El fundador de VOX en Ceuta hace ya más de una década, Carlos Verdejo, ya no forma parte del partido. En medio de la disputa que mantiene abierta con la dirección del partido y del Grupo Parlamentario, el político ha renunciado a su afiliación al partido que directamente fundó. Sigue perteneciendo al Grupo Parlamentario VOX, aunque en las últimas sesiones plenarias haya optado por la abstención en casi todos los puntos al margen del sentido del voto que haya tenido su grupo, y aunque da por hecho su paso a la condición de diputado no adscrito allá por el próximo mes de septiembre. Y además, tiene un nuevo elemento de denuncia y presión sobre la dirección del partido, y del grupo: Dos de los seis asesores que tendría contratados el Grupo Parlamentario con cargo a las arcas públicas ni tan siquiera los conoce.
“Estos asesores podrían ser de fuera de Ceuta y desconozco por completo si tienen algún vínculo con la ciudad más allá de haber cobrado del Grupo VOX. Insto al señor Redondo a que ofrezca a los ceutíes explicaciones sobre los asesores contratados por el Grupo, pagados con la asignación presupuestaria que el Grupo recibe de la Asamblea de Ceuta. Espero que los ceutíes tengan más suerte que yo porque pregunté en su momento por las competencias de uno de estos misteriosos asesores y no se me informó de las mismas”, ha lanzado Verdejo ante los medios.
“Hay dos personas que yo no conozco. Y lo que conozco es porque hago la típica búsqueda a través de internet que podría hacer cualquier peona cuando veo un nombre. No conozco nada más, más allá de lo que encuentro a través de internet, de dos personas contratadas por el grupo”, ha insistido.
Verdejo dice haber accedido a esta información este mismo mes de mayo al acceder a las cuentas de 2024 del Grupo, como se encuentra “sorpresas”, como la de los asesores, se ha molestado en pedir a Hacienda las bases que regulan la contratación de asesores, y se ha encontrado con que además de no conocerlos, “como diputado del Grupo, soy responsables personal de la contratación de esos asesores”, según las bases que rigen esas contrataciones. De ahí su preocupación.
Paso a no adscrito
Más allá de lo que parece confirmar que Juan Sergio Redondo ha convertido su grupo parlamentario en uno de esos famosos “chiringuitos” contra los que tanto cargó la formación la legislatura pasada, Verdejo ha venido a dar por hecho su paso a la condición de diputado no adscrito.
Según ha recordado han pasado dos meses desde que fue suspendido cautelarmente por el “Consejo de Redondo”, y desde entonces sigue “sin tener constancia de que el Comité de Garantías haya abierto expediente, por lo que o era una suspensión fake o no se lo toman demasiado en serio”, ha manifestado.
En el trasfondo, lo que parece detonar el malestar para hacerlo insoportable en el caso de Verdejo es que la dirección del Grupo, esto es Redondo, le impida ejercer su labor de oposición en los Plenos negándole la palabra. “No voy a estar en el Grupo más tiempo en estas condiciones. Sólo hay tres posibilidades: Uno, VOX destituye a quienes están destruyendo el Grupo en Ceuta y censuran mis intervenciones. Dos, me expulsan del Grupo. Y tres, yo mismo pasaré en breve a ser diputado no adscrito”.
Ese breve lo ha situado temporalmente en el tiempo en septiembre, con el arranque del nuevo curso político, y Verdejo en realidad ha venido a darlo por hecho: “Ya dejé el partido como afiliado. Todo apunta a que en breve dejaré el Grupo, pero no dejaré que me silencien nunca más”. Tiene tan pocas esperanzas en que la situación se encauce que las ha cuantificado. En porcentaje de que la situación se arregle y siga dentro del Grupo le da “un 0,01 por ciento. Ya van ocho meses silenciado en la Asamblea”.
Partido político nuevo
A diferencia de López que ante la apertura del expediente no dudó en saltar fuera del Grupo y del partido, Verdejo parece que tiene planteada una estrategia más a largo plazo. Así, en cada intervención pública ante los medios que ha tenido desde que empezara esta batalla interna se ha esforzado por dejar claro que él sigue haciendo su trabajo, sigue presentando propuestas por vía interna para los Plenos que nunca llegan a presentarse y que menos aún, le permiten defender a él. Hoy también ha insistido en esto, lo ha subrayado hasta el punto de dirigirse a las bases de VOX para decirles que si sale del Grupo no será una mala noticia, sino “un mensaje de ilusión” porque podrá volver a tomar la palabra en los Plenos y porque “ya sabéis cómo soy, ya os imagináis lo que puede venir. Sé perfectamente por experiencia cómo generar un proyecto desde abajo y haré que quienes votaron se sientan plenamente representados como mínimo en los dos años que quedan de legislatura”.
Y sí, ese proyecto desde cero supondría presentarse a las elecciones, ofreciendo a las bases de VOX la posibilidad de dirimir en las urnas el pulso interno entre Redondo y Verdejo, a que elijan entre papá y mamá.
Y como no podía ser de otro modo, Verdejo también ha reiterado que parte del malestar interno está en el trato que ha dispensado Redondo a algunas de las personas que conformaban el equipo: “He visto cosas que no debería ver ningún diputado, ninguna persona, en cuanto a funcionamiento interno y forma de tratar a las personas. Y hablo en concreto de Teresa López y David Castellano. Mis esperanzas de que esto se arregle son casi nulas”. Es decir, a la vuelta de la esquina, VOX tendrá que afrontar que va a tener un competidor directo en su espacio electoral y con pedigrí.

