EL PSOE NIEGA EL MOVIMIENTO

¿Dunia Mohamed en la estela de Susana Bermúdez y Aida Piedra?

¿Dunia Mohamed en la estela de Susana Bermúdez y Aida Piedra?
Dunia Mohamed en el centro de una nube de periodistas./archivo
Dunia Mohamed en el centro de una nube de periodistas./archivo  

La bronca planteada por la consejera de Asuntos Sociales, Dunia Mohamed, y su espantada el viernes del Consejo de Gobierno para tomarse días libres y reflexionar ha resucitado los rumores de una hipotética moción de censura planteada por el PSOE, y de paso ha hecho retroceder dos décadas a la política ceutí para buscar referentes. Aunque parece más un pulso interesado y auspiciado por algunos sectores de dentro y fuera del Gobierno y de la política que algo tangible y real, los nervios se han desatado este fin de semana ante la posibilidad incierta de una moción de censura.

En los rumores (tan del gusto de una ciudad reconcentrada en sí misma como Ceuta) hay de todo, desde quienes apuntan a que se está ante una auténtica subasta de un voto, hasta quienes circunscriben las presiones que el propio Gobierno dice que están recibiendo tanto Dunia Mohamed como Yamal Dris (otro de los candidatos a romper las filas populares) a su entorno familiar, con la polémica de los audios con contenido racista al fondo como marco. Otras voces señalan también presiones sobre la diputada externas e internas usando algunos asuntos turbios personales como llave para apretar las tuercas.

En el PSOE niegan la moción de censura. “Nada de nada” refieren desde su Gabinete de prensa

Hay de todo, pero lo que más hay son justo eso, rumores. A la hora de la verdad todo lo referente a una hipotética moción de censura se vuelve vaporoso y lo que más apunta es a que al Gobierno sustentado en VOX, la posición de Dunia Mohamed más abiertamente enfrentada con los de Redondo, apoyada de momento en silencio por otros miembros del Gobierno y por alguna corriente de afiliados del PP, le puede obligar a buscar otro tipo de apoyo para avanzar en la legislatura.

Hechos ciertos hay pocos. La bronca tras el Pleno del pasado martes entre Dunia Mohamed y la vicepresidenta del Gobierno, Mabel Deu. En esa escena algunos refieren que Mohamed habría llegado a aseverar que no tenía intención de votar más junto a VOX. El revuelo de los días posteriores y su no presencia en el Consejo de Gobierno. Eso ha pasado. Lo demás...

También hay rastro en lo organizativo. Dunia Mohamed cedió la Vicepresidencia I de la Asamblea al diputado de VOX, Francisco José Ruiz Enríquez. Fue compensada primero con la Consejería de Servicios Sociales y hace escasas semanas sustituyó a Javier Guerrero en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria. El único consejo de administración del entramado institucional que remunera la asistencia a las reuniones. Un trueque que suena a caramelo o compensación. Como apuntan desde los no adscritos: “El PP es un partido muy grande, siempre hay algo que ofrecer o compensar”. Y que puede haber generado cierto malestar, según apuntan algunas fuentes del PP, en el otro sacrificado en este caso, Javier Guerrero.

¿Qué hay de cierto en la moción de censura?

Parece que no mucho. Ceuta ha amanecido todo el fin de semana envuelta en la densa niebla del taró en lo que parece una metáfora perfecta del camino que transita estos días el Gobierno de la Ciudad y la Asamblea de Ceuta. Es difícil, muy difícil, ver con claridad que hay unos metros más allá o tan sólo unos días más allá. Aunque es probable que se sepa qué pasa a ciencia cierta cuando se vote el calendario laboral para 2021 esta semana en el Pleno. El mismo asunto y la misma votación que comenzó a resquebrajar el acuerdo entre el PP y el PSOE para dar estabilidad a la legislatura el año pasado. Cuando, según el Gobierno los de Manuel Hernández decidieron a última hora cambiar su postura y apoyar el final del Ramadán como festivo. Lo que obligó al Ejecutivo a buscar el apoyo acelerado de VOX para sacar su propuesta adelante sin ese festivo.

