El Gobierno ha habilitado recursos temporales con ayuda del Ministerio de Defensa para evitar que haya personas en la calle mientras se mantiene un ritmo de alrededor de medio centenar de traslados semanales a la Península y se gestionan de forma simultánea las nuevas llegadas
La delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, ha reconocido este miércoles que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) se encuentra en una “clara y evidente sobreocupación” y ha detallado que se están acelerando las salidas para descongestionar las instalaciones. Pérez ha asegurado que el Ejecutivo ya está trabajando en los traslados a la Península "siempre dentro de la legalidad", aunque la presión migratoria persiste.
Según datos oficiales recientes, el CETI alberga alrededor de 600 personas, lo que representa una ocupación cercana al 117 % de su capacidad original de 512 plazas, razón por la cual la Delegación del Gobierno se ha visto obligada habilitar espacios provisionales, como camas y tiendas, con apoyo del Ministerio de Defensa, para atender a quienes no pueden acceder al centro.
En esta línea Pérez ha explicado que, aunque “estamos en torno a las 50 personas que salen de manera semanal”, los ingresos "se mantienen constantes", lo que ha forzado a gestionar entradas y salidas diarias para liberar plazas. “Es cierto que tenemos un CETI sobreocupado … pero también es cierto que se están gestionando mecanismos para que estén en las mejores condiciones posibles los residentes en él”, ha subrayado sobre la situación del sistema.
Colaboración con Defensa y gestión temporal
Ante el colapso del centro, la delegada ha destacado la colaboración con el Ministerio de Defensa para ampliar temporalmente la capacidad. “Se establecieron una serie de camas y de tiendas para que se pueda dar cobertura a todas aquellas personas que estaban en la calle”, ha explicado. Esta medida ha permitido evitar que personas queden rechazadas formalmente del CETI.
No obstante, ha admitido que no puede ofrecer datos exactos sobre el nivel de saturación por razones de seguridad: “No podemos dar cifras … pero está sobreocupado de tal manera que hemos tenido que pedir recursos externos”, ha confesado.
Lo que preocupa más allá de Marruecos
Cuestionada sobre si la conflictividad en zonas fronterizas podría generar un repunte de llegadas, la delegada ha señalado que el fenómeno migratorio responde también a crisis en África subsahariana, no solo a la situación en Marruecos. “Estamos viviendo unas circunstancias de presión migratoria muy fuertes … las personas buscan mejores condiciones de vida”, ha reflexionado. Sin embargo, existe coordinación con el país vecino: “dadas las buenas relaciones… se mantiene contacto para gestionar el fenómeno migratorio”.
Críticas desde el ámbito local por migrantes fuera del CETI
No todos los inmigrantes están o han estado dentro del centro. En varios momentos, más de 200 personas han quedado acampadas en los aledaños del CETI, sin poder acceder al interior ante su colapso. En un Pleno reciente, el consejero de Presidencia, Alberto Gaitán, rechazaba acusaciones de “vergüenza humanitaria” por esa situación y defendía que la ciudad no puede constituirse en un espacio permanente de contención.
En aquella sesión Gaitán insistió en que el CETI es competencia estatal y que la ciudad ha colaborado con trasladados y gestiones pero que “Ceuta no puede constituirse en un lugar para contención de inmigrantes”.
Desplazamientos para aliviar presión
Como parte de la estrategia para descongestionar el CETI, durante los últimos meses se han realizado traslados periódicos hacia la península. En una de las últimas operaciones, 54 migrantes fueron desplazados desde Ceuta a Algeciras con el objetivo de aliviar la carga del centro
Estas salidas son parte del mecanismo que la delegada mencionó como esencial para lograr un equilibrio entre las llegadas diarias y las salidas programadas: “pueden salir, pero la presión migratoria continúa”.
Un reto que necesita soluciones sostenibles
La situación del CETI no es nueva: el centro ha venido superando su capacidad en múltiples ocasiones, incluso con picos de hasta 700 residentes. Pérez ha admitido que esta nueva saturación no es fácil de abordar, pero ha mantenido que el Gobierno trabaja con los instrumentos disponibles para mejorar la atención y reducir los tiempos de espera, evitando que personas queden a la intemperie.
Para la delegada, aunque no pueda ofrecer una solución estructural de inmediato, estas acciones representan un esfuerzo real por dar cobertura, dignidad y movilidad a quienes atraviesan la frontera. La presión migratoria, sostuvo, “si bien se ha reducido, no deja de ser importante”.
Con los recursos disponibles y el apoyo estatal, Ceuta sigue enfrentando un desafío humanitario constante. La meta: que cada persona pueda ser atendida dignamente, dentro del CETI o por programas de reubicación, sin que la ciudad quede permanentemente atrapada entre sus propias fronteras.