Discreta cumbre España-Marruecos marcada por los asuntos pendientes que afectan directamente a Ceuta

Por la izquierda, Aziz Akhannouch y Pedro Sánchez.
photo_camera Por la izquierda, Aziz Akhannouch y Pedro Sánchez.

La reunión bilateral llega en un momento de sintonía política, pero sin avances visibles en la aduana comercial ceutí ni en otros compromisos clave de la hoja de ruta de 2022

Los gobiernos de España y Marruecos se han reunido este jueves en Madrid en la XIII Reunión de Alto Nivel (RAN), un encuentro presentado por Moncloa como una cita “en un momento especialmente positivo” para las relaciones bilaterales, pero que vuelve a dejar en el aire algunas cuestiones esenciales para Ceuta. Entre ellas, el estado de la nueva aduana comercial, bloqueada desde marzo, y la ausencia de compromisos concretos en materia de tránsito, seguridad jurídica y cooperación económica.

La cumbre se ha desarrollado con un perfil institucional más bajo que el de Rabat en 2023. No ha habido declaraciones conjuntas de Pedro Sánchez ni del primer ministro marroquí, Aziz Ajanuch, y tampoco rueda de prensa final. Sí se ha producido un foro empresarial previo, aunque sin la presencia del presidente del Gobierno, lo que confirma la voluntad de contención política con la que España ha planteado esta cita.

Una reunión sin representación de Sumar y con agenda abierta

Como ya sucedió en la anterior RAN, el socio minoritario del Ejecutivo no ha tenido representación. En esta ocasión, ninguno de los ministros de Sumar ha participado, mientras Yolanda Díaz se encuentra de viaje oficial en Italia. Por parte del Gobierno español han acudido José Manuel Albares, Pilar Alegría, Elma Saiz, Luis Planas, Óscar Puente y la secretaria de Estado de Comercio, entre otros altos cargos.

Moncloa ha defendido que la reunión pretende profundizar en una relación “moderna y transversal” y ha puesto el acento en los vínculos humanos y económicos entre los dos países, insistiendo en que la comunidad marroquí es la más numerosa de España y la que más cotiza a la Seguridad Social. También prevé cerrar la cumbre con más de una decena de acuerdos en ámbitos como digitalización administrativa, prevención de desastres naturales, agricultura, pesca, deporte o igualdad.

Sin embargo, el Gobierno no ha detallado qué asuntos concretos se han abordado en la negociación, ni si habrá avances en los puntos clave de la hoja de ruta pactada en 2022 tras la normalización diplomática.

Por la izquierda, Aziz Akhannouch y Pedro Sánchez.
Por la izquierda, Aziz Akhannouch y Pedro Sánchez.

La aduana comercial de Ceuta, pendiente de un funcionamiento real

Uno de esos compromisos es la apertura operativa de la aduana comercial de Ceuta, cuyo funcionamiento está paralizado desde marzo, pese a que oficialmente figura como “operativa” desde septiembre. Las expediciones siguen sin producirse y la inseguridad jurídica se ha convertido en un freno para los empresarios ceutíes.

La presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos, ha subrayado en declaraciones recientes a Europa Press que la ciudad dispone en la práctica de una “aduana parcial” que no permite desarrollar una actividad comercial normalizada. Desde el primer envío, el 11 de febrero, el empresariado no percibe garantías que animen a invertir ni en importaciones ni en exportaciones.

Esta situación reproduce la preocupación expresada también desde Melilla, donde su patronal ha denunciado que la supuesta operatividad de la aduana es “teatro”. La sensación en ambas ciudades autónomas es similar: falta seguridad jurídica, falta un calendario claro y falta voluntad para que el tránsito comercial sea real.

Aguas territoriales y espacio aéreo, temas sensibles sin avances

Otro asunto que afecta al equilibrio estratégico en el Estrecho y que vuelve a aparecer en la agenda es la delimitación de las aguas territoriales en la fachada atlántica. España y Marruecos acordaron en 2022 reactivar el grupo de trabajo para avanzar en esta materia, pero desde entonces no se conocen progresos.

En los últimos días, un artículo de Atalayar ha planteado que un acuerdo sobre las aguas y el Monte Tropic —zona rica en minerales estratégicos— beneficiaría a ambos países. La tesis sostiene que Marruecos reforzaría su papel como potencia atlántica, y España lograría mayor seguridad jurídica para Canarias. Ese análisis, replicado en la prensa marroquí, se interpreta como un mensaje indirecto de Rabat, aunque el Gobierno español no se ha pronunciado.

También sigue pendiente la cuestión del espacio aéreo del Sáhara Occidental, que España gestiona desde Canarias desde hace casi medio siglo. La hoja de ruta prevé conversaciones para revisar esta gestión, pero hasta ahora solo se han mantenido contactos técnicos “para mejorar la cooperación”, sin avances públicos.

Impacto directo en Ceuta: expectativas y ausencia de concreciones

Pese al tono positivo con el que Moncloa presenta esta XIII RAN, los asuntos que afectan directamente a Ceuta continúan sin resolverse. La aduana comercial, crucial para dar estabilidad al tránsito legal de mercancías y para diversificar la economía local, no experimenta progresos palpables. La situación de las aguas territoriales y la cooperación en materia de control fronterizo y movilidad tampoco se ha detallado, a pesar de su impacto en el día a día de la ciudad.

A la espera de que se difunda la declaración conjunta y de que se concreten los acuerdos anunciados, la expectativa empresarial y social en Ceuta sigue centrada en un único punto: que la cooperación prometida desde 2022 dé por fin resultados verificables y no solo declaraciones de buena voluntad.

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