El PSOE le ha reprochado abiertamente al PP la ruptura del pacto en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Allí con el apoyo del PP y un tránsfuga de Ciudadanos, Coalición Canaria se hizo con la alcaldía, en manos inicialmente del PSOE con el apoyo de ediles de Ciudadanos

La composición de la Asamblea hace imprescindible cada voto del PP (9 diputados) y VOX (4 diputados) para sacar adelante las votaciones: Juntos suman 13, la mitad más uno de la Asamblea. En el otro lado están el PSOE (7 diputados), MDyC (2 diputados), los dos diputados no adscritos tras abandonar VOX y Mohamed Ali (Caballas), juntos suman 12. Pero sin ir más lejos en la última votación no sumaron esos 12 votos a la propuesta de MDyC para permitir el rito del sacrificio, su propuesta obtuvo 10 votos a favor (PSOE, MDyC y Caballas), 13 en contra (PP y VOX) y dos abstenciones (los no adscritos).

Hay un tenso silencio en casi toda la Asamblea respecto a la hipotética moción de censura que podría presentar el PSOE. En el PP apenas sí se esboza una reafirmación en la confianza que tienen tanto en Dunia Mohamed como en Yamal Dris, el otro diputado al que le han sonado las campanas del hartazgo de VOX o la intención de provocar una crisis cambiando de bando.

No adscrito: “Yo espero que el PP no se rompa. No quiero líos. Si no se rompe no hay moción. Pero no veo al PP moverse. Si no hay fraccionamiento en el PP a mí me hacen un favor y me quitan un peso. Apoyar a la izquierda me cuesta es complicado”

En el PSOE niegan la moción de censura. “Nada de nada” refieren desde su Gabinete de prensa. Desaparecidos para la prensa sus tres cabezas más visibles, la del líder, Manuel Hernández, y sus manos derecha e izquierda, Juan Gutiérrez y Cristina Pérez. Desmiente otros dos diputados, Eloy Verdugo: “Yo no he firmado nada. Yo creo que son más rumores que verdad. Yo no tengo conocimiento de esa moción”; y José María Mas, en idéntica línea: “Yo no tengo noticia ninguna. Nadie me ha llamado del partido y yo no he firmado nada”. Mas cree además que la situación económica no aconseja tensar más la situación política.

Recientemente el PSOE ha impulsado junto a Ciudadanos y el PP una reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto Antitransfuguismo, con el objetivo de incorporar a los nuevos partidos para “luchar contra estas prácticas antidemocráticas”.

El PSOE le ha reprochado abiertamente al PP la ruptura del pacto en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Allí con el apoyo del PP y un tránsfuga de Ciudadanos, Coalición Canaria se hizo con la alcaldía, en manos inicialmente del PSOE con el apoyo de ediles de Ciudadanos. También conviene mirar a Cartagena para ver cuál es la postura de Ferraz. Allí no queda ni un edil socialista, son todos no adscritos, después de que decidieran llevar la contraria al partido y pactar con el PP y Ciudadanos para evitar que un partido local, el que había ganado las elecciones, se hiciera con el Ayuntamiento. Todos hoy aparecen en la web institucional como no adscritos gobernando junto al PP y a Cs.

lo que parece ser lo único que da cuerpo a la ruptura del PP y a la moción: sacar del poder institucional a quienes con sus políticas y sus audios filtrados han tensionado la convivencia.

Los dos no adscritos parecerían dispuestos a apoyar la moción con tal de restar peso político a VOX y capacidad de decidir sobre la vida de los ceutíes, pero uno de ellos advierte: “Yo espero que el PP no se rompa. No quiero líos. Si no se rompe no hay moción. Pero no veo al PP moverse. Si no hay fraccionamiento en el PP a mí me hacen un favor y me quitan un peso. Apoyar a la izquierda me cuesta es complicado”.

