"¿Dónde está la ciudadanía?"
El programa de Jordi Évole habla con especialistas en el tema para conocer la realidad del mercado laboral pero, sobre todo, habla con personas que e

El Departamento de Pedagogía de la Facultad de Educación, Economía y Tecnología de la UGR y CCOO han coorganizado este viernes otra edición de su cinefórum sobre temas sociales en el Salón de Grados del Campus Universitario con la proyección de un documental de Jordi Évole sobre la deriva del mercado laboral en España tras la crisis económica y un coloquio posterior en el que participaron el secretario general del sindicato, Juan Luis Aróstegui; el letrado y ex presidente de la Ciudad Basilio Fernández; la abogada y ex consejera Susana Román; y tres estudiantes universitarios, una de ellos como moderadora de la cita.

Dentro de una análisis casi unánime pesimista, Román ha puesto la perspectiva más ilusionada sobre las posibilidades de encontrar fórmulas, de nuevo cuño o importadas de otros países, que sean capaces de torcer “en estabilidad y retribuciones” la tónica de creación de empleos “de mierda” que, según ha coincidido con todos los demás, ha presidido los estertores de la supuesta salida de lo peor de la depresión.

Aróstegui y los dos contertulios estudiantes han citado el término “dictadura” para repudiar, desde el punto de vista "político y por lo tanto filosófico" propuesto por el sindicalista, el despojamiento del trabajo de cualquier “connotación social”, en el caso del primero, y las políticas que de forma sistemática durante los últimos años han “favorecido a las grandes empresas y desprotegido al trabajador”.

“Lo primero que hay que hacer es la revolución”, ha dejado claro su punto de vista Aróstegui, partidario de tener siempre una utopía que perseguir aún sabiendo que jamás se va a alcanzar, tesis en la que no ha encontrado apenas oposición aunque ha sido, paradójicamente, uno de los jóvenes, el que le ha reprochado exponer planteamientos "idealistas", fuera de la realidad, de la que no conviene apartarse nunca, según ha apostillado Román.

Frente a algunos ataques a los políticos como casta corrupta y casi malvada, el también diputado autonómico ha advertido a los presentes desde una posición críica que le permite ser extremadamente duro también con las estructuras sindicales, que la ciudadanía no puede creerse el culmen de la dignidad y la pureza “cuando acepta sin más que una persona vaya a la cárcel por cantar, que tengamos un rey como hace 600 años y la Jefatura del Estado se transmita follando o que maten a quince migrantes a escasos metros de nosotros y casi nadie se queje más que en Facebook”.

La inmensa mayoría, se ha venido a coincidir, en casa, a lo sumo pataleando en Redes Sociales desde el sofá, perfectamente atrapada en la trama que, desde arriba, ha hecho creer a la gente que "deciden y votan depositando una papeleta cada cuatro años", la msma estrategia que "hace creer al desempleado que es culpable de su situación por no haberse formado, por no ser emprendedor...".

Desde la representación estudiantil se ha hecho hincapié también en que nuestra democracia está “podrida”, en que nació como un “bebé muerto” cuando convive con un sistema que “juega con nuestras vidas y con nuestro futuro” y hubo coincidencias puntuales en posiciones como la del “desconocimiento” sobre qué hacer o qué políticas adoptar en plena “revolución” de la globalización y las Nuevas Tecnologías, mientras dentro de nada los automóviles no necesitarán conductor y cuando la mano de obra “masiva e intensiva” a la que hace décadas se dio o conquistó ciertos derechos sociales hoy ya no es necesaria y, por lo tanto, la cúspide del poder le retira esos avances en Educación, Sanidad…

“Necesitamos un cambio de modelo, eso está claro, pero yo no veo el futuro tan negro, sobre todo cuando tenemos a la generación mejor preparada de nuestra historia, que sois vosotros”, ha señalado Román, más optimista que un Basilio Fernández que se ha mostrado comprensivo con los jóvenes que no quieren traer hijos “a un país y a un mundo que, según está, no quiero ni para mí ni para mis hijos ni para nadie”. “No podemos ir a ningún lado mientras a un 20% le vaya muy bien a costa de que al otro 80%, incluidos los profesionales como yo, nos va cada vez peor”, ha alertado.

"¿Dónde está la ciudadanía?"