluso, como en la pasada legislatura con la labor de la propia consejera, ya que Bel justificó ante el Pleno que si usaba un coche de la Ciudad para sus desplazamientos era precisamente para hacer un seguimiento intempestivo del trabajo de Urbaser.
Tras la inspección de Medio Ambiente, se pasa otra más hasta que finalmente la factura llega a la Consejería que verifica todo lo anterior y autoriza el pago, o como es el caso, lo congela desde abril.
Martínez también ha dejado claro que la maquinaria ya está pagada y que no se ha pagado la amortización de la misma.