También silencio en el MDyC, y lo poco que trasciende apunta a que tampoco estarían muy por la labor de hacer presidente a Manuel Hernández. Aunque sí que habrían mantenido reuniones con los socialistas en los últimos días.

En aquel controvertido junio de 1999 las historias sobre ofrecimientos económicos por parte del GIL a miembros del PSOE para que rompieran la disciplina impuesta por Ramón Jáuregui, enviado desde Madrid a la ciudad, y no respaldaran a Jesús Fortes (PP) como alcalde han pervivido mejor al recuerdo que la memoria del voto al GIL.

El diputado de Caballas, Mohamed Alí, ha declinado la invitación a hacer cualquier tipo de declaración al respecto. Sí ha hablado su entorno, que da por hecho que si el PSOE plantea una moción el partido la secundará, aunque sin entrar en un hipotético Gobierno futuro. Lo principal es, de nuevo, en lo que parece ser lo único que da cuerpo a la ruptura del PP y a la moción: sacar del poder institucional a quienes con sus políticas y sus audios filtrados han tensionado la convivencia.

Dunia en paralelo con Bermúdez

Sean presiones familiares, políticas o empresariales, lo cierto es que Dunia Mohamed se ha colocado en el ojo del huracán de la política local. Está donde un día hace ya dos décadas se pusieron Aída Piedra o Susana Bermúdez, las últimas tránsfugas que cambiaron gobiernos en la convulsa legislatura en la que también irrumpió un partido con planteamientos algo extremos, el GIL, con cuyas siglas se ha comparado a VOX malintencionadamente desde que se empezara a palpar un apoyo popular importante. El GIL que llegó a ganar las elecciones en 1999 cuenta hoy con una base inexistente de votantes en la historia. Cuesta rastrear y encontrar a alguna persona que se reconozca dentro de aquellos 12.721 votos que le dieron 12 diputados a la lista que lideraba Antonio Sampietro.

Sampietro: Nosotros llevábamos veinticinco días en la oposición cuando llega la procesión. Todo funcionaba con arreglo al protocolo. En primer lugar se coloca el presidente de la Ciudad, seguidamente los dos vicepresidentes, en tercer lugar la Comisión de Gobierno y detrás los consejeros en la oposición. Fortes dice que él no va al lado de Susana Bermúdez y entonces la encargada de protocolo la coloca con el PP, que también se niega a su compañía, de forma que, al final, la colocan junto a mí

Su irrupción sirvió entre otras cosas para romper, cuando no demoler, casi hasta la fecha al PSOE, sometido a un extraño posicionamiento y envuelto en aquel entonces en una cascada de dimisiones por no estar de acuerdo con la estrategia que le impuso Ferraz. Respaldar al PP para evitar que gobernara el GIL. Susana Bermúdez era la número 4 de aquella lista. Antes estaban Alberto Núñez, María del Carmen Carrera y Ángel Jiménez Chamorro.

En aquel controvertido junio de 1999 las historias sobre ofrecimientos económicos por parte del GIL a miembros del PSOE para que rompieran la disciplina impuesta por Ramón Jáuregui, enviado desde Madrid a la ciudad, y no respaldaran a Jesús Fortes (PP) como alcalde han pervivido mejor al recuerdo que la memoria del voto al GIL.

Un viejo militante del PP ha recordado la escena estos días por el vacío, “poco inteligente”, que recientemente le hicieron a la propia Dunia Mohamed sus compañeros en un acto

Fortes fue reelegido presidente, pero duró apenas dos meses. Todo se fue al traste en agosto, gracias al voto tránsfuga de Susana Bermúdez. El recuerdo de aquella operación, lo cuenta favorable a su visión el propio Sampietro en el libro de Paco Moyano y Agustín Hervás: ‘Marbella: Principio y fin del Gilismo. Intermedio cubano. Ceuta: un viaje de ida y vuelta’. Todo se desencadenó durante la procesión de la Virgen de África el 5 de agosto, según Sampietro:

Bermúdez tuvo que desaparecer una vez tomada la decisión. La rumorología entonces también se desató hasta el punto que Sampietro la niega: “Después dirían que el GIL le había ofrecido a la Bermúdez un chalet y cincuenta millones (de pesetas); nada de eso era cierto”.

