UPyD se compromete a defender el derecho a la libertad de opinión y de expresión de los militares


UPyD se compromete a defender el derecho a la libertad de opinión y de expresión de los militares

- El Consejo Territorial de la formación magenta se ha reunido esta semana con responsables de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME)

- "El militar debe ser un ciudadano más, como lo es en otros países de nuestro entorno, uniformado y con unas funciones específicas", resume

El Consejo Territorial de UPyD-Ceuta se ha reunido esta semana con responsables de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) dentro de la ronda de encuentros de la formación magenta con distintos colectivos relevantes en la ciudad. De este encuentro han surgido propuestas y sugerencias para futuros programas y compromisos electorales "asumibles" por los de Julián Domínguez como defender el derecho a la libertad de opinión y de expresión "como uno de los derechos humanos más importantes siempre que se ejerzan desde la responsabilidad, el respeto hacia los que opinan de manera diferente e indudablemente desde posiciones críticas constructivas".

A juicio de UPyD "todavía queda mucho por hacer en cuanto a la aplicación real de este derecho en nuestras Fuerzas Armadas", como prueba que "los miembros de esta y otras asociaciones del ejército reivindican que mejore la mala imagen del asociacionismo militar que, por supuesto, no entra en conflicto o es incompatible con el obligado respeto a la jerarquía o a valores castrenses como la necesaria disciplina".

"El militar debe ser un ciudadano más, como lo es en otros países de nuestro entorno, uniformado y con unas funciones específicas como lo puede ser el personal sanitario o el docente entre otros con funciones especiales y que sirven al resto de la ciudadanía", es la posición del partido.

La formación magenta estima que su presencia en el Consejo de Personal "no debería ser meramente testimonial sino verdaderamente consultivo y representativo" y que es necesario "implantar una completa profesionalización del ejército español, actualmente en situación de semiprofesionalidad o pseudoprofesionalización".

"El ciudadano al entrar en el ejército como tropa no firma un contrato laboral sino un compromiso, con su consiguiente perjuicio o precariedad laboral, y las Fuerzas Armadas españolas se caracterizan por exigir los mismos deberes a sus miembros, pero lo que realmente son diferentes, ahora como en otros tiempos, son los derechos diferenciadores de cada uno de las categorías militares: tropa, suboficiales y oficiales, que actúan como estamentos o compartimentos casi estancos en cuanto a los privilegios y derechos adquiridos", ha analizado el partido en un comunicado.

Para UPyD "es desproporcional, conforme subimos en la jerarquía militar, los derechos y beneficios correspondientes a cada categoría, primando el rango frente a otros circunstancias personales o socioeconómicas para priorizar: como botón de muestra de estas injustificadas y obsoletas diferencias por rangos o categorías lo apreciamos en los criterios a la hora de asignar viviendas o pabellones militares donde, por ejemplo, una familia numerosa, con familiares afectados por minusvalías e ingresos modestos ocupan una vivienda relativamente pequeña incluso sin ascensor, teniendo que pagar el canon mensual, las reparaciones y gastos comunes frente a los pabellones de cargos, espaciosos, gratuitos y mejor acondicionados".

AUME aboga "por la existencia de los mismos derechos y deberes en en el ámbito militar, donde las únicas diferencias se percibieran en las retribuciones y no en otros conceptos". Como "ejemplo de profesionalización y democratización militar" destacan "a los grupos de operaciones especiales, que son el mejor ejemplo de igualitarismo laboral, de trabajo en equipo, de ejército moderno, donde el rango no es determinante salvo para cuestiones formales, sino que prima la capacidad o competencia profesional".

Otra de las demandas defendidas es que la vida útil del militar de tropa no acabe a los 45 años: "Se debería poder reubicar a este personal, formado y preparado pero que ya no dispone de las mismas capacidades físicas y psíquicas que cuando ingresaron en la administración militar, en unidades burocráticas o logísticas del propio ejército donde podrían aprovechar su experiencia adquirida durante décadas y así, al entrar en los cuarenta, no engrosar las interminables listas del paro u optar a puestos de la Administración civil que podrían crear disfunciones o estancamientos a los funcionarios civiles en su carrera profesional en sus departamentos al llegar estos ex-militares", opina la formación.

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