Ceuta verde

Santa Catalina encara su transformación final con nuevas plantaciones, mobiliario y alumbrado

Regeneración del parque de Santa Catalina / Cedidas

La Ciudad apuesta por consolidar la mayor zona verde de Ceuta tras más de una década de intentos fallidos

Poco a poco Santa Catalina ha vuelve a la vida. La Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda continúa trabajando en la mejora integral del parque, donde las labores de adecentamiento, según ha indicado la Ciudad, avanzan a buen ritmo. Este espacio, que durante años fue un vertedero y posteriormente un terreno baldío, está más cerca que nunca de convertirse en una de las principales zonas verdes de Ceuta.

A principios de año, tal y como adelantó este medio, se plantaron alrededor de 200 palmitos o palmeras enanas junto con diversas especies de árboles, arbustos y enredaderas que aportarán color al paisaje cuando florezcan. Estas actuaciones forman parte de un plan de regeneración ambiental ejecutado por Tragsa, que también se encargará del mantenimiento durante los próximos dos años para garantizar que la vegetación arraigue correctamente.

El Gobierno prevé que en las próximas semanas se inicie la segunda fase de los trabajos, centrada en la instalación de mobiliario urbano, nuevos equipamientos, luminarias y el acondicionamiento de la entrada principal. Con ello, el Gobierno local pretende culminar una transformación que devuelva a Santa Catalina su papel como espacio de ocio y encuentro vecinal.

Una regeneración que busca consolidarse tras años de intentos

El proyecto actual se apoya en la experiencia acumulada durante los últimos catorce años, en los que la Ciudad ha invertido más de catorce millones de euros para tratar de recuperar el cerro de Santa Catalina. Las condiciones climáticas adversas —viento, salitre y erosión— frustraron anteriormente varios intentos de reforestación y urbanización, lo que convirtió el parque en un paraje árido y degradado.

Ahora, los técnicos de Medio Ambiente confían en que la combinación de especies autóctonas y resistentes garantice el éxito del nuevo diseño paisajístico. El objetivo es que Santa Catalina resista mejor las inclemencias del entorno marítimo y se consolide como una zona verde estable y sostenible.

Especies adaptadas al entorno

El plan de reforestación ha apostado por especies adaptadas al clima local y al suelo del cerro. Los palmitos o palmeras enanas, autóctonos de la Península y habituales en el norte de África, se han elegido por su resistencia al viento y a la salinidad.

También se han introducido metrosideros, un género que incluye árboles y arbustos originarios de las islas del Pacífico, desde Filipinas hasta Nueva Zelanda, caracterizados por sus flores vistosas de tonos intensos. Esta vegetación aportará un nuevo aspecto al parque, más colorido y diverso.

En las próximas semanas, Tragsa continuará con el mantenimiento de las plantaciones y la preparación del terreno para recibir nuevas especies arbustivas, que completarán el paisaje del cerro. El objetivo es que el parque luzca completamente renovado de cara a su apertura definitiva.

Próxima fase: mobiliario, iluminación y accesos

El siguiente paso en el plan de actuación será la instalación de mobiliario urbano —bancos, papeleras, barandillas y zonas de descanso—, así como la renovación del alumbrado para mejorar la seguridad y la accesibilidad. También se acondicionará la entrada principal, creando un acceso más cómodo y visible para los visitantes.

Estas obras darán continuidad a la transformación paisajística y se desarrollarán de manera paralela a las tareas de conservación vegetal. Según las previsiones, el conjunto del parque estará plenamente operativo en los próximos meses, con una imagen totalmente distinta a la de los últimos años.

Un espacio verde para toda la ciudad

El proyecto de Santa Catalina no solo representa una mejora ambiental, sino también una apuesta por la calidad de vida y el bienestar ciudadano. La Consejería confía en que la recuperación del parque fomente el uso público del entorno natural y lo integre de nuevo en la vida cotidiana de los ceutíes.

En los últimos años, el cerro había sido utilizado de forma espontánea por vecinos y deportistas pese a las obras. Con su reapertura definitiva, la Ciudad espera ofrecer un espacio ordenado, seguro y sostenible, que combine ocio, naturaleza y deporte.

De esta manera, Santa Catalina avanza hacia su consolidación como pulmón verde de Ceuta, un lugar emblemático que, tras años de esfuerzo y múltiples intentos, parece encaminado a renacer definitivamente.