“Nosotros llevábamos veinticinco días en la oposición cuando llega la procesión. Todo funcionaba con arreglo al protocolo más estricto, de acuerdo a lo propio de una ciudad militarizada. En primer lugar se coloca el presidente de la Ciudad, seguidamente los dos vicepresidentes, en tercer lugar la Comisión de Gobierno y detrás los consejeros en la oposición. Fortes dice que él no va al lado de Susana Bermúdez y entonces la encargada de protocolo la coloca con el PP, que también se niega a su compañía, de forma que, al final, la colocan junto a mí, que soy el líder de la oposición y que me acompañan los once representantes del Grupo GIL. La procesión duró alrededor de seis horas y durante todo el recorrido la gente no paraba de aplaudirnos en las calles, especialmente a Susana Bermúdez, a la que festejaban el hecho de que estuviese acompañada con los diputados del GIL; le decían que con el GIL es con quien debía estar (…)Yo le dije, si tú te vienes conmigo no solamente Cultura  sino lo que quieras. Si tú no puedes ni ver al PP, si no te hablas con Fortes, si tu familia es socialista de toda la vida, no os dan poder y además te quieren echar ¿qué coño haces con ellos? Yo te doy Cultura mañana mismo”.

Sobre la traición de Piedra, Sampietro también desliza la misma cifra de “50 millones de pesetas” que atribuye a una comisión diez veces mayor por la adjudicación del contrato de limpieza y recogida de basuras

Un viejo militante del PP ha recordado la escena estos días por el vacío, “poco inteligente”, que recientemente le hicieron a la propia Dunia Mohamed sus compañeros en un acto de homenaje a víctimas. ¿Aunque por qué darle cariño a quien mantiene tensionado al Gobierno desde hace meses?

Hay más paralelismos con Bermúdez. En su decisión pesó también la opinión familiar. En el relato de Sampietro resuena un “¿qué nos han dado a nosotros los socialistas?”, que atribuye a un primo de la inminente tránsfuga y que Sampietro, beneficiado por aquella operación considera “un argumento bien realista”. Bermúdez tuvo que desaparecer una vez tomada la decisión. La rumorología entonces también se desató hasta el punto que Sampietro la niega: “Después dirían que el GIL le había ofrecido a la Bermúdez un chalet y cincuenta millones (de pesetas); nada de eso era cierto”.

El otro ejemplo histórico de quien se colocó en la senda en la que ahora parece estar Dunia Mohamed es el de Aída Piedra. La número 13 de la lista del GIL en aquellas elecciones y que devolvió al PP, pero entonces liderado por Juan Vivas, la Presidencia de la Ciudad en febrero de 2001.

Aida Piedra accedió al escaño por una petición de Vicente Oliver Gaytán que pidió dejarlo para consolidar en otro puesto el máximo nivel dentro de la carrera de funcionario.

Sobre la traición de Piedra, Sampietro también desliza la misma cifra de “50 millones de pesetas” que atribuye a una comisión diez veces mayor por la adjudicación del contrato de limpieza y recogida de basuras que mantendría el Gobierno entrante de Vivas. Uno de los dos pelotazos que siempre atribuyó la oposición pagaron y estuvieron en el origen de aquella traición, el otro sería la Manzana del Revellín.

Todo aquello es historia, pero ya se sabe el dicho, quien no aprende de ella acaba repitiéndola. Y tal y como parece tensionarse la vida política local, convendría a todos revisar cómo fueron las dos últimas mociones de censura y en qué contexto se desenvolvieron.

¿Dunia Mohamed en la estela de Susana Bermúdez y Aida Piedra?