OPINIÓN

Cagar, cagamos todos


Cagar, cagamos todos

Iba a hablar sobre el destino y el libre albedrío. ¿Elige usted realmente su trabajo? ¿Elige usted a su pareja? Tema interesante. Lo dejamos para el siguiente artículo.

Mejor, dada la temperatura que está haciendo y ya que hacía tiempo que no pasaba tanto calor como esta noche, voy a escribir sobre un desastre.

Usted puede ser del Barça o del Madrid. Usted puede odiar a los animales o amarlos. Usted puede votar al PP o al PSOE. Usted puede ser de playa o de montaña. Usted puede ser rico o pobre. Usted puede ser un juerguista o muy casero. Usted puede ser atleta o de sofá. Usted puede ser de dulce o de salado. Del Mercadona o de la tienda de su casa. Puede ser machote o fluido. Puede ser de series o de pelis. De Momoa o de Brad Pitt. Puede ser lo que le dé la gana, pero, sea lo que sea, siempre habrá cosas que nos igualarán a todos, como bien dice el título de este artículo.

Les voy a dar una serie de datos que sirven a cualquiera que sea capaz de aceptar lo obvio y pensar por sí mismo, porque hay muchos/as que...

En julio (solo en julio de este año), han muerto en España -por causas achacables a las olas de calor- más de 2.000 personas. Ojo: hay quienes dirán que esto es una milonga, que es mentira...

El Reino Unido tiene su peor año hidrográfico desde 1961. Francia sufre las temperaturas más altas desde que existen registros. Estados Unidos cae presa de los incendios y el número de tornados se ha multiplicado por cinco. África se queda sin apenas oasis y los ríos descienden a límites insospechados. Los polos se derriten y han encontrado osos polares en Islandia. El Sudeste Asiático, o muere de calor, o sufre inundaciones que no recordaban los lugareños en décadas.

Y, así, podría seguir dando datos catastróficos hasta cansarme. Pero... hay una panda de descerebrados que niega lo evidente. Y lo peor no es que lo piensen, sino que tienen la capacidad de influir de en el pensamiento de millones. ¿Acaso no hubo glaciaciones? Me los como...

Por lo tanto, resulta que el calentamiento global no existe, y te dicen con sorna e irónicamente, creyéndose graciosos: «Claro, qué raro que haga calor en verano».

La pregunta es sencilla pero frustrante: ¿cómo le haces entender a un cenutrio que si sueltas algo en el aire caerá porque existe una cosa que se llama gravedad? ¿Cómo hablar con alguien que te niega lo obvio? Alguien que puede hacer más caso a Migue Bosé que a un científico.

Decía Facundo Cabral que a su tío no le daban miedo los pendejos, sino la cantidad de ellos que hay. Además, suelen ser gente dogmática que, o piensas como ellos, o estás

equivocado, con la interesantísima particularidad de que muchos de ellos no tienen criterio propio: «si el partido al que voto dice "esto", "esto" está bien»; si dice lo contrario, también estará bien. Es más fácil que piensen por ti a pensar por ti mismo. Agota.

Y ahí seguimos negando lo datos y lo obvio: el calentamiento global no existe, así se derrita el planeta. Que mueren mil mujeres asesinadas por sus parejas, pero una mujer asesina a su hijo y lo llamo «violencia intrafamiliar». Claro, picha, claro. El toro no sufre. De hecho, yo opino que disfruta en la plaza, que para eso nació. Y las vacunas contra el COVID son un invento de Bill Gates para controlar nuestras vidas. A los gays habría que darles terapia. Está muy bien que la Iglesia Católica mantenga sus privilegios. Y el rey emérito es un santo al que hay que proteger así entre en un súper escopeta en mano y le dé por emular a los del país de John Wayne; y se quedan tan anchos. Gente normal, ¿eh?

Pero, eso sí, con independencia de todo lo que se les ocurra, habrá cosas que no podrán evitar. Que sus nietos vivan en un mundo desértico, sin agua, donde millones de personas mueran a causa de la contaminación del aire. Donde las olas de calor serán cada vez más frecuentes y largas. Donde especies de animales se extingan de manera inexorable. Donde sufran cortes de agua en sus casas porque no hay en los pantanos. Donde habrá días en los que no puedan ir al colegio por el calor. Donde los incendios acaben con gran parte de los bosques. Donde haya noches terroríficas de calor. Donde la ansiedad se convierta en causa de tristeza y dolor. Ahí, nos igualaremos todos.

Pero bueno, como decía: el calentamiento global no existe. Como dice, por ejemplo, el ínclito Abascal. Pues nada, tendrá razón.  A fin de cuentas, como dicen sus «followers pensantes», «en verano, hace calor». Y las mujeres asesinadas por sus parejas, en realidad, se suicidan, pero hay una conspiración de los medios para hacernos creer lo que no es. Estamos siendo engañados. Menos mal que ellos se dan cuenta de la verdad. Pasa como con las vacunas contra el COVID: otra conspiración. Menos mal que ir al inodoro nos iguala a todos.

Posdata: que dice Ayuso que «Madrid no se apaga». ¿Ahorrar? Eso es para catalanes, andaluces o extremeños,  Madrid es otra cosa. Allí, creo que ni cagan.

Cagar, cagamos todos